Canal + ha emitido esta noche el epílogo de Manuel Fraga, una entrevista que le hicieron al expresidente de la Xunta en 1998, es decir, hace ya 14 años. Con las piernas permanente cruzadas y con las manos apoyadas sobre ellas la mayor parte del tiempo, un Manuel Fraga tranquilo y afable contestaba todo tipo de preguntas sobre su vida, desde su infancia hasta sus momentos más polémicos durante su etapa de ministro y posteriormente en el Partido Popular.
El político gallego reconocía en la entrevista, una larga conversación que el canal sólo podía emitir después de su muerte, que fue falangista porque «era lo más importante que se podía hacer en aquel momento». Fraga defendía como una de las máximas de su vida «hacer lo más que se pueda con lo que hay». Así justificaba su fase como ministro e insistía en que «era lo que había entonces y había que trabajar sobre ello».
Al igual que ya había indicado en una de sus biografías, Fraga recordaba que conoció a Franco el día que le propuso ser ministro y que le impresionó «su aspecto y su voz». «Como todos, tenía sus peculiaridades», añadía Fraga, que no se imaginaba así a esa «figura distante» que aparecía a diario en el Nodo. El político gallego no quiso entrar a valorar la figura del dictador y revelar como era realmente Francisco Franco y se limitó a decir que es un «tema que hay que dejarlo a la historia». Lo que sí hizo es defender parte de la obra de Franco aunque reconocía que eran necesarias más «reformas sociales». Farga también aprovechó esta entrevista de 1998 para defender su paso por los ministerios de Información y Turismo. A pesar de las críticas que recibió en su día, el político gallego creía que su gestión turística fue «brillante» y presumía de que fue tomada como ejemplo. Del departamento de Información, Fraga destacó el hecho de haber conseguido ir «abriendo y modernizando las cosas» y suprimir la censura previa.
En este sentido, el expresidente de la Xunta se quejaba de que se tendía a medir la gestión de los políticos comparando siempre con la perfección cuando en realidad su labor se debería medir sobre la situación que había en el momento que llegó y la que dejó cuando se fue. «Yo las dejé mucho mejor que estaban», insistía Fraga, de nuevo refiriéndose a su fase como ministro.
Castro y Primo de Rivera
El político de Vilalba no dudó en reconocer que Primo de Rivera le parecía una «figura interesante» y que era «de lo más limpio que hubo en su tiempo». Tampoco le importó referirse a su relación con Fidel Castro. «Las ideologías no son las que deben mandar en nuestras vidas», contestaba Fraga. Confesaba en esta entrevista que su especial relación con Cuba se debía a que era un país que conocía bien y que supuso mucho para su padre, del que destacó sus dotes para la gestión que le llevaron a ser alcalde de Vilalba sin ser político.
Aunque Fraga apenas tenía recuerdos de la Guerra Civil, que vivió entre los 13 y 16 años, sí que recordaba perfectamente la época del hambre que le tocó en Madrid y en la que llegó a perder siete kilos. Fue precisamente allí, durante su brillante paso por la Universidad, donde conoció a su mujer. Fraga recordaba que lo suyo fue un «flechazo auténtico» cuando coincidieron el primer día que ella pisó la facultad en la capital. «Estar enamorado es maravilloso para cualquiera», añadía el político lucense que catalogó a Carmen Estévez como un «soporte decisivo» en su vida.
No tuvo problemas Fraga en contestar preguntas personales. Dijo que a pesar de la dureza de algunos momentos tenía claro que le había compensado vivir y confirmaba esa fama de incansable que siempre le ha acompañado. Cada vez que perdía una batalla, decía Fraga, se animaba pensando que «ahora empezamos otra». A pesar de que muchos podrían relacionar su larga trayectoria política con la erótica del poder, Fraga aseguraba que «el poder por el poder no me ha interesado nunca».
La entrevistadora quizás no se esperaba un Fraga tan simpático cuando se planteó la entrevista. De hecho, en un momento de la conversación llegó a preguntárselo. «¿No parece usted tan bravo? ¿Es cosa de la edad?», le interpelaba la conductora del programa. Fraga, recurriendo a una cita de Shakespeare, le respondía: «todo depende del papel que a uno le toque representar». «No es que la edad amanse, es que nunca he sido una persona distinta a la que hoy está aquí», añadía.






YA QUISIERA FRAGA HABER TENIDO LA ALTURA MORAL, POLITICA, HUMANA, CULTURAL Y PATRIOTA DE D. BLAS PIÑAR
A Fraga le sobró nacionalismo a última hora, ya sabemos que cuando alguien se retira descubre su sentimiento más profundo sobre la querencia a su tierra. (Por cierto, no más que los demás a la suya). Y por lo demás, el coautor, impulsor y desarrollador de la democracia española tras la transición. Por eso, si Franco viviera ahora, sería demócrata. Es que los rojeras no saben esperar.
¿Que Franco seria democrata si viviera? Lo que hay que leer…
Generalmente, estoy en desacuerdo con lo que dijera Fraga,pero con esas palabras sobre José Antonio si que estoy completamente de acuerdo.
Que Canal+ (de el Grupo Prisa) se ocupe del obituario de Fraga, también es significativo.
Lo de «fui falangista porque «era lo más importante que se podía hacer en aquel momento» también suena a justificación, a disculpa. Fue mariacomplejinado y mariacomplejinante, y visto con perspectiva tuvo relaciones peligrosas. Con Polanco, un masón, fundó El País, y las últimas entrevistas las daba en ese medio. Da el modelo de masón de derechas.
A cambio, no se enriqueció con la política, y como he oído, quizá fue de las pocas figuras políticas que afrontaron el diseño de una España sin Franco desde un punto de vista más integral y práctico (quizá sin ideología, eso sí), no con salvas al aire como otros. Pero en eso es como Rajoy. Cuando Aznar hizo la terna, parecía el más moderado, equilibrado, frente por ejemplo a Marcelino Oreja (Rato siempre fue un impresentable, de inmerecida buena fama, que se plantó incluso en la playa del chapapote, para enmendarle la plana a Aznar y a Rajoy), pero hoy hemos visto cómo hubiese hecho mucho más falta un líder con ideloogía, dispuesto a dar batalla de las ideas, como Oreja. y seguramente igual de moderado y práctico.
«hacer lo más que se pueda con lo que hay» puede ser “posibilismo”, política en definitiva, pero «fui falangista porque «era lo más importante que se podía hacer en aquel momento» suena a oportunismo y relativismo moral. Lo mismo su racanería en defender la figura de Franco, admitiendo algo de que su obra fue buena (cuando había un trasnfondo importantísimo en la persona, que incluso fue leal lo más que pudo a la República).
Fraga parece un enamordado de sí mismo, alguien con los principios no del todo claro (salvo del su autoritarismo, que por cierto, no mató ni asesinó a nadie, como dicen), y lo bueno de su vejez es que quedó bastante en evidencia, no dando una a derechas, pero tampoco errático, defendiendo a Gallardón, y pareciendo un Gallardón viejo.
Ha sido muy respetado por la derecha, por mí también, pero porque éramos muy ingenuo. A otros, como Blas Piñar, creo que no le cayó nunca bien.
Fraga fue un traidor al movimiento . que lo sepan. saludos .un falangista del frente de juventudes . santi
Eso de Jose Antonio tambien lo decian Indalecio el socialista Prieto, el anarquista Abad de Santillan o el comunista Anguita. ¿Y que se quiere decir con eso?
Fue un politico nefasto: creo una ley de prensa para ir laminando al regimen (eran numerosos y profusos los comunistas que pulularon como articulistas a partir de entonces), promotor por lo bajini de ese engendroso diario El Pais, un chaquetero en busca de una nueva poltrona y el inventor de las leyes de normalizacion ingüistica en Galicia.
“La calle es mia” y “nada mas a la derecha del PP” son las frases por la que este individuo sera recordado. Nada mas.