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Durante nueve años una británica ha pleiteado para que el inmigrante que la agredió sexualmente sea expulsado del país

Por Dazibao-Ñ-/
Tras nueve años de lucha Grabielle Browne ha conseguido que Mahoma Kendeh, el inmigrante que intentó violarla en 2003, sea expulsado del Reino Unido. Mahoma, durante su permanencia en el país, cometió un delito de incendio, robos y 11 agresiones sexuales. El pasado domingo fue  facturado vía aérea hacia Sierra Leona, su país de origen.

Según el Mail Online, Gabrielle Browne  ha conseguido que su agresor sea finalmente expulsado de Gran Bretaña tras una interminable batalla legal. Su pesadilla comenzó en marzo de 2003, cuando Mahoma Kendeh, oriundo de Sierra Leona y de 16 años de edad, intentó violarla. El joven delincuente fue detenido pero en virtud de lo establecido en el artículo 8 del Convenio Europeo de los Derechos Humanos, que establece el “Derecho al respeto a la vida privada y familiar”, no se consideró humanitario proceder a su inmediato lanzamiento del país.

Mahoma Kendeh llegó al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte en 1994. A la edad de 15 años, con esfuerzo y tenacidad, ya había conseguido un buen historial delictivo, y nadie pudo decir que su único delito era el de buscar una vida mejor. En 2003 se propuso poner a Browne en posición de decúbito supino para yacer con ella utilizando la fuerza bruta, sin embargo, fracasó en su propósito y fue posteriormente  detenido. Dos años más tarde era condenado por su intento de violación a cuatro años de internamiento en un centro menores

Durante años todos los esfuerzos realizados por Gabrielle Browne para que Mahoma Kendeh fuera expulsado resultaron infructuosos. La británica, además de enfrentarse a la desidia de la clase política, debió soportar las ocurrencias jurídicas de un juez que en 2006 dictaminó no preceder la petición de expulsión del joven mahometano debido a "razones humanitarias".

La ilustrísima señoría, bajo su peluca, escuchó el día de la audiencia cuáles habían sido los graves delitos cometidos por Mahoma hasta el momneto de su detención, pese a lo cual afirmó que el jovenes uno de nosotros”... elogió sufranqueza y honradez”, y rechazó por “razones humanitarias” su salida forzada del país. Concluyó recalcando que alejarlo de su familia constituía una “injerencia injustificable” en su derecho a una vida privada y familiar, según lo establecido en el artículo 8 del Convenio Europeo de los Derechos Humanos.

Pero Mahoma Kendeh, mientras cumplía la pena impuesta, fue puesto en libertad bajo fianza, posiblemente, debido a su buen comportamiento y a que no había violado a ninguno de los internos. No obstante, a los pocos meses el joven “franco y honrado” fue detenido por robarle a una mujer sus pertenencias, hecho por el que nuevamente, Browne,  insistió en instancias policiales sobre la necesidad de su inmediata deportación.

En noviembre, finalmente, un tribunal de apelación puso fin a esta esperpéntica historia de crápulas y fantoches multiculturales, mediante una sentencia que declaraba la no existencia de una estrecha relación de Mahoma con su familia residente en Gran Bretaña, por lo que no procedía la aplicación del artículo 8 de la Convención, aunque  el tribunal no menciona en su sentencia las 11 agresiones sexuales, ni los robos, ni el delito de incendio como hechos suficientes para decretar la expulsión.

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