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Los medios españoles informan del Ramadán y apenas hablan de la Cuaresma

El consultor de la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de El Vaticano y presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia, Aurelio García Macías, ha achacado a "falta de fe" que los medios de comunicación españoles informen puntualmente del Ramadán y, sin embargo, "apenas presten atención al inicio de la santa Cuaresma".

En unas declaraciones, García afirma que se trata de "un síntoma más de la secularización religiosa que embarga a la sociedad española y europea actual". En cualquier caso, ha apuntado que los sacerdotes pueden confirmar que el miércoles de ceniza "sigue siendo uno de los días que más gente pasa por las iglesias".

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de preparación para la gran fiesta de los cristianos, la Pascua. Este periodo hace referencia a los cuarenta años que caminó el pueblo de Israel por el desierto, los cuarenta días que pasó Moisés en el monte Sinaí o el periodo que Jesús estuvo en el desierto.

Según explica este sacerdote español, para los católicos tiene una doble dimensión. Por un lado, la bautismal, porque durante la cuaresma se preparaba a los catecúmenos para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana, bautismo, confirmación, eucaristía, en la noche de la Vigilia Pascual.

Por otro lado, tiene una dimensión penitencial, porque era el tiempo dedicado a la reconciliación de los pecadores públicos con la Iglesia y, posteriormente, de todos los fieles cristianos. "Por lo tanto, apostilla García, la cuaresma tiene dos notas básicas, una llamada a la penitencia y otra a la fe".

El rito de la imposición de la ceniza, por su parte, aparece ya en la Biblia como signo de penitencia y arrepentimiento del pecado cometido. "Al inicio de la Cuaresma, el gesto de cubrir nuestra cabeza con un poco de ceniza ayuda a reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios", ha explicado.

El presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia ha recordado que éste es un tiempo "para volver a Dios y recuperar la fuerza y la alegría de la fe". Por lo tanto, lo que se espera de los católicos es que aprovechen este tiempo para un examen personal de la propia vida. Así, según añade García, "deben reconocer sus errores y enmendarlos".

Por otra parte, se ha referido al ayuno recomendado, que "ayuda a prescindir de aquello que hace daño y que es superfluo, para poder compartir con los demás". Por eso, es "un tiempo de limosna y caridad" con los demás, de renunciar a uno mismo para enriquecer a los demás. "Esta es la lógica cristiana, tan incomprendida por las sociedades occidentales", ha sentenciado.

Por último, ha destacado las particularidades que se verán durante este tiempo en la Iglesia. Así, ha indicado que el color morado presidirá la liturgia, mientras que la austeridad de flores y ornamentación se convierte en la tónica general en los templos, así como el uso de los instrumentos musicales estrictamente para sostener el canto. Algo que, según concluye García, "son signos que recuerdan a los fieles la austeridad de este tiempo".

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