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"Gritaba 'Alá es grande, Alá es grande'", según contó una de las pasajeras la cadena de televisión local KHOU. Entonces, el resto de los viajeros se alteró y algunos hombres placaron al alborotador. La sobrecargo corrió por esposas de plástico para inmovilizarlo y de inmediato se comunicó a la cabina.

Antes de despegar del aeropuerto de Portland rumbo a Houston, Estados Unidos, algunos pasajeros del vuelo 1113 de Continental sabían que el asunto no iba a terminar bien. Al abordar el avión se dieron cuenta de que uno de los pasajeros, de origen musulmán, se había disgustado por quedar ubicado lejos de su acompañante.

Después de haber despegado, el mismo pasajero intentó encender un cigarrillo electrónico y así comenzó todo. La señal de "No Fumar" estaba encendida. Una sobrecargo se acercó y le pidió que apagará el cigarro. Pero el pasajero se negó y comenzó a gritar.

El pasajero y su acompañante permanecieron bajo custodia de la tripulación de la aeronave mientras el avión regresaba a Portland, donde los esperaban agentes del FBI. La aerolínea descartó cualquier tipo de amenaza a la seguridad y más tarde reanudó el vuelo.

Un musulmán desata el pánico en un avión

"Gritaba 'Alá es grande, Alá es grande'", según contó una de las pasajeras la cadena de televisión local KHOU. Entonces, el resto de los viajeros se alteró y algunos hombres placaron al alborotador. La sobrecargo corrió por esposas de plástico para inmovilizarlo y de inmediato se comunicó a la cabina.

Antes de despegar del aeropuerto de Portland rumbo a Houston, Estados Unidos, algunos pasajeros del vuelo 1113 de Continental sabían que el asunto no iba a terminar bien. Al abordar el avión se dieron cuenta de que uno de los pasajeros, de origen musulmán, se había disgustado por quedar ubicado lejos de su acompañante.

Después de haber despegado, el mismo pasajero intentó encender un cigarrillo electrónico y así comenzó todo. La señal de "No Fumar" estaba encendida. Una sobrecargo se acercó y le pidió que apagará el cigarro. Pero el pasajero se negó y comenzó a gritar.

El pasajero y su acompañante permanecieron bajo custodia de la tripulación de la aeronave mientras el avión regresaba a Portland, donde los esperaban agentes del FBI. La aerolínea descartó cualquier tipo de amenaza a la seguridad y más tarde reanudó el vuelo.

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