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Por Dazibao-Ñ-/


Un vídeo muestra a una empleada de hogar arrojando sus orines en la cazuela. Algunos afirman que se trata de una venganza contra su empleador, mientras que unos pocos aseguran que podría tratarse de una forma de "nouvelle cuisine".

Según Emirates247, un saudí, que había advertido en su doméstica etíope un comportamiento anómalo, decidió instalar  en un lugar estratégico de la cocina una cámara oculta. Más tarde, al visionar la grabación se soponció, y entendió  cuál era el origen de aquellos sabores étnicos y las  originales texturas de las viandas que degustaba cada día.

En el vídeo se observa cómo la vengativa etíope se baja los refajos; posa en el suelo una cazuelita sobre la que sitúa certera su consonante; hace aguas menores; recoge el hediondo “servicio” y lo arroja en el yantar que prepara. Evidentemente, se sospecha que la doméstica haya podido utilizar otros aditamentos de similar procedencia para la elaboración de sus condumios.

Desconocemos, por la ausencia de audio, si la escatológica sirvienta acompañó su acto vengativo o reivindicativo con un “¡Alá es grande!” o “ ¡Ahí va eso!”, puesto que ignoramos si era mahometana o cristiana; sin embargo, lo que sí sabemos con certeza es que las extranjeras empleadas en el servicio doméstico saudí, independientemente de cuál sea su adscripción religiosa, son víctimas de una cruel explotación y objeto de todo tipo de abusos.

Un saudí, mediante cámara oculta, descubre que su doméstica condimenta las pitanzas con orina (VIDEO)

Por Dazibao-Ñ-/


Un vídeo muestra a una empleada de hogar arrojando sus orines en la cazuela. Algunos afirman que se trata de una venganza contra su empleador, mientras que unos pocos aseguran que podría tratarse de una forma de "nouvelle cuisine".

Según Emirates247, un saudí, que había advertido en su doméstica etíope un comportamiento anómalo, decidió instalar  en un lugar estratégico de la cocina una cámara oculta. Más tarde, al visionar la grabación se soponció, y entendió  cuál era el origen de aquellos sabores étnicos y las  originales texturas de las viandas que degustaba cada día.

En el vídeo se observa cómo la vengativa etíope se baja los refajos; posa en el suelo una cazuelita sobre la que sitúa certera su consonante; hace aguas menores; recoge el hediondo “servicio” y lo arroja en el yantar que prepara. Evidentemente, se sospecha que la doméstica haya podido utilizar otros aditamentos de similar procedencia para la elaboración de sus condumios.

Desconocemos, por la ausencia de audio, si la escatológica sirvienta acompañó su acto vengativo o reivindicativo con un “¡Alá es grande!” o “ ¡Ahí va eso!”, puesto que ignoramos si era mahometana o cristiana; sin embargo, lo que sí sabemos con certeza es que las extranjeras empleadas en el servicio doméstico saudí, independientemente de cuál sea su adscripción religiosa, son víctimas de una cruel explotación y objeto de todo tipo de abusos.

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