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Son ya numerosas las voces que se están alzando en el interior de Malí que piden una intervención militar africana que permita retomar el control de las ciudades del norte de Malí que han caído en manos de los rebeldes, ante la debilidad mostrada hasta ahora por el Ejército nacional maliense.

La situación en el norte de Malí se complica aún más. Este domingo, Iyad Ag Ghali, el líder rebelde que hace diez días protagonizó la toma de Tessalit y expulsó a una unidad entera del Ejército maliense de una base militar, declaró oficialmente que su objetivo es la aplicación de la sharia o ley islámica en el norte del país, lo que, en la práctica, ha supuesto la ruptura entre su grupo, Ançar Dine, y la rebelión tuareg del MLNA, que persigue la creación en la región de Azawad de un estado independiente “sobre la base de la democracia y el laicismo”.

La rebelión que estalló el pasado 17 de enero en el norte de Malí adquiere perfiles cada vez más difusos y se pone en evidencia que los grupos armados que han protagonizado los ataques contra el Ejército malí están lejos de formar un bloque homogéneo. Este lunes se ha escenificado la ruptura entre los rebeldes que tomaron la ciudad de Tessalit hace diez días, encabezados por el jefe militar Iyad Ag Ghali, por un lado, y los tuaregs del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad, por otro.

Iyad Ag Ghali es un viejo conocido en Malí. Líder de la rebelión tuareg en los años noventa que posteriormente, tras los acuerdos de paz con el Gobierno malí, ejerció de diplomático en los países del Golfo Pérsico. Al frente del grupo islamista Ançar Dine, que reivindica la toma de las ciudades de Aguelhock y Tessalit, su reivindicación de la aplicación de la sharia o ley islámica en el norte de Malí pone en evidencia las conexiones entre la nebulosa de Al Qaeda, sobre todo su hijuela saheliana (Al Qaeda del Magreb Islámico, especializada en secuestro de occidentales) y Boko Haram (grupo terrorista muy activo en Nigeria que cuenta con apoyos en el Adrar de los Iforas), con una parte de la rebelión que sigue muy activa en el norte de Malí.

Tras la toma de la ciudad de Aguelhock en enero pasado, el Gobierno malí y su presidente Amadou Toumani Touré pusieron especial énfasis en destacar la presencia de terroristas de AQMI entre los atacantes. En concreto, denunciaron el asesinato de decenas de soldados que fueron degollados a sangre fría como un claro método islamista. El MLNA no tardó en responder que todo era falso y que las imágenes que se habían distribuido de los soldados muertos habían sido obtenidas en Níger años atrás.

En esta ocasión, la respuesta del MLNA no se ha hecho esperar. Tras dos días de intensos contactos y reuniones en las que los dirigentes tuaregs intentaron hacer recapacitar a Ag Ghali, el MLNA ha hecho público un comunicado el lunes 19 de marzo en el que precisa que “la República por la que luchamos se basa en los principios de la democracia y el laicismo”, dejando claro que no tiene ningún vínculo con los terroristas de AQMI y escenificando su ruptura con Ançar Dine.

Esta rebelión, que ha provocado el éxodo de al menos unas 150.000 personas de esta región hacia los países fronterizos Mauritania, Argelia, Níger y Burkina Faso y hacia otras ciudades del país, amenaza con afectar gravemente a las elecciones presidenciales previstas en Malí para finales del próximo mes de abril. Ante ello, el presidente malí, Amadou Toumani Touré, que no se presenta a la relección, ha querido mostrar una posición de fuerza asegurando que las elecciones no se van a suspender por esta rebelión. Sin embargo, nada es más incierto en este momento, pues estamos hablando de un vasto territorio que está fuera de control.

Los tuareg de Mali se dividen entre islamistas y separatistas

Son ya numerosas las voces que se están alzando en el interior de Malí que piden una intervención militar africana que permita retomar el control de las ciudades del norte de Malí que han caído en manos de los rebeldes, ante la debilidad mostrada hasta ahora por el Ejército nacional maliense.

La situación en el norte de Malí se complica aún más. Este domingo, Iyad Ag Ghali, el líder rebelde que hace diez días protagonizó la toma de Tessalit y expulsó a una unidad entera del Ejército maliense de una base militar, declaró oficialmente que su objetivo es la aplicación de la sharia o ley islámica en el norte del país, lo que, en la práctica, ha supuesto la ruptura entre su grupo, Ançar Dine, y la rebelión tuareg del MLNA, que persigue la creación en la región de Azawad de un estado independiente “sobre la base de la democracia y el laicismo”.

La rebelión que estalló el pasado 17 de enero en el norte de Malí adquiere perfiles cada vez más difusos y se pone en evidencia que los grupos armados que han protagonizado los ataques contra el Ejército malí están lejos de formar un bloque homogéneo. Este lunes se ha escenificado la ruptura entre los rebeldes que tomaron la ciudad de Tessalit hace diez días, encabezados por el jefe militar Iyad Ag Ghali, por un lado, y los tuaregs del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad, por otro.

Iyad Ag Ghali es un viejo conocido en Malí. Líder de la rebelión tuareg en los años noventa que posteriormente, tras los acuerdos de paz con el Gobierno malí, ejerció de diplomático en los países del Golfo Pérsico. Al frente del grupo islamista Ançar Dine, que reivindica la toma de las ciudades de Aguelhock y Tessalit, su reivindicación de la aplicación de la sharia o ley islámica en el norte de Malí pone en evidencia las conexiones entre la nebulosa de Al Qaeda, sobre todo su hijuela saheliana (Al Qaeda del Magreb Islámico, especializada en secuestro de occidentales) y Boko Haram (grupo terrorista muy activo en Nigeria que cuenta con apoyos en el Adrar de los Iforas), con una parte de la rebelión que sigue muy activa en el norte de Malí.

Tras la toma de la ciudad de Aguelhock en enero pasado, el Gobierno malí y su presidente Amadou Toumani Touré pusieron especial énfasis en destacar la presencia de terroristas de AQMI entre los atacantes. En concreto, denunciaron el asesinato de decenas de soldados que fueron degollados a sangre fría como un claro método islamista. El MLNA no tardó en responder que todo era falso y que las imágenes que se habían distribuido de los soldados muertos habían sido obtenidas en Níger años atrás.

En esta ocasión, la respuesta del MLNA no se ha hecho esperar. Tras dos días de intensos contactos y reuniones en las que los dirigentes tuaregs intentaron hacer recapacitar a Ag Ghali, el MLNA ha hecho público un comunicado el lunes 19 de marzo en el que precisa que “la República por la que luchamos se basa en los principios de la democracia y el laicismo”, dejando claro que no tiene ningún vínculo con los terroristas de AQMI y escenificando su ruptura con Ançar Dine.

Esta rebelión, que ha provocado el éxodo de al menos unas 150.000 personas de esta región hacia los países fronterizos Mauritania, Argelia, Níger y Burkina Faso y hacia otras ciudades del país, amenaza con afectar gravemente a las elecciones presidenciales previstas en Malí para finales del próximo mes de abril. Ante ello, el presidente malí, Amadou Toumani Touré, que no se presenta a la relección, ha querido mostrar una posición de fuerza asegurando que las elecciones no se van a suspender por esta rebelión. Sin embargo, nada es más incierto en este momento, pues estamos hablando de un vasto territorio que está fuera de control.

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