publi

La fobia anticristiana parece ser el signo de un siglo que verá desencadenar las iras del Islam contra la civilización occidental. Trascenderá los problemas de la fe, porque atacando a iglesias, fieles, sacerdotes y religiosos, los islámicos dicen agredir a la democracia y al progreso, tal como Occidente lo conoce

Pertinente el Obispo de San Sebastián (España), Mons. José Ignacio Munilla cuando, defendiendo la libertad religiosa de los cristianos en los países de Occidente y Oriente, sentenció que la cristianofobia está ocupando el lugar del antisemitismo del siglo XX. El laicismo y los fundamentalismos islámico e hindú son los responsables. Cada 5 minutos se asesina a un cristiano en el mundo, un verdadero holocausto del que nadie habla.

Los padres y conocidos de una joven la golpearon y expulsaron de su casa por haberse convertido al cristianismo hace algunos meses en una localidad cercana a Calcuta en India, justo el lugar donde por tantos años sirvió la hoy Beata Sor Teresa de Calcuta. Pareciera que el significativo aumento de cristianos en Africa y Asia , aunado al avance del diálogo vaticano con cristianos anglicanos y sus progresos en escenarios como Vietnam y China ha disparado una hostilidad que en días pasados, con gran tino, el Director General Adjunto de Le Figaro de Paris, alertó como el probable comienzo de la “guerra de religiones”. Recordó lo dicho por Malraux: “El siglo XXI será religioso o no será”.

La fobia anticristiana parece ser el signo de un siglo que verá desencadenar las iras del Islam contra la civilización occidental. Trascenderá los problemas de la fe, porque atacando a iglesias, fieles, sacerdotes y religiosos, los islámicos dicen agredir a la democracia y al progreso, tal como Occidente lo conoce.

Si el siglo XX estuvo marcado por el enfrentamiento Este-Oeste -el bloque comunista contra los países libres- el siglo XXI lo estará por la guerra sin piedad contra el cristianismo. Allí están los cristianos asesinados en Bagdad, en Afganistan, Irak, India, Nigeria, sin mencionar a los maronitas del Líbano martirizados por los druzos. Islamistas egipcios asesinan a los coptos en el Valle del Nilo bajo acusaciones de “representantes de Occidente”, de la cultura europea, símbolos vivientes del capitalismo. Haciendo gala de una imbecilidad poco común, no reparan en que los coptos son descendientes del pueblo de los faraones y que ya estaban en las riberas del Nilo mucho antes de la conquista árabe y musulmana. Lo mismo puede decirse de los cristianos católicos de Oriente, quienes tienen su casa en Estambul, Alejandría, Jerusalem o Damasco desde hace milenios y aún muchos se expresan en arameo, la lengua de Cristo.

Por estos lados toca soportar presidentes que inoculan rencores ajenos, manipulando un drama tan serio como el del antisemitismo para lanzar sus agravios racistas contra críticos y rivales políticos. Es el caso de la Presidenta argentina que se fue de lengua contra dos reconocidos periodistas de Clarín y La Nación, a quienes llamó “nazis” y “antisemitas”. Igualmente, el bochornoso Presidente venezolano, al mandarse, con todo su ventajismo mediático, contra el candidato de la unidad opositora, por el sólo hecho de tener ascendencia judía. Tanto más repugnantes y denigrantes expresiones, como incomprensibles resultan para un pueblo como el nuestro, que no entendemos de esos odios porque jamás los hemos cultivado. No por casualidad tenemos, en esta Venezuela mayoritariamente católica, una calle capitalina donde se levantan -a pocos metros una de otra- una mezquita, una sinagoga y una iglesia católica, en sana y santa paz.-

Macky Arenas | La guerra del siglo XXI

La fobia anticristiana parece ser el signo de un siglo que verá desencadenar las iras del Islam contra la civilización occidental. Trascenderá los problemas de la fe, porque atacando a iglesias, fieles, sacerdotes y religiosos, los islámicos dicen agredir a la democracia y al progreso, tal como Occidente lo conoce

Pertinente el Obispo de San Sebastián (España), Mons. José Ignacio Munilla cuando, defendiendo la libertad religiosa de los cristianos en los países de Occidente y Oriente, sentenció que la cristianofobia está ocupando el lugar del antisemitismo del siglo XX. El laicismo y los fundamentalismos islámico e hindú son los responsables. Cada 5 minutos se asesina a un cristiano en el mundo, un verdadero holocausto del que nadie habla.

Los padres y conocidos de una joven la golpearon y expulsaron de su casa por haberse convertido al cristianismo hace algunos meses en una localidad cercana a Calcuta en India, justo el lugar donde por tantos años sirvió la hoy Beata Sor Teresa de Calcuta. Pareciera que el significativo aumento de cristianos en Africa y Asia , aunado al avance del diálogo vaticano con cristianos anglicanos y sus progresos en escenarios como Vietnam y China ha disparado una hostilidad que en días pasados, con gran tino, el Director General Adjunto de Le Figaro de Paris, alertó como el probable comienzo de la “guerra de religiones”. Recordó lo dicho por Malraux: “El siglo XXI será religioso o no será”.

La fobia anticristiana parece ser el signo de un siglo que verá desencadenar las iras del Islam contra la civilización occidental. Trascenderá los problemas de la fe, porque atacando a iglesias, fieles, sacerdotes y religiosos, los islámicos dicen agredir a la democracia y al progreso, tal como Occidente lo conoce.

Si el siglo XX estuvo marcado por el enfrentamiento Este-Oeste -el bloque comunista contra los países libres- el siglo XXI lo estará por la guerra sin piedad contra el cristianismo. Allí están los cristianos asesinados en Bagdad, en Afganistan, Irak, India, Nigeria, sin mencionar a los maronitas del Líbano martirizados por los druzos. Islamistas egipcios asesinan a los coptos en el Valle del Nilo bajo acusaciones de “representantes de Occidente”, de la cultura europea, símbolos vivientes del capitalismo. Haciendo gala de una imbecilidad poco común, no reparan en que los coptos son descendientes del pueblo de los faraones y que ya estaban en las riberas del Nilo mucho antes de la conquista árabe y musulmana. Lo mismo puede decirse de los cristianos católicos de Oriente, quienes tienen su casa en Estambul, Alejandría, Jerusalem o Damasco desde hace milenios y aún muchos se expresan en arameo, la lengua de Cristo.

Por estos lados toca soportar presidentes que inoculan rencores ajenos, manipulando un drama tan serio como el del antisemitismo para lanzar sus agravios racistas contra críticos y rivales políticos. Es el caso de la Presidenta argentina que se fue de lengua contra dos reconocidos periodistas de Clarín y La Nación, a quienes llamó “nazis” y “antisemitas”. Igualmente, el bochornoso Presidente venezolano, al mandarse, con todo su ventajismo mediático, contra el candidato de la unidad opositora, por el sólo hecho de tener ascendencia judía. Tanto más repugnantes y denigrantes expresiones, como incomprensibles resultan para un pueblo como el nuestro, que no entendemos de esos odios porque jamás los hemos cultivado. No por casualidad tenemos, en esta Venezuela mayoritariamente católica, una calle capitalina donde se levantan -a pocos metros una de otra- una mezquita, una sinagoga y una iglesia católica, en sana y santa paz.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada