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Por Dazibao-Ñ-/
En Birmingham, una mujer embarazada fue asesinada en 2009 por su marido y familia política. Ayer, los acusados manifestaron su inocencia ante el tribunal que les está juzgando, pero responsabilizaron del hecho a un “espíritu maligno”.

Según informa el Mail Online, Nalia, de 21 años y nacionalidad paquistaní, fue asesinada en junio de 2009 por su familia política, muy conocida por su profunda devoción musulmana. Un testigo ha declarado que el cuñado de la víctima retrasó la llamada a la ambulancia y dijo: “Nos han enviado un espíritu maligno desde Pakistán”.

La joven, cuando residía en su país natal, había aceptado voluntariamente contraer matrimonio convenido con Mahoma Mumtaz, por lo que se trasladó a Inglaterra tras obtener el correspondiente visado. Su vida fue tranquila durante meses; los vecinos no observaron en su comportamiento nada extraño o inusual, sin embargo, el día anterior a su fallecimiento realizó varias llamadas telefónicas a Pakistán en las que comunicaba a su familia que se sentía insegura. También efectuó numerosas llamadas a servicios de urgencias, conocidos y otros familiares residentes en su país, pero nadie quiso o pudo prestarle ayuda.



No es insólito que una familia mate y robe unida, pero sí es asombroso que una unidad familiar, que reside en Occidente, pretenda exonerarse de su responsabilidad criminal cargándole el fallecido a un espíritu maléfico. Y causa pasmo pensar que Mahoma Mumtaz, frío asesino de su mujer embarazada, sea un universitario capaz de imaginar que un jurado pueda tragarse semejante embuste, tan burdo y absurdo.

Gran Bretaña: Asesina a su mujer y acusa del hecho a un "espíritu maligno"

Por Dazibao-Ñ-/
En Birmingham, una mujer embarazada fue asesinada en 2009 por su marido y familia política. Ayer, los acusados manifestaron su inocencia ante el tribunal que les está juzgando, pero responsabilizaron del hecho a un “espíritu maligno”.

Según informa el Mail Online, Nalia, de 21 años y nacionalidad paquistaní, fue asesinada en junio de 2009 por su familia política, muy conocida por su profunda devoción musulmana. Un testigo ha declarado que el cuñado de la víctima retrasó la llamada a la ambulancia y dijo: “Nos han enviado un espíritu maligno desde Pakistán”.

La joven, cuando residía en su país natal, había aceptado voluntariamente contraer matrimonio convenido con Mahoma Mumtaz, por lo que se trasladó a Inglaterra tras obtener el correspondiente visado. Su vida fue tranquila durante meses; los vecinos no observaron en su comportamiento nada extraño o inusual, sin embargo, el día anterior a su fallecimiento realizó varias llamadas telefónicas a Pakistán en las que comunicaba a su familia que se sentía insegura. También efectuó numerosas llamadas a servicios de urgencias, conocidos y otros familiares residentes en su país, pero nadie quiso o pudo prestarle ayuda.



No es insólito que una familia mate y robe unida, pero sí es asombroso que una unidad familiar, que reside en Occidente, pretenda exonerarse de su responsabilidad criminal cargándole el fallecido a un espíritu maléfico. Y causa pasmo pensar que Mahoma Mumtaz, frío asesino de su mujer embarazada, sea un universitario capaz de imaginar que un jurado pueda tragarse semejante embuste, tan burdo y absurdo.

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