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¿Un noviete moro?: "Me dijo, quítate la camisa que me gusta, y cuando me la iba a quitar, empezó a acuchillarme"

Le dio una oportunidad pero ni mucho menos le dará otra: «No, no, no pienso volver con él», declara con rotundidad. Vanessa Martos, la mujer de Algemesí que fue acuchillada por su pareja marroquí y salvó la vida tras, no tiene dudas. El sábado por la tarde todo ocurrió muy rápido. «Me dijo, quítate la camisa que me gusta, y cuando me la iba a quitar, empezó a acuchillarme, a partir de ahí, no sé ni cómo pude escapar. Bajé las escaleras y salí a la calle, donde una vecina me tapó las heridas. Creía que me iba a matar», relata.

La relación entre Vanessa y Said M., un marroquí de 36 años, había comenzado hace un año y medio y ya había tenido algún episodio violento.

En septiembre de 2011 este hombre fue condenado a trabajar 40 días en beneficio de la comunidad. Asimismo, tuvo que cumplir la medida cautelar de una orden de alojamiento de ocho meses y dos días. Todo ello, por haberle dado a Vanessa dos puñetazos en la cara según la versión ofrecida por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.
La medida cautelar de la orden de alejamiento se cumplió «sin incidentes» que constaran en el juzgado. Los hechos habían ocurrido el 24 de septiembre de 2011. Los dos agentes que acudieron aquel día al lugar alertados por los vecinos pudieron observar la agresión. El hombre carecía en ese momento de antecedentes penales.

Una vez transcurrido el plazo de la orden de alejamiento, Vanessa decidió volver con él y darle una segunda ocasión «porque no esperaba que fuera a pasar nada más, pero esta vez venía directamente a por mí». Y es que el sábado Said actuó de una manera tan violenta que generó una situación de pánico entre los vecinos de la calle Raval de Sant Roc de Algemesí.

Después de tener cuatro hijos (tres chicas y un chico de entre 14 y cinco años) con su marido, del que posteriormente se separaría, Vanessa, de 32 años, conoció a Said en la localidad de Algemesí y trató de rehacer su vida con él, pero su historia, según ella misma sostiene, ya no seguirá adelante.

«Ahora me encuentro un poco mejor, aunque bastante dolorida», explicaba minutos después de salir del Hospital Universitario de la Ribera, en Alzira, donde había estado ingresada desde que en la tarde del sábado recibiera siete puñaladas en un incidente que bien podría haberle costado la vida. Su presunto agresor está previsto que pase a disposición judicial a lo largo de la jornada de hoy en Alzira.

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