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Según fuentes policiales francesas, los disturbios ocurridos este viernes en los suburbios de París protagonizados por inmigrantes han dejado como resultado tres policías heridos a causa de los ataques efectuados por una multitud que ha disparado con escopetas y también lanzado bombas de gasolina.

De acuerdo con dicha fuente, dos de los policías fueron heridos por las municiones de escopeta y un tercero por el fuego provocado por un cohete lanzado por los manifestantes del suburbio de Grigny en París.

El motivo que hizo estallar la revuelta fue una pelea entre 20 personas, la cual fue interrumpida por la intervención policial.

Los policías regresaron a sus vehículos, mientras recibían disparos de escopetas. Estos sucesos de Grigny ocurren dos semanas después de los disturbios en el norte de la ciudad de Amiens, donde 17 policías resultaron heridos.

La policía francesa ha advertido a los ciudadanos sobre el incremento de la delincuencia, en particular, en el capital del país, de ahí que pidieran a la población de mayor edad no mostrar sus joyas en lugares públicos.

Según el informe de la policía, los más jóvenes y los ancianos son el principal blanco de los robos, como ejemplo, desde principios del año se han registrado solo en París cerca de 500 casos de robo de collares de oro.

El plan de las autoridades, que se pondrá en marcha en septiembre, prevé una cooperación entre diversas entidades estatales, entre ellas, la policía, la justicia y la fiscalía.

Francia en manos de la violencia inmigrante

Según fuentes policiales francesas, los disturbios ocurridos este viernes en los suburbios de París protagonizados por inmigrantes han dejado como resultado tres policías heridos a causa de los ataques efectuados por una multitud que ha disparado con escopetas y también lanzado bombas de gasolina.

De acuerdo con dicha fuente, dos de los policías fueron heridos por las municiones de escopeta y un tercero por el fuego provocado por un cohete lanzado por los manifestantes del suburbio de Grigny en París.

El motivo que hizo estallar la revuelta fue una pelea entre 20 personas, la cual fue interrumpida por la intervención policial.

Los policías regresaron a sus vehículos, mientras recibían disparos de escopetas. Estos sucesos de Grigny ocurren dos semanas después de los disturbios en el norte de la ciudad de Amiens, donde 17 policías resultaron heridos.

La policía francesa ha advertido a los ciudadanos sobre el incremento de la delincuencia, en particular, en el capital del país, de ahí que pidieran a la población de mayor edad no mostrar sus joyas en lugares públicos.

Según el informe de la policía, los más jóvenes y los ancianos son el principal blanco de los robos, como ejemplo, desde principios del año se han registrado solo en París cerca de 500 casos de robo de collares de oro.

El plan de las autoridades, que se pondrá en marcha en septiembre, prevé una cooperación entre diversas entidades estatales, entre ellas, la policía, la justicia y la fiscalía.

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