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En Julio del año 1936 los Españoles no disfrutaban de todas las comodidades y tecnologías en comunicación que tenemos ahora. Hace 76 años no tenían ni televisión, ni teléfonos móviles, ni redes sociales, ni internet. Sin embargo, solo con el boca a boca, los mítines y la poca carcelería que se realizaba en esa época dos personas consiguieron algo que ahora parece que ningún Español es capaz de conseguir con infinitos medios tecnológicos más avanzados.

En aquellos añorados tiempos, José Antonio Primo de Rivera, primero, y Francisco Franco, después, consiguieron que una gran parte de los Españoles se uniesen bajo el mismo paraguas para defender una de las cosas más importantes de las que eran propietarios, y somos, ESPAÑA.

Tanto el fundador de la Falange como El General, supieron como centrar sus discursos y acciones para que los verdaderos Españoles no se detuvieran en la batalla por España con excusas inútiles como en las que ahora se refugian muchos de los llamados “camaradas”. Ambos supieron crear, y mantener, unas jerarquías que 76 años después no somos capaces de imitar siquiera y, quien lo intenta, es boicoteado por otros sectores con el único fin de impedir que esa iniciativa prospere. Y no, no hay que culpar a nadie en particular, por que todos tenemos nuestra parte de culpa. Unos, por no hacer nada y, otros, por intentarlo todo sin ningún tipo de garantía y aun a sabiendas de que no funcionará.

No quiero pensar que hubiesen podido hacer estas dos personas, por ejemplo, su hubiesen podido contar con una herramienta tan buena como es Facebook. Una herramienta que parece no sabemos llegar a utilizar en su buen sentido pero que estoy seguro que ambos hubiesen dado un papel que no es el que tiene ahora, que parece que es un escondite de muchos de nuestros “compañeros de trinchera”.

No entiendo como alguien que de verdad siente algo de amor por su patria puede esconderse bajo un cobarde anonimato, una foto del águila de San Juan y un nombre algo provocativo. Hay que dar la cara, como la dieron ellos por nuestros antepasados y aceptar todas las consecuencias, como las acepto, y bien orgulloso, en su día el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Ribera, que fue cruelmente asesinado tras un “juicio” en el que el gobierno de la república le condeno por pensar que había participado en el Alzamiento Nacional del 1936, aún estando preso en esos momentos. Pero no, el no se rindió en ningún momento y aún estando frente a los fusiles que terminarían con su vida, en su mente tenía a su gran nación y su cabeza pudo permanecer bien alta hasta el último momento.

Después, el General Franco consiguió recuperar el rumbo de España y, a pesar de estar nuestro país pasando una postguerra, consiguió poco a poco sacarlo adelante e instaurar mucho de los beneficios sociales que los políticuchos de hoy en día nos están recortando, como por ejemplo, la paga de navidad, la de verano, la seguridad social, etc..

Por ello, esta noche todos volveremos a acostarnos con la misma incognita.. José Antonio, Francisco, ¿Cómo lo conseguisteis?

Javier García | José Antonio, Francisco, ¿Cómo lo conseguisteis?

En Julio del año 1936 los Españoles no disfrutaban de todas las comodidades y tecnologías en comunicación que tenemos ahora. Hace 76 años no tenían ni televisión, ni teléfonos móviles, ni redes sociales, ni internet. Sin embargo, solo con el boca a boca, los mítines y la poca carcelería que se realizaba en esa época dos personas consiguieron algo que ahora parece que ningún Español es capaz de conseguir con infinitos medios tecnológicos más avanzados.

En aquellos añorados tiempos, José Antonio Primo de Rivera, primero, y Francisco Franco, después, consiguieron que una gran parte de los Españoles se uniesen bajo el mismo paraguas para defender una de las cosas más importantes de las que eran propietarios, y somos, ESPAÑA.

Tanto el fundador de la Falange como El General, supieron como centrar sus discursos y acciones para que los verdaderos Españoles no se detuvieran en la batalla por España con excusas inútiles como en las que ahora se refugian muchos de los llamados “camaradas”. Ambos supieron crear, y mantener, unas jerarquías que 76 años después no somos capaces de imitar siquiera y, quien lo intenta, es boicoteado por otros sectores con el único fin de impedir que esa iniciativa prospere. Y no, no hay que culpar a nadie en particular, por que todos tenemos nuestra parte de culpa. Unos, por no hacer nada y, otros, por intentarlo todo sin ningún tipo de garantía y aun a sabiendas de que no funcionará.

No quiero pensar que hubiesen podido hacer estas dos personas, por ejemplo, su hubiesen podido contar con una herramienta tan buena como es Facebook. Una herramienta que parece no sabemos llegar a utilizar en su buen sentido pero que estoy seguro que ambos hubiesen dado un papel que no es el que tiene ahora, que parece que es un escondite de muchos de nuestros “compañeros de trinchera”.

No entiendo como alguien que de verdad siente algo de amor por su patria puede esconderse bajo un cobarde anonimato, una foto del águila de San Juan y un nombre algo provocativo. Hay que dar la cara, como la dieron ellos por nuestros antepasados y aceptar todas las consecuencias, como las acepto, y bien orgulloso, en su día el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Ribera, que fue cruelmente asesinado tras un “juicio” en el que el gobierno de la república le condeno por pensar que había participado en el Alzamiento Nacional del 1936, aún estando preso en esos momentos. Pero no, el no se rindió en ningún momento y aún estando frente a los fusiles que terminarían con su vida, en su mente tenía a su gran nación y su cabeza pudo permanecer bien alta hasta el último momento.

Después, el General Franco consiguió recuperar el rumbo de España y, a pesar de estar nuestro país pasando una postguerra, consiguió poco a poco sacarlo adelante e instaurar mucho de los beneficios sociales que los políticuchos de hoy en día nos están recortando, como por ejemplo, la paga de navidad, la de verano, la seguridad social, etc..

Por ello, esta noche todos volveremos a acostarnos con la misma incognita.. José Antonio, Francisco, ¿Cómo lo conseguisteis?

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