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Marc González | Demagogia solidaria


A ver si se enteran los progres. No podemos. Y punto. No nos llega para mantener las prestaciones, los salarios, la sanidad y la educación para nuestros ciudadanos de derecho -que pagan cada vez más impuestos- y vamos a mantener un sistema que premia al pícaro, al chorizo y al ilegal y a los estados que se los quitan de encima.


La demagogia solidaria salta como un resorte tan pronto como este Gobierno – timorato y atento a las estadísticas- plantea medidas de sentido común, como la de no convertirnos en el refugio sanitario de media humanidad. Nadie ha planteado no dar asistencia urgente a quien la necesite, ni negársela a quien no tenga papeles – a inmigrantes ilegales, vamos-, sino exigirles un mínimo pago por la asistencia sanitaria ordinaria para la cual no contribuyen como el resto de los ciudadanos.

Identificar inmigrante sin papeles con indigente es el discurso facilón de la izquierda, cuyas ideas brillantes ya sabemos lo que nos está costando, a los que pagamos impuestos, al menos.

Porque, en un país con casi un treinta por ciento de economía sumergida –y la que, si Rajoy sigue subiendo impuestos–, es indudable que la inmigración ilegal no está solamente pidiendo dinero a la puerta de los supermercados, sino también en la venta ilegal –pasen por la Playa de Palma o Magaluf–, en la prostitución, en el choriceo y en muchos trabajos bien honrados, pero clandestinos.

Que quien se establece ilegalmente en este país para buscar su sustento quede exento de contribuir y, a la vez, tenga médico gratis para él y toda su familia, o, por ejemplo, colegio y educación gratuitos, que además elige con preferencia al no constarle ingreso legal alguno, sólo pasa en España.

A ver si se enteran los progres. No podemos. Y punto. No nos llega para mantener las prestaciones, los salarios, la sanidad y la educación para nuestros ciudadanos de derecho -que pagan cada vez más impuestos- y vamos a mantener un sistema que premia al pícaro, al chorizo y al ilegal y a los estados que se los quitan de encima.

Hacen muy bien algunos médicos en limpiar su conciencia con objeciones que les pagamos los demás ciudadanos -complemento incluido-, para lustre de su juramento hipocrático. Quizás fuera más solidario que estos mismos facultativos renunciaran al complemento por el que amenazaron con huelgas y movilizaciones, para que con éste se pagase su excelsa y progresista solidaridad. Porque yo también sé disparar con pólvora del rey.

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