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Siria. Asistimos, entre el silencio y la complicidad de Occidente, a una agresión sin precedentes contra un estado soberano, con un gobierno legítimo. Frente a las fuerzas leales al régimen constitucional nos encontramos una mezcolanza difícil de clasificar: islamistas entrenados en Afganistán y Turquía, miembros de la CIA y el MI6, desertores y una oposición escuálida, mínima e insuficiente, capitaneada por el lobby económico y los intereses armamentísticos de la OTAN.

Sucede en Siria lo que ya hemos visto antes: derrocamiento por la fuerza de regímenes que mantenían a raya, de manera firme, al islamismo radical. En Siria ocurrirá lo que ya hemos visto en Egipto, Libia o Iraq.

Lo realmente preocupante es que todas estas operaciones se realizan con capital y material importado de USA y Europa. Nuestros gobernantes están apoyando y fomentando el crecimiento islamista... con nuestros impuestos.

La mundialización nos trajo millones de inmigrantes de los que poco sabíamos, únicamente que llegaron en interminables oleadas para vivir de la riqueza que generaron nuestros padres y abuelos. Hoy estamos arruinados y somos más débiles que nunca. Con el apoyo al crecimiento del islamismo, nuestros gobernantes -a los que religiosamente pagamos con nuestros impuestos- están construyendo un nuevo escenario realmente peligroso para todos nosotros. Ese escenario va tomando forma en la debilitada Europa mientras se asienta en buena parte del mundo. La mundialización y el islamismo son piezas de un mismo puzzle que se está montando en despachos muy alejados del campo de batalla.

La casta política nos traiciona otra vez financiando a aquellos que no dudarían ni un segundo en asesinarnos, como infieles que somos, en nombre de Alá.

Santiago Fontenla | Siria

Siria. Asistimos, entre el silencio y la complicidad de Occidente, a una agresión sin precedentes contra un estado soberano, con un gobierno legítimo. Frente a las fuerzas leales al régimen constitucional nos encontramos una mezcolanza difícil de clasificar: islamistas entrenados en Afganistán y Turquía, miembros de la CIA y el MI6, desertores y una oposición escuálida, mínima e insuficiente, capitaneada por el lobby económico y los intereses armamentísticos de la OTAN.

Sucede en Siria lo que ya hemos visto antes: derrocamiento por la fuerza de regímenes que mantenían a raya, de manera firme, al islamismo radical. En Siria ocurrirá lo que ya hemos visto en Egipto, Libia o Iraq.

Lo realmente preocupante es que todas estas operaciones se realizan con capital y material importado de USA y Europa. Nuestros gobernantes están apoyando y fomentando el crecimiento islamista... con nuestros impuestos.

La mundialización nos trajo millones de inmigrantes de los que poco sabíamos, únicamente que llegaron en interminables oleadas para vivir de la riqueza que generaron nuestros padres y abuelos. Hoy estamos arruinados y somos más débiles que nunca. Con el apoyo al crecimiento del islamismo, nuestros gobernantes -a los que religiosamente pagamos con nuestros impuestos- están construyendo un nuevo escenario realmente peligroso para todos nosotros. Ese escenario va tomando forma en la debilitada Europa mientras se asienta en buena parte del mundo. La mundialización y el islamismo son piezas de un mismo puzzle que se está montando en despachos muy alejados del campo de batalla.

La casta política nos traiciona otra vez financiando a aquellos que no dudarían ni un segundo en asesinarnos, como infieles que somos, en nombre de Alá.

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