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Aleix Vidal-Quadras | Partidos extractivos

En un largo artículo publicado el pasado domingo como avance de su libro de próxima aparición ¿Qué hacer con España? César Molinas ha lanzado una gruesa piedra en las densas y oleaginosas aguas de nuestra partitocracia provocando olas de considerable altura. El diagnóstico del prestigioso analista resulta aterrador por lo lúcido e incontestable. Con el pulso firme y frío de un cirujano, Molinas disecciona nuestra presente crisis, que ha alcanzado ya la categoría de existencial, y demuestra que no tiene salida debido a la presencia de una clase política que vive de mecanismos de captación de rentas que no sólo han contribuido decisivamente a crear las burbujas que nos han arruinado, sino que están impidiendo las reformas del sistema que nos salvarían porque sus beneficiarios no pueden admitir su desaparición. La sensación que a uno le queda después de leer el implacable desarrollo argumental de César Molinas es de profundo desaliento mezclado con el imperioso deseo de pasar a la acción para evitar el desastre, que no es otro que el colapso total de nuestra economía y un retroceso de décadas en nuestro nivel de bienestar y de riqueza. Las preguntas pertinentes en este momento son si los dos grandes partidos cuentan todavía en sus filas con un número suficiente de responsables públicos dispuestos a correr el riesgo personal y político de intentar detener esta inercia destructiva y si la sociedad civil alberga aún suficientes energías regeneradoras para cambiar el rumbo del país. Molinas habla en su texto de “elites extractivas”, castas endogámicas y cerradas que parasitan los recursos creados por la estructura productiva de tal forma que bloquean los cambios competitivos, deterioran la calidad educativa y esterilizan el dinamismo empresarial y la innovación científica y tecnológica. Los españoles atravesamos un período oscuro en el que nuestros males revisten tal gravedad que parece que sobrepasan nuestra capacidad de ponerles remedio. Sin embargo, hemos de sacar fuerzas de nuestra actual flaqueza antes de que la gran nación que nos ha legado una historia multisecular se nos deshaga entre las manos.

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