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Juan Fernandez Krohn | Soldado Shalit en el Nou Camp: ¿judíos tras la intentona separatista?

¿Judíos tras la intentona separatista en Cataluña? No creo en las meigas pero haylas. Aquí ya dejé sentado el protagonismo del New York Times -un periódico tan emblemático por sus posturas pro/judías de siempre- en la campaña de prensa de la que venimos siendo objeto, al socaire de la crisis financiera, España y los españoles, como lo vienen reconociendo -por vez primera- órganos influyentes de la prensa española en los últimos días; y en la que la escalada separatista en Cataluña que cobra ya claramente todos los tintes de una intentona, juega un papel de ariete indiscutible. Y ocurre que Arturo Mas, presidente de la Generalitat, empezó la puja al alza de sus reivindicaciones separatistas, en su viaje a Nueva York precisamente, hace unas semanas. Cataluña se encuentra enclavada además en la ribera mediterránea y desde ese punto de vista aunque solo fuera, es obvio que las pulsiones separatistas en aquella región española son de natura a suscitar mucha menos indiferencia en Israel que la que invariablemente mostraron, es cierto, en relación con el conflicto en el país vasco. Aquí también ya dejé sentado a lo largo de una serie de entradas que me habrán merecido una rúbrica aparte de este blog incluso, el protagonismo directo de la gran prensa internacional -del New York Times, en primerísima fila de todos ellos- en el montaje de las primaveras árabes del pasado año (que eso es lo que fueron sustancialmente en resumidas cuentas), al rescate (urgente) de los intereses geostratégicos del estado de Israel y en conjuro de las amenazas que sobre él pesaban y todavía pesan del lado del Irán en particular, y también del alto voltaje de la situación actual en su frontera con Siria.

¿Un nuevo montaje ahora pues -por cuenta de la intentona separatista en curso en Cataluña? La mosca detrás de la oreja nos la ponen ahora -al gato escaldado que esto escribe por lo menos- el anuncio de la asistencia prevista del célebre soldado israelí Shalit canjeado el pasado año en una operación de prestigio de los mas altos vuelos contra varios centenares de activistas palestinos, en el encuentro -de alta tensión- Madrid Barcelona en el Camp Nou del proximo domingo siete de octubre. ¿Deporte y nada más que deporte el fútbol (de masas)? Aquí ya todos ya saben lo que pienso al respecto, y es obvio que la presencia de tan emblematico soldado israelí en aquel preciso lugar y en esos precisos momentos será todo menos trivial y anecdótico y se ve revestida en cambio de la mayor gravedad susceptible de alimentar sentimientos de gran aprensión y desconfianza. ¿Se puede prohibir a alguien -judío o de otra nacionalidad cualquiera- el ser hincha del Barça? Esta claro que no, pero también era difícil de suponer que un ciudadano israelí tan publicitado fuera hincha del Real Madrid, pongamos por caso. Como estaba dentro de la fatalidad histórica y de la mas pura lógica (gerracivilista) que los niños y adolescentes con los que yo jugueteaba y correteaba de niño en mis veranos andaluces en una provincia y en una región que había sido zona roja durante la guerra y que sufría en aquellos años un fuerte movimiento de inmigracion en dirección a Cataluña, fueran hinchas en su abrumadora mayoría no del real Madrid (como yo lo era) sino del Barça, o que holandeses de izquierdas -horresco referens- con los que tanto me crucé aquí en Bélgica mostraran invariablemente simpatias separatistas...catalanas.

El referéndum votado en el Parlamento catalán y que el mascarón de proa de la Generalitat cuenta poder convocar tras las elecciones del próximo mes de noviembre configuraría en el marco del actual panorama internacional que acabo de esbozar más arriba una situación particularmente explosiva como la que se presentaba en los Balcanes en vísperas del reconocimiento diplomático por parte del Vaticano y de la República Federal alemana de la república de Croacia. ¿Comparaciones odiosas? Esta claro desde luego que en el contexto particularmente explosivo de la situación en el Oriente Próximo con rumores in crescendo de una próxima intervención militar inminente americana en la región, contra el régimen sirio de Bachar el Assad, o del estado hebreo contra la república islámica del Irán, un escenario de referéndum independentista en Cataluña vendría a echar agua al molino o leña al fuego mas bien que me diga de los aprendices de brujo y especuladores de guerra irresponsables en el mundo de la diplomacia y de la alta infancia y de la gran prensa internacional que verían mucho mas manejable y proclive a hacer el juego que ellos les marcaran una Cataluña separada del resto de España, que no lo fue el Estado español de antiguo, desde el cuarenta y cinco. Un juego -entre parentesis- fatalmente favorable a los intereses del estado hebreo, estaría bueno. ¿Un escenario previsible pues en el Nou Camp el próximo domingo siete de octubre en el que el nombre de España se vería de nuevo abucheado y el honor colectivo otra vez ultrajado tanto en las gradas como en el terreno de juego -como fue en el estadio Vicente Calderón a inicios del verano- y donde el joven soldado israelí podría verse otorgada una popularidad insólita e inesperada, convertido en arbitro -parcial por propia definición, por así decir- de la contienda que estaría ventilándose entre bastidores o por encima del terreno de juego, a favor o en contra de la maniobra separatista, como un Harry Potter (un poco mas mayorcito) del gusto de los que están tirando de los hilos en la evolución de la situación erizad de peligros en aquella región española?

Me curo en salud -y en mi nombre y en el de muchos españoles, catalanes o no catalanes que como yo piensan y sienten (en la materia)- en todo lo que precede, lo reconozco, porque a fe mía que en fondo de mí mismo estoy convencido que los planes de los aprendices de brujo acabaran encallando y que la intentona separatista se soldara por un polvoriento fracaso como ocurrió el pasado martes con la asonada insurreccional en Madrid de los indignados delante del congreso de diputados. Lo de Arturo Mas es una huida hacia delante vergonzosa e irresponsable (e impresentable) y así acabarán comprendiéndolo una gran mayoría de catalanes. Pero tienen que ser los propios catalanes los que le opongan un rotundo mentís. Y la ocasión que ni pintada podría ofrecerla la concentración en favor de la unidad de Españaconvocada para el próximo Doce de Octubre en Barcelona. Fecha efemérides del mas alto simbolismo para españoles, catalanes y no catalanes. Un clarinazo como el del somatén del Bruch, y una llamada de socorro de la patria en peligro, de todos, que debe resonar en lo mas hondo de todo aquel que se siente español -y catalán- en Cataluña. La inmensa mayoría.

Blog de Juan Fernandez Krohn

 

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