publi

En el Reino Unido están siendo juzgados 3 musulmanes acusados de planificar atentados suicidas. Los terroristas mahometanos habían calculado que con sólo una bomba podrían despedazar a unos  50 infieles. También especularon sobre el número de víctimas que fallecerían a consecuencia de un infarto producido por el terror provocado por las pavorosas deflagraciones... y estaban seguros de que muchos se mearían de miedo al escuchar las explosiones.


Nasser tiene 31 años, Irfan y Ashik 27; son desempleados con residencia en Birmingham, y en sus ratos libres, que eran muchos, planificaban atentados suicidas. Como los tres seguidores del “Profeta” vinieron al mundo sin muchas luces y eran de lengua suelta provocaron las sospechas de la Policía, que procedió a grabar las disparatadas y criminales conversaciones del trío, lo que permitió desarticular a tiempo el grupo terrorista formado por otros 12 muslimes.

El Tribunal ha escuchado cómo los acusados ideaban sus ataques suicidas; cómo pretendían atentar en las calles más concurridas del país con bombas que contenían tuercas y tornillos; cómo calculaban el número de víctimas mortales que conseguirían con un kilo de explosivos... y el motivo por el que debían actuar con contundencia: los kafires (infieles) practican el sexo con burros.

Los referenciados secuaces de Mahoma, muy bien asesorados, también tenían en mientes la fundación de un centro islámico al gusto occidental, que les serviría de tapadera para encubrir sus actividades criminales y que ya tenía concedida una dotación de 62.422 euros procedente de un “benefactor”  no identificado.

Unos mahometanos penetrados por la burricie islámica, que residen en Occidente y cobran sus buenos subsidios por desempleo, quieren sembrar de muerte el país que les alimenta, pero es este caso, evidentemente, ningún multiculturalista podrá aducir que los delirantes y homicidas agarenos sólo han cometido un delito: el de buscar una vida mejor.

Según un líder terrorista de Gran Bretaña: “Los infieles deben ser despedazados por nuestras bombas porque mantienen relaciones sexuales con burros”

En el Reino Unido están siendo juzgados 3 musulmanes acusados de planificar atentados suicidas. Los terroristas mahometanos habían calculado que con sólo una bomba podrían despedazar a unos  50 infieles. También especularon sobre el número de víctimas que fallecerían a consecuencia de un infarto producido por el terror provocado por las pavorosas deflagraciones... y estaban seguros de que muchos se mearían de miedo al escuchar las explosiones.


Nasser tiene 31 años, Irfan y Ashik 27; son desempleados con residencia en Birmingham, y en sus ratos libres, que eran muchos, planificaban atentados suicidas. Como los tres seguidores del “Profeta” vinieron al mundo sin muchas luces y eran de lengua suelta provocaron las sospechas de la Policía, que procedió a grabar las disparatadas y criminales conversaciones del trío, lo que permitió desarticular a tiempo el grupo terrorista formado por otros 12 muslimes.

El Tribunal ha escuchado cómo los acusados ideaban sus ataques suicidas; cómo pretendían atentar en las calles más concurridas del país con bombas que contenían tuercas y tornillos; cómo calculaban el número de víctimas mortales que conseguirían con un kilo de explosivos... y el motivo por el que debían actuar con contundencia: los kafires (infieles) practican el sexo con burros.

Los referenciados secuaces de Mahoma, muy bien asesorados, también tenían en mientes la fundación de un centro islámico al gusto occidental, que les serviría de tapadera para encubrir sus actividades criminales y que ya tenía concedida una dotación de 62.422 euros procedente de un “benefactor”  no identificado.

Unos mahometanos penetrados por la burricie islámica, que residen en Occidente y cobran sus buenos subsidios por desempleo, quieren sembrar de muerte el país que les alimenta, pero es este caso, evidentemente, ningún multiculturalista podrá aducir que los delirantes y homicidas agarenos sólo han cometido un delito: el de buscar una vida mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada