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El mal de las vacas locas en Cataluña

Por Mª Ángeles Santiago y Miras.

Los neurólogos alemanes Hans-Gerhard Creutzfeldt y Alfons Maria Jakob describieron en 1920 una enfermedad genética, hereditaria y contagiosa, producida por una proteína denominada prión. Dicha enfermedad, la encefalopatía espongiforme, vulgarmente conocida como “mal de las vacas locas”, parece ser que se ha convertido en epidemia en Cataluña en estos últimos años, y se ha acentuado de manera considerable en estos seis últimos meses.

 

Hace más de 30 años, cuando Jordi Pujol tomó el poder e impuso la inmersión lingüística en las escuelas (que lleva aparejada la ideologización política), comenzaron a gestarse en la sociedad catalana las primeras células de dicha enfermedad.

 

Llevamos tres generaciones de machaque psicológico, de inculcar a los alumnos el odio a España, el rechazo a todo lo que llegue desde el oeste y el sur de Cataluña; tres generaciones poniéndoles orejeras de burro e inculcándoles que deben llamar “fascista” a todo aquel que piense de manera diferente a ellos; a denominar “fascista”, a todo aquel que esté fuera del pensamiento nacional-separatista catalán. Ahora el mal está extendido y únicamente puede atajarse con un tratamiento de choque, únicamente en manos de la Unión Europea, dado que, según las normas fundacionales de esta institución, está prohibida la escisión de cualquier territorio perteneciente a alguno de sus países miembros.

 

Desde Bruselas se les ha advertido que, de salir de España, también lo harían de la UE, pero siguen empecinados en que seguirán con sus negocios, sin pensar que sus productos ya no serían competitivos, porque deberían pagar aranceles y estos se encarecerían; tampoco quieren oír que saldrían del euro y que deberían crear moneda propia, para lo que necesitarían un respaldo de oro que no tienen. ¿O sí…? ¿Será el dinero que tienen en Suiza, que han ido robando poco a poco a todos los españoles para así formar su Hacienda? ¿Tomarán como rehén a “La Caixa”, obligándola a ser el “Banco Nacional de Cataluña?

 

No sabemos cómo funciona el cerebro, como conocemos el funcionamiento del estómago o el del corazón, a pesar de que llevamos décadas intentando saber su funcionamiento exacto, porque es una de las partes del cuerpo menos estudiadas, por su complejidad, pero es mucho más difícil de estudiar aún si dicho cerebro está enfermo, dado que sus respuestas a estímulos son imprevisibles.

 

Artur Mas y sus acólitos (¿o deberíamos hablar de los separatistas y su acólito Artur Mas?) han entrado en un espiral de incoherencia. No les importa qué consecuencias pueda tener para el pueblo; no quieren ver que el paro y la pobreza se están multiplicando en Cataluña en  progresión geométrica. Siguen con los ojos cerrados, únicamente pendientes de salir de España para evitar que la justicia española, e incluso la europea, puedan juzgarles por sus robos continuos, pues no debemos olvidar que el caso Pallerols fue el robo de dinero dado por la Unión Europea y que, por lo tanto, tiene competencias para juzgarlos.

 

Ahora, tras su acto de soberbia, Artur Mas está esperando que los Tribunales apliquen los correspondientes artículos de la Constitución que suspenderían la autonomía a Cataluña. Ya habría llegado al “súmmum”, ya habría conseguido su objetivo: Convertirse en un nuevo mártir de Cataluña, como Luis Companys. Por otro lado, el Gobierno, para evitar que se proclame mártir y mesías, lo evita, y cede… Y ese chantaje separatista continúa y continúa.

 

Como no se ataje pronto, la cohesión de la sociedad catalana y el interior de algunos partidos ya se están comenzando a quebrar. Debemos evitar su rotura total, y eso no solo está en manos del Gobierno central, sino de la estructura jurídica superior, en manos de la Unión europea, que, por el bien de toda Europa, y recordando la estructura política anterior a 1914 y sus consecuencias posteriores, de ella derivada, debería frenar.

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