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Cada hora muere un cristiano en el mundo víctima de la persecución religiosa

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) acaba de editar el informe “La persecución de los cristianos en el siglo XXI” realizado por Javier Rupérez, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

“Los cristianos en el mundo, más que ninguna otra comunidad religiosa, constituyen hoy en día un grupo perseguido y amenazado, urgentemente necesitado de protección y ayuda”, explica Javier Rupérez en un primer apartado titulado: “Los hechos y las opiniones”.

En él aborda numerosos artículos, estudios y opiniones y muestra los acontecimientos ocurrido en agosto de 2008 en Orissa (57 asesinados) y más de 50.000 refugiados; en octubre de 2010 en Bagdag, con 52 muertos; o en septiembre de 2013 con los ataques de Boko Haram en Nigeria y los 142 cadáveres que fueron dejando a su paso.

“No son otra cosa que muestras especialmente violentas de una tendencia conocida y multiplicada a lo largo de la época contemporánea y no pueden ser entendidas como manifestaciones aisladas y por tanto insignificantes”, explica Javier Ruperez, destacando que “los seguidores de Jesucristo asesinados en Irak, India o Nigeria no se habían distinguido por su participación en acciones sociales o políticas de ningún signo”.

Según explica el autor, a estas vejaciones hay añadir, “otras igual de crudas y contundentes que encuentra su asiento en países y regímenes que tienen el ateísmo por creencia estatal y la persecución religiosa como norma”.

En la segunda parte del informe se abordan los números de las víctimas y se destaca que el 75 % de la población mundial tiene restricciones al ejercicio de la libertad religiosa. Con respecto a la persecución cristiana y tras mostrar la aparente disparidad según las fuentes consultadas el autor concluye que la cifra más adecuada a la realidad es la de 100.000 muertos en 10 años; “lo cual llevaría a 10.000 anuales, veinte cristianos muertos cada día y casi uno por hora”.

“La actual persecución contra los cristianos tiene diversas fuentes de inspiración y conoce diferentes niveles de vesania, algunos de los cuales están directamente relacionados con el designio criminal de borrar su rastro de la faz de la Tierra”, analiza Javier Rupérez.

El análisis de FAES intenta buscar los lugares del crimen y sus reponsables y muestra un informe de 50 países a los que considera “en mayor o menor medida responsables de las persecuciones contra los cristianos. “39 de ellos cuentan con una población mayoritariamente musulmana, que suele coincidir con la presencia de la sharia como ley estatal”.

Finalmente, el informe muestra algunas conclusiones y recomendaciones: “Gran parte del África subsahariana y de la costa mediterránea de ese continente, el Oriente Medio, el Golfo Pérsico y todo el continente asiático hasta las orillas rusas y chinas del Pacífico están poblados por países y sociedades en los que el cristianismo sufre acoso” y por lo tanto pide que se cumpla la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos; el artículo 16 de la Constitución Española y la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Por todo ello, pide “buscar de manera inmediata la solidaridad de todas las confesiones cristianas”, incluyendo también a los judíos y sectores islámicos que “quieren disociarse de las barbaridades que en nombre de su religión cometen algunos de sus correligionarios”.

De igual manera pide a las autoridades civiles que exigan consecuencias “en el mantenimiento de las relaciones bilaterales para con aquellos gobiernos caracterizados por perseguir a los cristianos o limitar los derechos de la libertad religiosa”. “Las consideraciones de prudencia diplomática no pueden ceder ante la barbarie”, concluye Javier Ruperez.

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