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Solo él sabía la verdadera motivación que le hizo regresar a España cuando el domingo 5 de enero sobre las 13’30 horas descendió del avión en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol procedente de las filas del ISIS (Ejército Islámico de Irak y Sham), filial de Al Qaeda en Siria. A los agentes de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía que esperaban para detenerlo, bien poco les sirvieron los argumentos que expuso para justificar su regreso: arrepentimiento, fuga del campamento yihadista, miedo a convertirse en mártir, nunca haber empuñado un arma, no haber participado en ninguna acción militar, etc… con la única intención de justificar un falso victimismo.

Informe del colaborador de MD: MYS (monitorys.wordpress)

Como si se tratase de una estancia en un campamento de verano, el joven de 28 años Abdeluahid Sadik Mohamed, no dudó en asegurar a los investigadores que le arrestaron, que durante los ocho meses que duró su periplo por Siria “en todo momento” había estado en contacto con su familia y que pudo regresar gracias a los mil euros que le enviaron para el viaje de regreso. Asimismo sus familiares conocían las enormes calamidades que estaba soportando: frio, cansancio extremo, adoctrinamiento y una vigilancia constante.

Tras haber sido atraído por la red de captadores que pululan entre Ceuta y las localidades vecinas del lado marroquí, Abdeluahid ahorró el dinero suficiente para costearse el viaje y los gastos que habría de afrontar si conseguía alcanzar su ansiado objetivo de llegar a las filas de los muyahidines en Siria, donde incluso tuvo que pagar religiosamente su fusil de asalto AK-47.

El lunes 29 de abril de 2013 se despidió de su esposa e hijos para dirigirse desde su domicilio en el barrio de El Príncipe (Ceuta) hasta Casablanca (Marruecos), donde tres días después embarcó en un vuelo con destino a Estambul (Turquía). A partir de este momento, las vagas explicaciones que ofreció tras ser detenido en Málaga, difieren de la realidad de forma considerable.

Ni sus desplazamientos por Turquía hasta conseguir cruzar la frontera siria, ni mucho menos sus andanzas como miembro del ISIS coinciden con su edulcorado, lastimero y lacrimógeno relato.

Nada más llegar al campamento yihadista en las proximidades de la localidad de Al Atarib (Siria) a unos 30 Km de Alepo, se incorporó a las severas normas que exigen los líderes muyahidines a los recién llegados, con el fin de evitar infiltraciones y asegurar la fidelidad de los nuevos reclutas, son sometidos a duros interrogatorios, obligándoles a entregar todas sus pertenencias (principalmente documentación y teléfonos móviles), para recibir la pertinente formación militar y religiosa durante unos 40 días junto a otros aspirantes procedentes en su mayoría de países europeos y del norte de África, evitando que coincidan en el mismo campamento los originarios del mismo país.

Tras el periodo de entrenamiento, comenzó a participar en acciones de combate contra el ejército sirio, viendo como algunos de sus primeros camaradas morían en ataques suicidas. El 22 de julio Abdeluahid participó en los asaltos simultáneos a las prisiones iraquíes de Abu Ghraib y Taji, donde facilitaron la fuga de 500 y 400 presos yihadistas respectivamente, tras estrellar contra los muros de las cárceles varios vehículos suicidas cargados de explosivos. Manteniendo un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad y militares iraquíes durante 10 horas con intensos tiroteos y fuego de lanzagranadas y morteros.

Debido a la escasa formación de Abdeluahid que no habla idiomas y carece de pasaportes que le permitiesen acceder a países de mayor interés para Al Qaeda, sus jefes le expusieron en varias ocasiones la necesidad de que se convirtiese en mártir, a lo que se negó de forma reiterada argumentando que no se consideraba preparado.

La historia de su regreso, hace aguas por todas partes, justificándola con que aumentaron sus temores tras escuchar relatos de otros muyahidines que habían muerto conduciendo coches bomba sin saberlo y que eran detonados a distancia. A partir de este momento surge en Abdeluahid el deseo de regresar junto a su familia, consiguiendo recuperar su pasaporte para trasladarse después desde Al Atarib hasta la frontera turca con la ayuda de un amigo, y cruzar el puesto fronterizo corriendo entre la multitud.

Estos argumentos no se sostienen por varias razones:

-El proceso de radicalización yihadista se ha completado en todas sus fases tras la determinación de empuñar (y utilizar) armas de fuego, participando en acciones de combate. Sin que sea creíble la supuesta auto-desradicalización con la única excusa de la añoranza familiar.

-Al parecer Abdeuahid ha reconocido con orgullo ante los interrogadores su intervención en el ataque a las prisiones iraquíes de Abu Ghraib y Taji.

-No parece creíble, ni de lejos, que en sus circunstancias un combatiente solo al volante de un vehículo con una carga explosiva de mayor o menor cantidad, no sea consciente ni tenga claro que su objetivo final es convertirse en mártir.

-El hecho de “robar” su propio pasaporte para poder escapar, parece poco menos que imposible dadas las medidas de seguridad que toman. Además de suponer un riesgo extremo que podría evitarse huyendo sin él y presentándose en cualquier sede consular española en Turquía.

-Es poco creíble que se pueda cruzar la frontera turco-siria por un puesto fronterizo “corriendo entre la multitud” en las circunstancias de los últimos meses en que las autoridades turcas han extremado los controles y vigilancia para detectar la presencia de yihadistas extranjeros.

-El supuesto “amigo” que le ayudó a llegar a la frontera turca desde Al Atarib puso en peligro su propia vida ya que al darse cuenta de su huida, los jefes del ISIS tardarían bien poco en averiguarlo y ejecutarle por traición sin ningún tipo de contemplaciones.

-En sus últimos comunicados Ayman Al Zawahiri líder de Al Qaeda ha insistido en el retorno de los yihadistas para atentar en sus países de origen.

Teniendo en cuenta el enorme potencial y riesgo extremo que suponen los combatientes extranjeros integrados en los grupos afines a Al Qaeda en Siria que según las fuentes podrían ser desde unos 7.000 hasta 30.000 según fuentes israelíes y tras las primeras operaciones de los cuerpos de seguridad y agencias de inteligencia en Francia y Gran Bretaña que han neutralizado atentados que iban a ser cometidos por yihadistas retornados de Siria, podría considerarse que en España hemos entrado en la misma dinámica.

Para las personas que se radicalizan hasta estos extremos, conscientes que serán ensalzados como héroes por buena parte de su entorno social y que sus familiares recibirán apoyo económico, así como el respeto y consideración de gran parte de su comunidad, tomar la decisión de partir hacia la yihad violenta significa un camino sin retorno, por lo que las incongruencias del relato de Abdeluahid muestran unos claros indicios de que podría tratarse de un retorno para llevar a cabo acciones yihadistas en territorio español, sirviendo además de ejemplo, inspiración y captación para otros jóvenes salafistas que impresionados quieran seguir sus pasos.

Como reflexión final, este relato tendrá con toda probabilidad más de una secuela, aunque varíen las formas y los argumentos, no nos podemos permitir el lujo de finalizar con aquello de “Colorín, colorado…” este cuento no se ha acabado.

Terrorismo jihadista, made in Spain. Érase una vez... Abdeluahid

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Solo él sabía la verdadera motivación que le hizo regresar a España cuando el domingo 5 de enero sobre las 13’30 horas descendió del avión en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol procedente de las filas del ISIS (Ejército Islámico de Irak y Sham), filial de Al Qaeda en Siria. A los agentes de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía que esperaban para detenerlo, bien poco les sirvieron los argumentos que expuso para justificar su regreso: arrepentimiento, fuga del campamento yihadista, miedo a convertirse en mártir, nunca haber empuñado un arma, no haber participado en ninguna acción militar, etc… con la única intención de justificar un falso victimismo.

Informe del colaborador de MD: MYS (monitorys.wordpress)

Como si se tratase de una estancia en un campamento de verano, el joven de 28 años Abdeluahid Sadik Mohamed, no dudó en asegurar a los investigadores que le arrestaron, que durante los ocho meses que duró su periplo por Siria “en todo momento” había estado en contacto con su familia y que pudo regresar gracias a los mil euros que le enviaron para el viaje de regreso. Asimismo sus familiares conocían las enormes calamidades que estaba soportando: frio, cansancio extremo, adoctrinamiento y una vigilancia constante.

Tras haber sido atraído por la red de captadores que pululan entre Ceuta y las localidades vecinas del lado marroquí, Abdeluahid ahorró el dinero suficiente para costearse el viaje y los gastos que habría de afrontar si conseguía alcanzar su ansiado objetivo de llegar a las filas de los muyahidines en Siria, donde incluso tuvo que pagar religiosamente su fusil de asalto AK-47.

El lunes 29 de abril de 2013 se despidió de su esposa e hijos para dirigirse desde su domicilio en el barrio de El Príncipe (Ceuta) hasta Casablanca (Marruecos), donde tres días después embarcó en un vuelo con destino a Estambul (Turquía). A partir de este momento, las vagas explicaciones que ofreció tras ser detenido en Málaga, difieren de la realidad de forma considerable.

Ni sus desplazamientos por Turquía hasta conseguir cruzar la frontera siria, ni mucho menos sus andanzas como miembro del ISIS coinciden con su edulcorado, lastimero y lacrimógeno relato.

Nada más llegar al campamento yihadista en las proximidades de la localidad de Al Atarib (Siria) a unos 30 Km de Alepo, se incorporó a las severas normas que exigen los líderes muyahidines a los recién llegados, con el fin de evitar infiltraciones y asegurar la fidelidad de los nuevos reclutas, son sometidos a duros interrogatorios, obligándoles a entregar todas sus pertenencias (principalmente documentación y teléfonos móviles), para recibir la pertinente formación militar y religiosa durante unos 40 días junto a otros aspirantes procedentes en su mayoría de países europeos y del norte de África, evitando que coincidan en el mismo campamento los originarios del mismo país.

Tras el periodo de entrenamiento, comenzó a participar en acciones de combate contra el ejército sirio, viendo como algunos de sus primeros camaradas morían en ataques suicidas. El 22 de julio Abdeluahid participó en los asaltos simultáneos a las prisiones iraquíes de Abu Ghraib y Taji, donde facilitaron la fuga de 500 y 400 presos yihadistas respectivamente, tras estrellar contra los muros de las cárceles varios vehículos suicidas cargados de explosivos. Manteniendo un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad y militares iraquíes durante 10 horas con intensos tiroteos y fuego de lanzagranadas y morteros.

Debido a la escasa formación de Abdeluahid que no habla idiomas y carece de pasaportes que le permitiesen acceder a países de mayor interés para Al Qaeda, sus jefes le expusieron en varias ocasiones la necesidad de que se convirtiese en mártir, a lo que se negó de forma reiterada argumentando que no se consideraba preparado.

La historia de su regreso, hace aguas por todas partes, justificándola con que aumentaron sus temores tras escuchar relatos de otros muyahidines que habían muerto conduciendo coches bomba sin saberlo y que eran detonados a distancia. A partir de este momento surge en Abdeluahid el deseo de regresar junto a su familia, consiguiendo recuperar su pasaporte para trasladarse después desde Al Atarib hasta la frontera turca con la ayuda de un amigo, y cruzar el puesto fronterizo corriendo entre la multitud.

Estos argumentos no se sostienen por varias razones:

-El proceso de radicalización yihadista se ha completado en todas sus fases tras la determinación de empuñar (y utilizar) armas de fuego, participando en acciones de combate. Sin que sea creíble la supuesta auto-desradicalización con la única excusa de la añoranza familiar.

-Al parecer Abdeuahid ha reconocido con orgullo ante los interrogadores su intervención en el ataque a las prisiones iraquíes de Abu Ghraib y Taji.

-No parece creíble, ni de lejos, que en sus circunstancias un combatiente solo al volante de un vehículo con una carga explosiva de mayor o menor cantidad, no sea consciente ni tenga claro que su objetivo final es convertirse en mártir.

-El hecho de “robar” su propio pasaporte para poder escapar, parece poco menos que imposible dadas las medidas de seguridad que toman. Además de suponer un riesgo extremo que podría evitarse huyendo sin él y presentándose en cualquier sede consular española en Turquía.

-Es poco creíble que se pueda cruzar la frontera turco-siria por un puesto fronterizo “corriendo entre la multitud” en las circunstancias de los últimos meses en que las autoridades turcas han extremado los controles y vigilancia para detectar la presencia de yihadistas extranjeros.

-El supuesto “amigo” que le ayudó a llegar a la frontera turca desde Al Atarib puso en peligro su propia vida ya que al darse cuenta de su huida, los jefes del ISIS tardarían bien poco en averiguarlo y ejecutarle por traición sin ningún tipo de contemplaciones.

-En sus últimos comunicados Ayman Al Zawahiri líder de Al Qaeda ha insistido en el retorno de los yihadistas para atentar en sus países de origen.

Teniendo en cuenta el enorme potencial y riesgo extremo que suponen los combatientes extranjeros integrados en los grupos afines a Al Qaeda en Siria que según las fuentes podrían ser desde unos 7.000 hasta 30.000 según fuentes israelíes y tras las primeras operaciones de los cuerpos de seguridad y agencias de inteligencia en Francia y Gran Bretaña que han neutralizado atentados que iban a ser cometidos por yihadistas retornados de Siria, podría considerarse que en España hemos entrado en la misma dinámica.

Para las personas que se radicalizan hasta estos extremos, conscientes que serán ensalzados como héroes por buena parte de su entorno social y que sus familiares recibirán apoyo económico, así como el respeto y consideración de gran parte de su comunidad, tomar la decisión de partir hacia la yihad violenta significa un camino sin retorno, por lo que las incongruencias del relato de Abdeluahid muestran unos claros indicios de que podría tratarse de un retorno para llevar a cabo acciones yihadistas en territorio español, sirviendo además de ejemplo, inspiración y captación para otros jóvenes salafistas que impresionados quieran seguir sus pasos.

Como reflexión final, este relato tendrá con toda probabilidad más de una secuela, aunque varíen las formas y los argumentos, no nos podemos permitir el lujo de finalizar con aquello de “Colorín, colorado…” este cuento no se ha acabado.

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