publi

El Frente Nacional francés de Marine le Pen acaba de dar ampliamente razón a los sondeos que les prometían una crecida en número de votos sin prrcedentes en la primera vuelta de las elecciones municipales francesas celebradas ayer domingo.

krhonEl Front National no es precisamente un fenómeno nuevo para mi, ni el nacionalismo francés un universo ideológico que me pille muy lejos tampoco, algunos de mis lectores sabrán reconocérmelo. Y aquí todos ya saben o han oído hablar de mi gesto de Fatima.

Fue en la noche del 12 al 13 de mayo de 1982, y yo entonces vivía en Francia en el marco de la fraternidad sacerdotal San Pío X (San Pie X) de Monseñor Lefebvre en una de sus casa/conventos (en francés "prieurés") desde donde viajé directamente a Portugal en tren el día antes.

Tal vez por eso la prensa francesa me dedicara un atencion especial, tanto o casi como la que me dedicó la prensa española, con la diferencia que en Francia el linchamiento mediático en contra mía, que lo fue también, se dio en tono menor -comparado a la saña rayana en la histeria que me reservaron algunos medios españoles (por aquello tal vez de que nadie es profeta en su tierra) (...)- y así, la prensa francesa de todas las tendencias se centró mucho más que en mi gesto o que en la figura del papa Juan Pablo II, en mi persona en cambio y en las ideas y significacion ideológica que todos los medios franceses me atribuían, sin excepción. De extrema derecha ("extreme-droite") Punto.

Y por supuesto transcribieron mucho más fielmente que la prensa española los gritos que proferí en el santuario portugués cuando me detuvieron. ¿Digo todo esto para darme pisto, importancia, o echarme incienso encima? Después de todo el estiércol (periodístico) que llevo a rastras -desde hace tanto-, no estaría de más, me reconocerán algunos, pero no es eso. Quiero solamente dejar aquí constancia que de una manera u otra acompañé en la esfera mediática francesa el ascenso del Frente Nacional que se fraguó precisamente por aquel entonces (...) Y me explico.

Cuando me detuvieron en Fátima, el Frente nacional acaba de clausurar su congreso anual cuatro días antes, en la fiesta de Juana de Arco, con un balance desolador en términos electorales de las consultas precedentes

Y sin duda por esa razón la celebración de aquel congreso no mereció la menor atención a lo medios franceses, por considerarlo (políticamente) irrelevante. Y fue sin duda también lo que movió a Jean Marie Le Pen a escribir una carta al presidente de la República quejándose del boicot en los medios las formaciones no representadas en la Asamblea Nacional.

Así el 29 de mayo dos semanas apenas después de mi gesto de Fátima, Jean Marie Le Pen tuvo una entrevista a petición propia en el palacio presidencial del Elíseo con el consejero a la presidencia para asuntos africanos, a quien hizo entrega de su carta dirigida al presidente Mitterrand, fechada del 26 de mayo, tres días antes.

El resultado no se hizo esperar, porque apenas un mes más tarde, el líder nacionalista franceses recibía la respuesta presidencial fechada del 22 de junio -y ampliamente divulgada después en los medios- en unos términos graciables en extremo y en la que Mitterrand le comunicaba le haberse hecho eco de su quejas dando instrucciones a los medios estatales para poner fin a ese estado de cosas, lo que se hizo espera aún menos, porque al día siguiente Jean Marie Le Pen -un hecho insólito en la V república- seria invitado especial del diario hablado de TF1, la primera cadena de la televisión francesa.

Hasta aquí los hechos escuetos, pero la pregunta me rondo siempre si el impacto innegable que alcanzó en los medios franceses mi gesto de Fátima y el hecho de que la corriente ideológica -extrema derecha- en la que se me catalogaba abiertamente rompiera de esa forma el boicot riguroso del que se veía víctima en la política francesa, concretamente desde el final de la guerra de Argelia, tuvieron algo o nada que ver en la arrancada del Frente Nacional precisamente entonces y en la trayectoria fulgurante que seria la suya después sin parangón en ninguna otra formación afín de Europa occidental hasta hace poco al menos.

¿Nada que ver lo uno con lo otro, pura casualidad? Sin duda alguna. No es óbice que la deferencia y cortesía que el fundador del Frente Nacional me brindó hace ahora dos años en una conferencia de prensa internacional de Marine Le Pen en la sede de su partido en Nanterre, al final de la reunión cuando le hice una corta entrevista, me hicieron pensar que mi nombre -y mi rostro- tal vez le dijera algo.

Viejos conocidos mios como sea los Le Pen, padre e hija. Lo que me da derecho -a la vez que aplaudo su triunfo electoral de ayer domingo- a mostrarme crítico con ellos a veces

Juan Fernández Krohn | Ascenso del Frente Nacional francés y mi gesto de Fátima

El Frente Nacional francés de Marine le Pen acaba de dar ampliamente razón a los sondeos que les prometían una crecida en número de votos sin prrcedentes en la primera vuelta de las elecciones municipales francesas celebradas ayer domingo.

krhonEl Front National no es precisamente un fenómeno nuevo para mi, ni el nacionalismo francés un universo ideológico que me pille muy lejos tampoco, algunos de mis lectores sabrán reconocérmelo. Y aquí todos ya saben o han oído hablar de mi gesto de Fatima.

Fue en la noche del 12 al 13 de mayo de 1982, y yo entonces vivía en Francia en el marco de la fraternidad sacerdotal San Pío X (San Pie X) de Monseñor Lefebvre en una de sus casa/conventos (en francés "prieurés") desde donde viajé directamente a Portugal en tren el día antes.

Tal vez por eso la prensa francesa me dedicara un atencion especial, tanto o casi como la que me dedicó la prensa española, con la diferencia que en Francia el linchamiento mediático en contra mía, que lo fue también, se dio en tono menor -comparado a la saña rayana en la histeria que me reservaron algunos medios españoles (por aquello tal vez de que nadie es profeta en su tierra) (...)- y así, la prensa francesa de todas las tendencias se centró mucho más que en mi gesto o que en la figura del papa Juan Pablo II, en mi persona en cambio y en las ideas y significacion ideológica que todos los medios franceses me atribuían, sin excepción. De extrema derecha ("extreme-droite") Punto.

Y por supuesto transcribieron mucho más fielmente que la prensa española los gritos que proferí en el santuario portugués cuando me detuvieron. ¿Digo todo esto para darme pisto, importancia, o echarme incienso encima? Después de todo el estiércol (periodístico) que llevo a rastras -desde hace tanto-, no estaría de más, me reconocerán algunos, pero no es eso. Quiero solamente dejar aquí constancia que de una manera u otra acompañé en la esfera mediática francesa el ascenso del Frente Nacional que se fraguó precisamente por aquel entonces (...) Y me explico.

Cuando me detuvieron en Fátima, el Frente nacional acaba de clausurar su congreso anual cuatro días antes, en la fiesta de Juana de Arco, con un balance desolador en términos electorales de las consultas precedentes

Y sin duda por esa razón la celebración de aquel congreso no mereció la menor atención a lo medios franceses, por considerarlo (políticamente) irrelevante. Y fue sin duda también lo que movió a Jean Marie Le Pen a escribir una carta al presidente de la República quejándose del boicot en los medios las formaciones no representadas en la Asamblea Nacional.

Así el 29 de mayo dos semanas apenas después de mi gesto de Fátima, Jean Marie Le Pen tuvo una entrevista a petición propia en el palacio presidencial del Elíseo con el consejero a la presidencia para asuntos africanos, a quien hizo entrega de su carta dirigida al presidente Mitterrand, fechada del 26 de mayo, tres días antes.

El resultado no se hizo esperar, porque apenas un mes más tarde, el líder nacionalista franceses recibía la respuesta presidencial fechada del 22 de junio -y ampliamente divulgada después en los medios- en unos términos graciables en extremo y en la que Mitterrand le comunicaba le haberse hecho eco de su quejas dando instrucciones a los medios estatales para poner fin a ese estado de cosas, lo que se hizo espera aún menos, porque al día siguiente Jean Marie Le Pen -un hecho insólito en la V república- seria invitado especial del diario hablado de TF1, la primera cadena de la televisión francesa.

Hasta aquí los hechos escuetos, pero la pregunta me rondo siempre si el impacto innegable que alcanzó en los medios franceses mi gesto de Fátima y el hecho de que la corriente ideológica -extrema derecha- en la que se me catalogaba abiertamente rompiera de esa forma el boicot riguroso del que se veía víctima en la política francesa, concretamente desde el final de la guerra de Argelia, tuvieron algo o nada que ver en la arrancada del Frente Nacional precisamente entonces y en la trayectoria fulgurante que seria la suya después sin parangón en ninguna otra formación afín de Europa occidental hasta hace poco al menos.

¿Nada que ver lo uno con lo otro, pura casualidad? Sin duda alguna. No es óbice que la deferencia y cortesía que el fundador del Frente Nacional me brindó hace ahora dos años en una conferencia de prensa internacional de Marine Le Pen en la sede de su partido en Nanterre, al final de la reunión cuando le hice una corta entrevista, me hicieron pensar que mi nombre -y mi rostro- tal vez le dijera algo.

Viejos conocidos mios como sea los Le Pen, padre e hija. Lo que me da derecho -a la vez que aplaudo su triunfo electoral de ayer domingo- a mostrarme crítico con ellos a veces

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada