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Nasir Isiaku, ex terrorista de Boko Haran ha hablado para la prensa occidental tras dejar el grupo musulmán y convertirse al cristianismo.

“Nuestros jefes nos enseñaban que cuantos más cristianos matásemos, más probabilidades había de que entrásemos en el paraíso.(…) Algunas formas de entrenamiento eran bastante poco habituales. Bebíamos un agua especial, que algunos llamarían “agua espiritual”, porque no era un agua ordinaria. Recibíamos también extraños visitantes, que no se parecían en nada a los seres humanos. Se manifestaban de maneras raras. Nuestros jefes nos pedían que recitásemos algunos pasajes del Corán para hacer que aparecieran esos seres.

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(…) Habíamos planeada matar a todos los cristianos de Kaduna, antes de ocuparnos de otros del Norte. Antes de cada operación, bebíamos del agua espiritual, y nos volvíamos impacientes de cometer el Mal.

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(…) No me acuerdo de cuántas personas he matado. Cogíamos nuestras armas para disparar a las piernas. Cuando preguntábamos a una víctima “¿Quieres ser musulmán?” y respondía “no”, la degollábamos como a una cabra. Y después de haber matado al infiel, recogíamos su sangre en una pequeña copa y nos la bebíamos. Así, el fantasma de la persona degollada no podía perseguirnos en nuestros sueños. Eso era lo que afirmaba nuestro jefe. Y, en efecto, si habíamos probado su sangre, no le veíamos en nuestros sueños. Algunas veces, cuando no queríamos beber su sangre, simplemente nos mojábamos los dedos en ella y luego nos untábamos los labios con ella y eso era suficiente para impedir al fantasma que nos persiguiera en nuestros sueños”.

Se llama Nasir Isiaku y se ha convertido al Cristianismo.

Nasir Isiaku, ex-miembro de Boko Haram: “Nuestros jefes nos enseñaban que cuantos más cristianos matásemos, más probabilidades había de que entrásemos en el paraíso"

Nasir Isiaku, ex terrorista de Boko Haran ha hablado para la prensa occidental tras dejar el grupo musulmán y convertirse al cristianismo.

“Nuestros jefes nos enseñaban que cuantos más cristianos matásemos, más probabilidades había de que entrásemos en el paraíso.(…) Algunas formas de entrenamiento eran bastante poco habituales. Bebíamos un agua especial, que algunos llamarían “agua espiritual”, porque no era un agua ordinaria. Recibíamos también extraños visitantes, que no se parecían en nada a los seres humanos. Se manifestaban de maneras raras. Nuestros jefes nos pedían que recitásemos algunos pasajes del Corán para hacer que aparecieran esos seres.

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(…) Habíamos planeada matar a todos los cristianos de Kaduna, antes de ocuparnos de otros del Norte. Antes de cada operación, bebíamos del agua espiritual, y nos volvíamos impacientes de cometer el Mal.

tahmasebi20130824010937633
(…) No me acuerdo de cuántas personas he matado. Cogíamos nuestras armas para disparar a las piernas. Cuando preguntábamos a una víctima “¿Quieres ser musulmán?” y respondía “no”, la degollábamos como a una cabra. Y después de haber matado al infiel, recogíamos su sangre en una pequeña copa y nos la bebíamos. Así, el fantasma de la persona degollada no podía perseguirnos en nuestros sueños. Eso era lo que afirmaba nuestro jefe. Y, en efecto, si habíamos probado su sangre, no le veíamos en nuestros sueños. Algunas veces, cuando no queríamos beber su sangre, simplemente nos mojábamos los dedos en ella y luego nos untábamos los labios con ella y eso era suficiente para impedir al fantasma que nos persiguiera en nuestros sueños”.

Se llama Nasir Isiaku y se ha convertido al Cristianismo.

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