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Por Luis Alberto Rivas
Miles de jóvenes europeos se han unido a las fuerzas islamistas que combaten en Siria contra el régimen de Bachar Al Asad. Estos nuevos yihadistas, cuyo número exacto desconocen las autoridades policiales y de inteligencia occidentales, representan una amenaza cuando retornan del frente.

El último atentado antisemita en Europa, la matanza en el Museo Judío de Bruselas, el pasado 25 de mayo, es un ejemplo de lo que temán los especialistas en la lucha contra el islamismo.

El mismo día en que los ciudadanos de la Unión Europea votaban a sus futuros representantes en el Parlamento de Bruselas, cuatro personas morían víctimas de las balas de un kaláshnikov empuñado por un francés de origen argelino, Mehdi Nemmouche, de 27 años, entrenado en Siria por el autodenominado Estado Islámico de Irak y Levante. Nemmouche fue arrestado en un control de rutina, por casualidad, cuando regresaba a Marsella desde Amsterdam en autobús.

El curriculum del yihadista francés puso en evidencia uno de los recorridos habituales de los jóvenes reclutados por las organizaciones islamistas en Europa. Nemmouche pasó su infancia en instituciones sociales, si conocer a sus padres y alejado de su familia. Siete veces detenido por delitos comunes, fue captado en prisión por las redes islamistas radicales que tienen en las ergástolas de Europa, y especialmenteb en las de Francia, uno de sus viveros de prefefencia. A partir de su última salida de prisión, viajó por diferentes países antes de especializarse en Siria y volver a territorio Schengen para cumplir sus objetivos.

Por supuesto, no todos los jóvenes europeos que viajan a Siria para formarse a la Yihad desde Francia o Bélgica son ex-delincuentes, y aunque en sus filas existen jóvenes europeos, la mayoría pertenecen a familias originarias del Magreb, captados a través de internet, o en las mezquitas fuera del control oficial. Para el sociólogo Tarik Yildiz, los aprendices yihadistas franceses tendrían rasgos comunes: nacidos en Francia, de origen extranjero, habitantes de los barrios pobres de la periferia de las grandes ciudades y con una relación superficial con la religión. Son las fáciles presas de los especialistas en el reclutamiento que trabajan utilizando las redes sociales, especialmente facebook, y que les facilitan los pasos necesarios para llegar a Siria, para formarse ideológicamente y participar en la guerra contra el régimen de Damasco.

Los nuevos métodos del terrorismo islámico

El itinerario de vida de Mehdi Nemmouche es similar al el asesino Mhamed Merah, que el 2012 mató a tres niños judíos y un profesor en una escuela de Toulouse, y a dos miembros del ejército en localidades cercanas a esa ciudad del sur de Francia. Cuando Merah inicio su viaje de formación a la yihad todavía no había estallado el conflicto en Siria, pero pudo visitar otros centros internacionales del radicalismo suní para iniciarse en una doctrina que le llevaría al asesinato y a su propia muerte, a manos de las fuerzas especiales francesas.

En ambos casos, las autoridades policiales y de inteligencia francesas conocían a los protagonistas que después llevarían a cabo las matanzas, pero fueron incapaces de evitarlas. La incapacidad de la policía para controlar a los candidatos a la yihad y a los retornados, es uno de los quebraderos de cabeza de los gobiernos de la Unión Europea. Por supuesto, en primer lugar se justifica la falta de medios para poder seguir día a día a todos los sospechosos, pero las andanzas del asesino de Bruselas ponen en evidencia también el fracaso de la coordinación entre las autoridades policiales de los países comunitarios. Nemmouche fue localizado por los servicios secretos alemanes, que informaron a sus colegas franceses. Pero ahí se perdió su pista. La libre circulación de personas en el espacio Schengen ayuda también a la delincuencia internacional a pasar las fronteras sin problemas y armados hasta los dientes, como Nemmouche, que viajó desde Holanda hasta el sur de Francia con un Kaláshnikov, un revólver y cientos de balas.

Descoordinación y desconocimiento en la UE

La colaboración internacional extracomunitaria tampoco funciona como lo demuestra la inacción del gobierno de Turquía, el país por el que los yihadistas occidentales transitan hacia siria. El régimen de Ankara reprocha al de París, por ejemplo, la falta de colaboración para extraditar a los miembros del PKK kurdo encarcelados en Francia.

Gilles Kepel, francés, es uno de los mejores especialistas internacionales en el estudio del islam yel mundo árabe. Para él, una de las dificultades para luchar contra este nuevo tipo de candidatos al terrorismo islamista radical es que no dependen de una estructura como la de Ben Laden. «Están formateados ideológicamente, aprende en el manejo de armas y después son dejados en solitario sin un objetivo preciso que ellos mismo deberán encontrar. Esa acción deberá ser lo más mediática posible, como fue el caso de los hermanos Tsarnaev en Boston, Mohamend Merah en Toulouse y Nemouche en Bruselas».

Los especialistas calculan entre 1000 y 2500 el número de yihadistas europeos que están o han pasado por Siria. El Presidente francés, François Hollande, ha afirmado que unos treinta franceses han muerto en Siria combatiendo en las filas salfistas. Hollande estima en 300 el número de ciudadanos de su país que integran las filas de la oposición islamista a Asad. Otras orgnizaciones, como el Frente Al Nosra, utilizan la añagaza humanitaria para atraer especialmente a las jóvenes europeas. Una 50 francesas estarían en manos de Al Nosra en Siria, según fuentes policiales.

Para la Ministra belga del Interior, Joelle Milquet, es necesario progresar en la coordinación europea, «especialmente en los intercambios de información de las listas de pasajeros», una medida que sus colegas de la UE quieren acelerar, entre otras, después de la matanza del Museo Judío de Bruselas. Bélgica tiene el triste honor de ser considerada como la cuna del yihadismo europeo, por delante de Francia, Dinamarca o los Países Bajos. España no les va a la zaga; en solo dos meses se han desarticulado dos organizaciones de captación de yihadistas.

Mali y Libia, nuevos territorios de «conquista»

Siria es el principal foco de atracción de los aspirantes europeos a la guerra santa, pero no el único. Mali y Libia están tomando el relevo. Dos países sin una autoridad central, y víctimas de una guerra interna que, en el caso del país africano, ni las fuerzas militares francesas e internacionales son capaces de frenar. Dos países clave en la política de expansión del salafismo orquestada por ciertos regímenes del Golfo, que al mismo tiempo son socios financieros imprescindibles de muchos gobiernos europeos.

Los dirigentes de las organizaciones musulmanas en Europa son a veces acusados de un doble lenguaje en relación a la radicalización de algunos de sus miembros. Haoues Seniguer, investigador del Grupo de investigación y estudios sobre el Mediterráneo (Gremmo) subrayaba haces dos meses la falta de implicación del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) en la condena de la yihad en Siria. El principal dirigente de los musulmanes franceses integrados en la CFCM, Delil Boubakeur, también Rector de la Gran Mezquita de París, propone ahora prestar una atención especial sobre los «hijos de europeos que vienen a nuestras mezquitas pidiendo una conversión rápida». Una manera de esquivar la responsabilidad de los hijos de no europeos, la inmensa mayoría, que acude a los centros de oración. Una manera también de distraer la atención de la responsabilidad de los padres de esos jóvenes de origen magrebí, acusados por otros miembros de la comunidad de abandono de sus responsabilidades y de la deriva de sus hijos. En ese sentido, el imán de la ciudad de Montpellier, Farid Darrouf, ha pedido a las familias que se movilicen contra la yihad.

Los islamistas y algunos de sus aliados izquierdistas han conseguido en algunos países europeos que la más mínima crítica al islamismo sea catalogada como «islamofobia», con lo cual llegan así a dificultar la lucha ideológica y mediática contra el radicalismo.

Todas las autoridades políticas de los países de la UE insisten en querer salvaguardar el régimen de libertades del que disfrutan sus ciudadanos, pero es inevitable pensar que es esa libertad la que los salafistas aprovechan para instalar sus redes. Y es precisamente la actividad criminal de los islamistas la que pone pues en peligro las libertades fundamentales en Europa.

*Luis Rivas, periodista. Ex corresponsal de TVE en Moscú y Budapest. Dirigió los servicios informativos del canal de TV europeo EuroNews. Vive en Francia desde hace más de 20 años. Fuente: Ria Novosti

El fantasma de la yihad se cierne sobre Europa

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Por Luis Alberto Rivas
Miles de jóvenes europeos se han unido a las fuerzas islamistas que combaten en Siria contra el régimen de Bachar Al Asad. Estos nuevos yihadistas, cuyo número exacto desconocen las autoridades policiales y de inteligencia occidentales, representan una amenaza cuando retornan del frente.

El último atentado antisemita en Europa, la matanza en el Museo Judío de Bruselas, el pasado 25 de mayo, es un ejemplo de lo que temán los especialistas en la lucha contra el islamismo.

El mismo día en que los ciudadanos de la Unión Europea votaban a sus futuros representantes en el Parlamento de Bruselas, cuatro personas morían víctimas de las balas de un kaláshnikov empuñado por un francés de origen argelino, Mehdi Nemmouche, de 27 años, entrenado en Siria por el autodenominado Estado Islámico de Irak y Levante. Nemmouche fue arrestado en un control de rutina, por casualidad, cuando regresaba a Marsella desde Amsterdam en autobús.

El curriculum del yihadista francés puso en evidencia uno de los recorridos habituales de los jóvenes reclutados por las organizaciones islamistas en Europa. Nemmouche pasó su infancia en instituciones sociales, si conocer a sus padres y alejado de su familia. Siete veces detenido por delitos comunes, fue captado en prisión por las redes islamistas radicales que tienen en las ergástolas de Europa, y especialmenteb en las de Francia, uno de sus viveros de prefefencia. A partir de su última salida de prisión, viajó por diferentes países antes de especializarse en Siria y volver a territorio Schengen para cumplir sus objetivos.

Por supuesto, no todos los jóvenes europeos que viajan a Siria para formarse a la Yihad desde Francia o Bélgica son ex-delincuentes, y aunque en sus filas existen jóvenes europeos, la mayoría pertenecen a familias originarias del Magreb, captados a través de internet, o en las mezquitas fuera del control oficial. Para el sociólogo Tarik Yildiz, los aprendices yihadistas franceses tendrían rasgos comunes: nacidos en Francia, de origen extranjero, habitantes de los barrios pobres de la periferia de las grandes ciudades y con una relación superficial con la religión. Son las fáciles presas de los especialistas en el reclutamiento que trabajan utilizando las redes sociales, especialmente facebook, y que les facilitan los pasos necesarios para llegar a Siria, para formarse ideológicamente y participar en la guerra contra el régimen de Damasco.

Los nuevos métodos del terrorismo islámico

El itinerario de vida de Mehdi Nemmouche es similar al el asesino Mhamed Merah, que el 2012 mató a tres niños judíos y un profesor en una escuela de Toulouse, y a dos miembros del ejército en localidades cercanas a esa ciudad del sur de Francia. Cuando Merah inicio su viaje de formación a la yihad todavía no había estallado el conflicto en Siria, pero pudo visitar otros centros internacionales del radicalismo suní para iniciarse en una doctrina que le llevaría al asesinato y a su propia muerte, a manos de las fuerzas especiales francesas.

En ambos casos, las autoridades policiales y de inteligencia francesas conocían a los protagonistas que después llevarían a cabo las matanzas, pero fueron incapaces de evitarlas. La incapacidad de la policía para controlar a los candidatos a la yihad y a los retornados, es uno de los quebraderos de cabeza de los gobiernos de la Unión Europea. Por supuesto, en primer lugar se justifica la falta de medios para poder seguir día a día a todos los sospechosos, pero las andanzas del asesino de Bruselas ponen en evidencia también el fracaso de la coordinación entre las autoridades policiales de los países comunitarios. Nemmouche fue localizado por los servicios secretos alemanes, que informaron a sus colegas franceses. Pero ahí se perdió su pista. La libre circulación de personas en el espacio Schengen ayuda también a la delincuencia internacional a pasar las fronteras sin problemas y armados hasta los dientes, como Nemmouche, que viajó desde Holanda hasta el sur de Francia con un Kaláshnikov, un revólver y cientos de balas.

Descoordinación y desconocimiento en la UE

La colaboración internacional extracomunitaria tampoco funciona como lo demuestra la inacción del gobierno de Turquía, el país por el que los yihadistas occidentales transitan hacia siria. El régimen de Ankara reprocha al de París, por ejemplo, la falta de colaboración para extraditar a los miembros del PKK kurdo encarcelados en Francia.

Gilles Kepel, francés, es uno de los mejores especialistas internacionales en el estudio del islam yel mundo árabe. Para él, una de las dificultades para luchar contra este nuevo tipo de candidatos al terrorismo islamista radical es que no dependen de una estructura como la de Ben Laden. «Están formateados ideológicamente, aprende en el manejo de armas y después son dejados en solitario sin un objetivo preciso que ellos mismo deberán encontrar. Esa acción deberá ser lo más mediática posible, como fue el caso de los hermanos Tsarnaev en Boston, Mohamend Merah en Toulouse y Nemouche en Bruselas».

Los especialistas calculan entre 1000 y 2500 el número de yihadistas europeos que están o han pasado por Siria. El Presidente francés, François Hollande, ha afirmado que unos treinta franceses han muerto en Siria combatiendo en las filas salfistas. Hollande estima en 300 el número de ciudadanos de su país que integran las filas de la oposición islamista a Asad. Otras orgnizaciones, como el Frente Al Nosra, utilizan la añagaza humanitaria para atraer especialmente a las jóvenes europeas. Una 50 francesas estarían en manos de Al Nosra en Siria, según fuentes policiales.

Para la Ministra belga del Interior, Joelle Milquet, es necesario progresar en la coordinación europea, «especialmente en los intercambios de información de las listas de pasajeros», una medida que sus colegas de la UE quieren acelerar, entre otras, después de la matanza del Museo Judío de Bruselas. Bélgica tiene el triste honor de ser considerada como la cuna del yihadismo europeo, por delante de Francia, Dinamarca o los Países Bajos. España no les va a la zaga; en solo dos meses se han desarticulado dos organizaciones de captación de yihadistas.

Mali y Libia, nuevos territorios de «conquista»

Siria es el principal foco de atracción de los aspirantes europeos a la guerra santa, pero no el único. Mali y Libia están tomando el relevo. Dos países sin una autoridad central, y víctimas de una guerra interna que, en el caso del país africano, ni las fuerzas militares francesas e internacionales son capaces de frenar. Dos países clave en la política de expansión del salafismo orquestada por ciertos regímenes del Golfo, que al mismo tiempo son socios financieros imprescindibles de muchos gobiernos europeos.

Los dirigentes de las organizaciones musulmanas en Europa son a veces acusados de un doble lenguaje en relación a la radicalización de algunos de sus miembros. Haoues Seniguer, investigador del Grupo de investigación y estudios sobre el Mediterráneo (Gremmo) subrayaba haces dos meses la falta de implicación del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) en la condena de la yihad en Siria. El principal dirigente de los musulmanes franceses integrados en la CFCM, Delil Boubakeur, también Rector de la Gran Mezquita de París, propone ahora prestar una atención especial sobre los «hijos de europeos que vienen a nuestras mezquitas pidiendo una conversión rápida». Una manera de esquivar la responsabilidad de los hijos de no europeos, la inmensa mayoría, que acude a los centros de oración. Una manera también de distraer la atención de la responsabilidad de los padres de esos jóvenes de origen magrebí, acusados por otros miembros de la comunidad de abandono de sus responsabilidades y de la deriva de sus hijos. En ese sentido, el imán de la ciudad de Montpellier, Farid Darrouf, ha pedido a las familias que se movilicen contra la yihad.

Los islamistas y algunos de sus aliados izquierdistas han conseguido en algunos países europeos que la más mínima crítica al islamismo sea catalogada como «islamofobia», con lo cual llegan así a dificultar la lucha ideológica y mediática contra el radicalismo.

Todas las autoridades políticas de los países de la UE insisten en querer salvaguardar el régimen de libertades del que disfrutan sus ciudadanos, pero es inevitable pensar que es esa libertad la que los salafistas aprovechan para instalar sus redes. Y es precisamente la actividad criminal de los islamistas la que pone pues en peligro las libertades fundamentales en Europa.

*Luis Rivas, periodista. Ex corresponsal de TVE en Moscú y Budapest. Dirigió los servicios informativos del canal de TV europeo EuroNews. Vive en Francia desde hace más de 20 años. Fuente: Ria Novosti

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