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Tony Cartalucci | Assad ha ganado las elecciones, pero la guerra contra Siria sigue

Es difícil, incluso para los regímenes occidentales, negar que las recientes elecciones sirias fueron una gran victoria para el gobierno de Damasco, las cuales destruyeron la imagen de que hay una Siria dividida.

cristianos-siriaCabe volver a recordar que el país está sumido en un conflicto prolongado no debido a un “levantamiento popular”, sino a causa de una guerra proxy (guerra a través de terceros) premeditada y organizada por los Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita (y con la participación de otros miembros de la OTAN y el CCG) que inició en 2007.


La guerra proxy ha fracasado, pero sería un error decir que el bloque occidental ha sido derrotado por completo. Su objetivo era, a ser posible, derrocar el gobierno de Siria. Al no hacerlo, y en el proceso de exponer sus métodos insidiosos, Occidente ha perdido una inmensa credibilidad e impulso que nunca recuperará. Sin embargo, su objetivo secundario era destruir Siria y dejarla debilitada, negando así a Irán, Hezbolá en el Líbano, y sobre todo a Rusia, un fuerte aliado en la región. Esto, por ahora, es en donde el bloque occidental ha tenido éxito.


Deberá ser para el pueblo sirio más importante la reconstrucción del país y su recuperación socioeconómica en los próximos meses y años, que derrotar a las fuerzas proxy de la OTAN en el campo de batalla. Que Siria recupere, e incluso supere, la posición económica y defensiva que tenía antes de la guerra será cuando los sirios puedan verdaderamente declarar su victoria sobre Occidente.


El objetivo de hacer “sangrar” a Siria si el cambio de régimen no se lograba, fue documentado por los responsables de las políticas de Estados Unidos del Instituto Brookings, en su informe “Memo Oriente Medio # 21: Evaluación de opciones para un cambio de régimen “, que declaró:


“Estados Unidos todavía podría armar a la oposición, incluso a sabiendas de que probablemente nunca tendrá poder suficiente por sí solas, para remover a la red de Assad. Washington podría optar por hacerlo sencillamente en la creencia de que al menos proporcionar a un pueblo oprimido cierta capacidad para resistir a sus opresores, es mejor que no hacer nada en absoluto, incluso si el apoyo prestado tiene pocas posibilidades de convertir la derrota en victoria. Por otra parte, los Estados Unidos podrían calcular que todavía vale la pena presionar al régimen de Assad y hacerlo sangrar, manteniendo un adversario regional débil, evitando al mismo tiempo los costos de la intervención directa”.


Sangrar a Siria es ahora la agenda, la cual es la única razón por la que todavía se están armando y entrenando a los terroristas en las fronteras de Siria, predominantemente en Turquía (miembro de la OTAN) al norte de Siria, y en Jordania al sur. El bloque occidental sigue, muy deliberadamente, saboteando la reconciliación y la reconstrucción. Esta es la verdadera agenda de Occidente en todo su esplendor: La agresión extraterritorial para destruir la vida de millones en aras de mantener la hegemonía mundial. Otras naciones – como Tailandia y Ucrania – se encuentran experimentando la verdadera naturaleza de los intereses de Occidente y lo que es capaz de hacer para seguir manteniendo el dominio sobre este planeta.

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