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Por Salvatore Marcenaro
“Liberen a Giuliana!” rezaba la camiseta con la que Francesco Totti, el eterno capitán de la Roma, salía al terreno de juego el 20 de febrero de 2005 para enfrentar al Livorno. El mensaje aludía al secuestro de la periodista italiana Giuliana Sgrena, quien ya llevaba 15 días privada de la libertad en Irak.

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Todo empezó en febrero de 2005, cuando la periodista se trasladó a Bagdad, para realizar una serie de reportajes para el periódico en el que trabajaba, “Il Manifesto”. El 4 de febrero, a plena luz del día, y mientras se dirigía a una mezquita para realizar una entrevista, un grupo de hombres armados la interceptó y se la llevó.

Se trataba de la Organización de la Yihad Islámica que exigía el retiro de las tropas italianas del territorio de Irak dentro de las siguientes 72 horas, a cambio de la liberación de la periodista.

En los días siguientes, el gobierno italiano a través del presidente Carlo Azeglio Ciampi exigió la liberación inmediata de Sgrena, y hasta el Papa Juan Pablo II, quien ya se encontraba enfermo, se pronunció a favor de su puesta en libertad.

Sin embargo, la organización Yihadista no cedía; en un video difundido el 10 de febrero de ese año, los raptores dieron un ultimátum al gobierno italiano para que retirase las tropas o de lo contrario, Sgrena sería ejecutada.

Inmediatamente varias organizaciones humanitarias se movilizaron; el 19 de febrero más de 100.000 personas marcharon en Roma exigiendo la liberación de Sgrena, pero los raptores no cedían.

Sorpresivamente, el 4 de marzo de 2005, justo un mes después de haber sido secuestrada, Sgrena fue puesta en libertad. De inmediato, el gobierno italiano y las organizaciones humanitarias sacaron pecho por las movilizaciones que según ellos habían facilitado la liberación de la periodista.

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Sin embargo, al regresar a Italia, la periodista italiana publicó un artículo en el periódico donde trabajaba en el que narraba su travesía en Irak. En el escrito, Sgrena señala, para sorpresa de todos, a Francesco Totti, como uno de los mayores responsables de su liberación. De acuerdo a ella, uno de sus dos captores quedó impactado al ver a Totti, su jugador favorito, exigiendo que fuera liberada.

En sucesivas entrevistas, Sgrena no se cansó de agradecer a Totti por su solidario gesto, que en su momento fue criticado por el periodismo italiano; "Totti, dedícate a jugar al fútbol” titulaban los medios.

“El lenguaje del fútbol llega a la mente y a los corazones de muchas personas alrededor del Mundo. Si todos los grandes deportistas se comportaran como Totti, los gestos humanitarios tendrían un eco mucho mayor” dijo Sgrena días después de ser liberada.

Queda claro que la figura de Francesco Totti va mas allá de ser el futbolista más viejo en anotar en Champions League. Grande, capitano.

Francesco Totti: el futbolista que conmovió a la Yihad Islámica

Por Salvatore Marcenaro
“Liberen a Giuliana!” rezaba la camiseta con la que Francesco Totti, el eterno capitán de la Roma, salía al terreno de juego el 20 de febrero de 2005 para enfrentar al Livorno. El mensaje aludía al secuestro de la periodista italiana Giuliana Sgrena, quien ya llevaba 15 días privada de la libertad en Irak.

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Todo empezó en febrero de 2005, cuando la periodista se trasladó a Bagdad, para realizar una serie de reportajes para el periódico en el que trabajaba, “Il Manifesto”. El 4 de febrero, a plena luz del día, y mientras se dirigía a una mezquita para realizar una entrevista, un grupo de hombres armados la interceptó y se la llevó.

Se trataba de la Organización de la Yihad Islámica que exigía el retiro de las tropas italianas del territorio de Irak dentro de las siguientes 72 horas, a cambio de la liberación de la periodista.

En los días siguientes, el gobierno italiano a través del presidente Carlo Azeglio Ciampi exigió la liberación inmediata de Sgrena, y hasta el Papa Juan Pablo II, quien ya se encontraba enfermo, se pronunció a favor de su puesta en libertad.

Sin embargo, la organización Yihadista no cedía; en un video difundido el 10 de febrero de ese año, los raptores dieron un ultimátum al gobierno italiano para que retirase las tropas o de lo contrario, Sgrena sería ejecutada.

Inmediatamente varias organizaciones humanitarias se movilizaron; el 19 de febrero más de 100.000 personas marcharon en Roma exigiendo la liberación de Sgrena, pero los raptores no cedían.

Sorpresivamente, el 4 de marzo de 2005, justo un mes después de haber sido secuestrada, Sgrena fue puesta en libertad. De inmediato, el gobierno italiano y las organizaciones humanitarias sacaron pecho por las movilizaciones que según ellos habían facilitado la liberación de la periodista.

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Sin embargo, al regresar a Italia, la periodista italiana publicó un artículo en el periódico donde trabajaba en el que narraba su travesía en Irak. En el escrito, Sgrena señala, para sorpresa de todos, a Francesco Totti, como uno de los mayores responsables de su liberación. De acuerdo a ella, uno de sus dos captores quedó impactado al ver a Totti, su jugador favorito, exigiendo que fuera liberada.

En sucesivas entrevistas, Sgrena no se cansó de agradecer a Totti por su solidario gesto, que en su momento fue criticado por el periodismo italiano; "Totti, dedícate a jugar al fútbol” titulaban los medios.

“El lenguaje del fútbol llega a la mente y a los corazones de muchas personas alrededor del Mundo. Si todos los grandes deportistas se comportaran como Totti, los gestos humanitarios tendrían un eco mucho mayor” dijo Sgrena días después de ser liberada.

Queda claro que la figura de Francesco Totti va mas allá de ser el futbolista más viejo en anotar en Champions League. Grande, capitano.

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