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Francisco Segura | Nuestra Sanidad al nivel de nuestro PISA

La ruptura de calidad laboral que supuso nuestra mejorable transición política, iniciada en los años setenta, tiene su ramificación sanitaria en las declaraciones agresivas, excusas preventivas, huidas, lloros y miedos de nuestro personal médico-sanitario, con motivo de los casos recientes de ébola.

Convocatorias promocionales manoseadas por los sindicatos en Administraciones o Empresas Públicas; títulos superiores obtenidos en cursillos sindicales; discriminaciones “positivas” a favor de todo aquél que demostró ser incapaz de rendir en los estudios, pero que exhibía una desmedida ambición u osadía… nos han llevado, por ejemplo, a unas Universidades plagadas de profesores perroflautas, a unos Hospitales llenos de sindicalistas perroflautas, a hornadas de titulados universitarios indignos de ser considerados como tales, a una casta política fiel reflejo de todos estos males.

Los campeones del efecto llamada, del Papeles para Todos y del Todo el Mundo es Bueno… o sea, nuestras izquierdas… son los mismos que maldicen que unos sacerdotes vengan a curarse o a morir a su patria. Presumiblemente por tratarse de misioneros o cooperantes católicos. Seguramente si hubiesen sido miembros de una ONG de izquierdas, subvencionada con dinero público… otro gayo habría cantado.

El Pepe de la hormigonera que echa el cemento a la cuba con saco incluido… provocando que se caigan luego las casas, el auxiliar de clínica que coge la jeringa como si fuera un amocafre, y pincha y pincha sin dar con la vena… el profesor de lengua con mil faltas ortográficas, o el de geografía que desconoce los ríos españoles… son claros exponentes de nuestra nefasta cualificación profesional y laboral.

Las soluciones de las izquierdas son siempre las mismas: Mandar ellos y gastar más. Más dinero para… y más dinero para… y más dinero para…

Y la deuda generada… ésa… que no se pague o la pague Alemania.

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