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José Manuel López García | Más estado social

La influencia y la repercusión intelectual del sociólogo francés Pierre Bourdieu fallecido en 2002 aumentan con el paso del tiempo, porque sus ideas aportan directrices y orientación para el presente. Se mostró combativo contra el orden neoliberal, ya que no admitía que el funcionamiento de las sociedades se subordine a la lógica del mercado. Algo en lo que José Manuel López García (2)también está de acuerdo Habermas que escribió sobre las negativas consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales en todo el mundo desde 1990. Es lógico que Bourdieu afirme que: «La crítica epistemológica no va sin la compañía de una crítica social». En efecto, el estado no debe estar al servicio de los intereses económicos de los más fuertes, porque el bienestar económico es un derecho de todos, y no de una minoría privilegiada. El civismo se contrapone a la corrupción siendo necesario un estado que controle lo más eficientemente posible el funcionamiento de la economía del país, de acuerdo con las leyes. La desigualdad y la injusticia social a escala planetaria fueron objeto de análisis y críticas por Bourdieu en sus obras. Los derechos humanos y los universales éticos, jurídicos, científicos que son patrimonio teórico de todos los hombres y mujeres deben de ser efectivos, y no simplemente teóricos en gran medida. Aunque Bourdieu critica a Habermas por considerar que el acceso a los universales es general, la actitud más reciente de este pensador germano se está aproximando a posiciones críticas con la política de la Unión Europea, y especialmente con las decisiones del gobierno alemán. El posmarxismo kantiano de Habermas le impulsa muy coherentemente, a mi juicio, a una actitud de crítica de la política económica de la Unión Europea en relación con el Euro, y con desajustes que son la negación de la solidaridad y el bienestar social. De hecho en una entrevista muy reciente Habermas dice: «Alemania se sitúa de nuevo con respecto a Europa en aquella posición semihegemónica que nos condujo a las dos guerras mundiales». Y también advierte de la autocomplacencia alemana, y de su falta de interés o indiferencia por el resto de países europeos.

La sociología es, en realidad, una critica de la razón, y es una disciplina que valora las condiciones históricas, económicas e institucionales de las sociedades de los distintos países. El poder y la desigualdad forman la trama de nuestras sociedades, y esto se puede reformar o cambiar con un enfoque igualitario y humanizador. Y los conflictos políticos pacíficos, y las propuestas racionales constructivas en el ámbito del poder pueden hacer progresar los intereses universales.

Considero que en nuestro país existen líneas rojas respecto a los derechos sociales que establece la Constitución y que, en mi opinión, han sido sobrepasadas. Por ejemplo, el copago de medicamentos es claramente injusto por muchas razones, aunque disminuya el gasto sanitario. La mínima subida anual de las pensiones es otra muestra más. La atención a la dependencia es otro de los problemas que precisan más recursos económicos. El estado del bienestar no se logra con austeridad a toda costa, incluso por encima de algunos de los derechos sociales de los ciudadanos. La política económica de Obama no se ciñe a las políticas de recorte de gastos, sino que impulsa el crecimiento y la expansión de un modo enérgico y decidido. Y esa es la línea económica que conviene a Europa, aunque Estados Unidos sea una federación política claramente distinta de la Unión Europea.

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