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El choque de la Historia

Por Dominique Venner |

1- La Europa dormida

A consecuencia de la catástrofe europea de las dos guerras mundiales, Europa entró en un estado de aletargamiento en 1945. Europa retrocede en todos los terrenos, está sometida al poder norteamericano y es culpabilizada con los pretextos de la "Shoah", de la colonización y de la esclavitud. El mundo blanco está en retroceso general. A las naciones europeas les ha sido impuesto el dominio exclusivo de ideologías extranjeras, cuyo producto más señalado es la seudo-unión europea. Bajo el manto del liberalismo, unas oligarquías asociadas a los medios de comunicación han tomado el poder. Además, a diferencia de la India, Japón o China, Europa no tiene una religión identitaria. Pues si bien el cristianismo es una parte de la herencia europea, también es universal, y el universalismo, que fue una ventaja en tiempos de la antigua potencia de Europa, se vuelve ahora contra ella en el momento mismo en que nuestro continente sufre una inmigración masiva.

2- El ciclo histórico empezado en 1945 llega a su fin

En estas condiciones ¿cómo ser optimista? Primeramente, porque el ciclo histórico que empezó en 1945 está llegando a su término. En 1917, sobre las ruinas del antiguo orden aristocrático, cuatro ideologías nacieron y prosperaron: el fascismo, el nacionalsocialismo, el comunismo y el mundialismo anglosajón. El fascismo y el nacionalsocialismo desaparecieron en 1945, el comunismo en 1989. La caida del mundialismo viene prediciéndose desde hace años. Las repetidas crísis financieras y el desastre presupuestario norteamericano han confirmado ese punto de vista. Posiblemente se pueda datar el principio del fin del imperio norteamericano en el año 2007.

3- La caída de los EE.UU liberará las naciones europeas

La caída del dominio norteamericano liberará a la naciones europeas, debilitando sus oligarquías dominantes (económicas, mediáticas, políticas, culturales), las cuales no son más que el reflejo de los intereses de Walll Street, del Pentágono y de sus aliados. Esa caída permitirá desvincularse de un modelo económico tecnomorfo y mercantil, demasiado reductor para conformarse a la mentalidad europea.

4- Frente a la inmigración masiva, un despertar civilizacional

Frente a la inmigración masiva, las reacciones se hacen sentir. Comienzan a aparecer por toda Europa occidental señales de un despertar popular, monstrando que los europeos están volviendo a la consciencia de si mismos. La prueba de ello es la vitalidad de los partidos populistas en toda Europa. La oposición entre Europa y las masas musulmanas presentes en su territorio se cristaliza sobre el estatus y la imagen de la mujer: por una razón de orden mayor, son dos civilizaciones, dos representaciones del mundo, que se enfrentan aquí. Las grandes civilizaciones no son regiones de un mismo planeta, son planetas distintos. La reacción a la inmigración no es simple xenofobia, sino un despertar civilizacional.

5- Memoria identitaria: Homero y las humanidades

Este ejemplo ayuda a percibir el papel de la memoria identitaria, una memoria que viene del fondo de los tiempos. La tradición no es la nostalgia, es todo lo contrario. No es el pasado, es aquello que no pasa nunca. Nos llega de muy lejos pero es siempre actual. Es nuestra brújula interior, el patrón de las normas que nos convienen y que han sobrevivido a todo lo que se ha hecho para cambiarnos. La historia europea de los comportamientos podría ser descrita como el curso de un río subterráneo invisible y sin embargo real: el río subterráneo de la tradición. Europa no tiene una religión identitaria ya que el cristianismo es universal, pero posee una rica memoria identitaria. La polis griega y Homero son el corazón de esa identidad. El mismo Homero que nos ha legado nuestros principios vitales: la naturaleza como base, la excelencia como meta y la belleza como horizonte. Sin duda algunos pudieran estar tentados de ensanchar este punto de vista a lo que fueron las humanidades clásicas, modelo del hombre decente europeo de 1500 a 1960.

6- Revisitar la herencia: mundo prometeo, mundo apolíneo

No negamos la parte de responsabilidad de Occidente en la dominación arrogante del maquinismo, de la técnica, del comercio, en el triunfo de lo que Heidegger llama la "razón utilitaria", y que otro filósofo de la Historia, Spengler, llamaba la parte prometea, la parte faústica de la civilización europea. Proponemos rehabilitar la parte apolínea de la civilización europea que se caracteriza por el orden, la mesura, el control de si mismo. Podemos también pensar en Orfeo que recibió de Apolo los dones de comunión con la naturaleza.

7- El corazón rebelde y la batalla de las palabras

El corazón debe ser rebelde, debe ser "aventurero", para liberarse del conformismo de la corrección política y la persuasión clandestina de la publicidad. El corazón aventurero se reconoce a que éste obtiene placer en lo que para otros sería el infierno. "Sé siempre muy imprudente, hijo mío, es la única manera de obtener algo de alegría en nuestra época manufacturada", ese el consejo que nos ofrece. Pero se trata aquí de coraje moral, muy distinto del coraje físico (característico del comportamiento de los militares), un coraje moral que debe ser utilizado para liberarse del miedo o de la fascinación de las palabras, ya que el regreso al primer plano de las naciones europeas pasa también por la batalla del lenguaje.

8- El despertar europeo: lo inesperado que está en camino

No hay necesidad ni determinismos históricos. Las ucronías hubieran podido ocurrir. El efecto mariposa también existe en la Historia, esta es el terreno de lo inesperado. El mundo ha entrado en una nueva historia en la cual lo imprevisto vuelve por sus fueros. Lo que se está moviendo no puede más que ser favorable a un despertar europeo por el quebrantamiento del poder feudal de los EE.UU. Los europeos tienen cualidades específicas provisoriamente dormidas. Debemos confiar en su individualidad activa, en su inventiva, en el despertar de su energía. El despertar llegará, no sabemos cuando, pero ese despertar no es dudoso. No olvidemos que los despertares históricos siempre son lentos, pero una vez comenzados, son imparables.

9- La sangre y el espíritu

Mientras tanto, ¿qué hacer? ¡Transmitir! Transmitir la vida, transmitir la cultura. Genética y mimética. La sangre y el espíritu. El porvenir pertenecerá a aquellos que tengan la memoria más larga.

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