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Europa en descomposición

Por Yolanda Morín | Partido por la Libertad Euskal Herria

El día a día actual de nuestros países europeos se compone de manifestaciones, protestas, disturbios, motines protagonizados por la inmigración que está asolando el continente. Estamos entrando en la fase de las rebeliones y revueltas. ¿Y mañana qué? ¿Asaltos masivos, saqueos e incendios de ciudades enteras, guerras civiles étnicas, muertos en las calles, poblaciones huyendo despavoridas por los caminos sobre un fondo de columnas de humo elevándose en el horizonte?

[caption id="attachment_186525" align="alignleft" width="196"]Yolanda Morín forma parte de la Ejecutiva del Partido por la Libertad de Euskadi Yolanda Morín forma parte de la Ejecutiva del Partido por la Libertad de Euskadi[/caption]

El espéctaculo que hemos presenciado estos últimos años en varias ocasiones en diversos países (Francia, Gran Bretaña, Suecia, Italia...) de barrios enteros entregados a las llamas y al saqueo y destrucción a manos de hordas desatadas de "nuevos ciudadanos" nos muestran el resultado de décadas de políticas equivocadas y exponen la cobardía y la traición de los gobiernos europeos, que han abandonado a sus pueblos .

De Birmingham a Atenas, de Copenhague a Marsella, de Milán a Barcelona, las causas y las consecuencias son las mismas. Tenemos en Bruselas, la capital podrida de esta Europa enferma, el escaparate perfecto de este basural en que se ha convertido nuestro mundo.

El mito de la inmigración como fuente de riquezas y de bendiciones no resiste la confrotación con la simple realidad. Desde hace décadas, todos los dirigentes europeos, ya sean de izquierda o de derecha, nos han cantado la misma canción acerca de la inmigración. El resultado lo tenemos a la vista. Europa se asemeja a un campo de ruinas en que los europeos malviven a duras penas en medio de la degradación y la barbarie que sus élites les han impuesto. Son ellos, la casta política, los culpables de la situación que viven muchos europeos en sus barrios y en los suburbios de las grandes ciudades.

Ahora vemos con total nitidez lo que advirtieron hace tiempo los más lúcidos, los más inteligentes y los más honrados. Lucidez, inteligencia y honradez que fueron (y siguen siendo) premiados con la represión y el escarnio. Ante la evidencia de la gravedad de la situación, algunos ilusos podrían pensar que los gobernantes se darían por enterados y corrigerían el rumbo. Nada de eso. En lugar de poner en marcha una política natalista para remontar el declive demográfico europeo, favorecer a las famila y la renovación de las generaciones, han hecho todo lo contrario: leyes para favorecer el uso de los contraceptivos, para poner el aborto a alcance de todas las mujeres a toda edad y en cualquier circunstancia y promoción masiva de las adopciones en el Tercer Mundo... Como complemento obligado a esto se han abierto las puertas de par en par a millones de extranjeros mayormente extraeuropeos con el pretexto que estos iban a trabajar para pagar las pensiones de los autóctonos, cuando la realidad es que esa inmigración masiva impuesta a los pueblos europeos es todo menos productiva y creadora de riqueza, progreso y bienestar.

El fracaso es total. A la vista están Grecia, Francia, Italia, Gran Bretaña, España... Estos son los primeros capítulos del caos general que se acerca a marchas forzadas en todo el continente. El paraíso prometido es en realidad la antesala del infierno.

Amparados por leyes discriminatorias contra los europeos de origen (los únicos y verdaderos dueños de este continente) los extranjeros se comportan cada día con mayor arrogancia y brutalidad. Escupen sobre nuestras tradiciones, desprecian nuestras costumbres, rechazan nuestras leyes, violan nuestros reglamentos, atacan nuestros hijos y nuestros ancianos, vuelven nuestras calles peligrosas y nuestras vidas un tormento. En oposición a los cuidados y los mimos de esta casta de desalmados hacia esta inmigración que sólo causa problemas y conflictos a los hombres y mujeres sencillos de nuestras naciones, nosotros debemos decir: "¡Nadie os ha llamado! ¡Si no estáis a gusto, os podéis ir por donde habéis venido! ¡No retenemos a nadie!"

La alianza izquierdistas/liberales/ecologistas/feministas/humanistas/católicos buenistas son los verdaderos culpables de la invasión que sufrimos, y particularmente de la implantación del islam en el corazón de nuestras ciudades, auténtica quintacolumna del califato en marcha sobre Occidente.

Tenemos que exigir sin tardanza medidas efectivas para sentar las bases de una necesaria política de salvación pública. Entre otras:

- Cerrar las puertas a la inmigración masiva.

- Restringir al máximo la inmigración legal.

- Prohibir la reunificación familar.

- Organizar la repatriación de los inmigrantes ilegales.

- Facilitar el retorno de los inmigrantes sin trabajo.

- Prohibir la estancia a las personas peligrosas para el orden público.

- Reestablecer el jus sanguinis y abolir el jus solis.

- Endurecer las condiciones para la naturalización de los extranjeros.

- Establecer por ley la preferencia nacional en todos los ámbitos.

- Prohibir el derecho de manifestación a los extranjeros no comunitarios.

- Prohibir el derecho a votar a los extranjeros no comunitarios.

- Prohibir la financiación con dinero público de asociaciones de inmigrantes.

- etc, etc...

La gravedad de la situación y las perspectivas de un empeoramiento a corto plazo exigen medidas drásticas y urgentes. Hay que aplicar leyes severas para hacer frente a un fenómeno que causa perturbaciones y conflictos sociales cada vez más graves y difíciles de resolver. Poco a poco nos vamos adentrando en un escenario de quiebra de las normas de convivencia, de creciente inseguridad, de conflicto permanente, que sólo puede desembocar en un trastocamiento general de las condiciones de vida y en la imposibilidad de desarrollarse una sociedad en paz, seguridad y bienestar.

La sociedad multicultural y multiétnica es un fracaso que todos podemos comprobar por nuestros propios medios, y este proyecto aberrante y criminal de nuestras élites obnubiladas por sus utopias mundialistas y cegados por sus dogmas sectarios nos lleva ineluctablemente hacia un futuro próximo de desorden y violencia, a un choque de culturas y de civilizaciones.

Ya no hace falta insistir sobre las cifras catastróficas de la colonización por una inmigración extracontinental descontrolada y masiva que padece Europa por su propia culpa, o mejor dicho por la de sus élites alucinadas y descerebradas.

Esta colonización se está llevando a cabo contra la voluntad de los pueblos autóctonos europeos. Estamos antes una formidablee impostura, que consiste en reivindicar descaradamente el término de "democracia", cuando en realidad la opinión y los intereses de las poblaciones nacionales no son tenidos en cuenta por una oligarquía que les impone esa colonización que trastoca sus costumbres y metamorfosea brutalmente el sustrato étnico y cultural de sus países.

Esta colonización impuesta por nuestras élites gobernantes no tiene nada que ver con una inmigración de mano de obra útil. En realidad lastra de una manera brutal la economía y el sistema social de las naciones que lo padecen, destruye los cimientos etnoculturales y degrada la seguridad pública y la calidad de vida. No aporta ningún beneficio real ni presenta ninguna ventaja tangible.

Está claro que llegados al punto en que nos situamos, el umbral de seguridad ha sido traspasado ampliamente desde hace años. Es un umbral numérico que tenemos que tener en consideración si queremos calibrar en su justa medida la verdadera naturaleza y la justa envergadura del problema. Volver a la situación anterior a esta invasión se presenta harto difícil, salvo en el hipotético caso de un seismo revolucionario, que nunca se puede descartar completamente. De momento se trata de salvar los muebles de la marea creciente de esta plaga que no cesa ni remite.

Las medidas que proponemos son aplicadas en muchos países que han firmado la Carta de la ONU y respetan la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No pretendemos salirnos de la legalidad, ni nacional ni internacional. Respetando esos marcos legales es perfectamente posible controlar el fenómeno al que nos enfrentamos. Esas medidas están concebidas para parar la inundación, cerrar las vías de agua en la nave nacional en lo tocante a los flujos migratorios invasivos fuera de control. Eso implica obviamente una ruptura con Bruselas y los tratados europeos.

Es imperativo parar la marea, poner freno a los flujos migratorios invasores. Hay que impedir nuevas llegadas y facilitar las expulsiones. Paa ello es urgente tomar medidas impostergables.

1- Derrogar los acuerdos de Schengen sobre la libre circulación de las personas, restablecer los controles sistemáticos en todas las fronteras, terrestres, marítimas, aéreas.

2- Rechazar sin contemplaciones todas las personas desprovistas de autorización expresa de entrar en el territorio

3- Abolir el derecho de asilo, auténtica puerta de entrada masiva de falsos refugiados, muy raramente expulsados aún cuando su demanda haya sido rechazada. Supresión de todas las ayudas a los demandantes de asilo en espera de resolución de sus casos.

4- Suprimir la atención médica a los ilegales, salvo la necesaria al mantenimiento de la salubridad pública. Pasar la factura a las embajadas correspondientes.

5- Expulsar todos los inmigrantes ilegales. Endurecer las penas y castigos contra los empresarios que empleen a inmigrantes ilegales.

6- Reducir drásticamente los permisos de residencia a las personas poseedoras de un contrato de trabajo (con obligación de salir inmediatamente del país en cuanto finalice el contrato). Prohibir toda inmigración por motivos no laborales.

7- Abolir la reunificación familial para todos los extranjeros no comunitarios presentes legalmente sobre el territorio nacional.

8. Instaurar un régimen social para los extranjeros extracomunitarios: fin de las prestaciones de la sanidad pública española, de todo seguro médico, de subvenciones familiales, del sistema de jubilación, de las prestaciones por paro, de escolariación gratuita en la enseñanza pública. Los extranjeros deben organizar su propio sistema con sus propias cotizaciones.

9- Acabar con el sistema de otorgamiento de la nacionalidad y reforma de la naturalización endureciendo considerablemente las condiciones: 10 años de residencia con un empleo constante, examen cultural y lingüístico, prohibición constitucional del voto a los extranjeros no comunitarios.

10- Expulsar por la via rápida a todos los extranjeros al primer delito junto con su familia, si la tuviera en el país. En caso de delitos graves, endurecimiento de las penas a los extranjeros. Una vez cumplidas las penas, prohibición para siempre de pisar territorio nacional.

11- Acabar con el derecho de suelo y restablecer el derecho de sangre para la obtención automática de la nacionalidad, con la exigencia de la doble parentela nacional durante dos generaciones. El simple nacimiento en el territorio nacional no ha de dar ningún derecho ni al niño ni a sus padres.

12- Suprimer la doble nacionalidad, salvo a los cuidadanos comunitarios (mientras estemos en la UE) y en los casos en que hubiera una relación especial de vínculos históricos y culturales con determinadas naciones.

13- Retirar automáticamente la nacionalidad a los naturalizados condenados por crímenes o delitos graves. Hacer extensiva esa medida a la familia del condenado.

14- Simplificar y optimizar las medidas de expulsión de los ilegales. Abolir los recursos y acelerar los procedimientos de expulsión. Todo extranjero con una orden de expulsión será internado en un centro de detención hasta hacer efectiva su expulsíon.

15- Establecer multas y penas de cárcel para todo aquél que colabore con la inmigración ilegal ayudando de la manera que fuera a los inmigrantes ilegales. Poner sanciones penales para todo expulsado que retorne al país burlando la prohibición de residir en el territorio nacional.

16- Controlar de manera estricta a los estudiantes extranjeros, que serían únicamente autorizados en función de unos estudios, unos exámenes o de alguna otra circunstancia similar. Al igual que los falsos refugiados, los falsos estudiantes son legión. Prohibir toda ayuda social o becas para los estudiantes extranjeros, las cuales serán reservadas únicamente para los nacionales.

Todas estas medidas (y otras: la lista no es exhaustiva) están dictadas por el sentido común. Ninguna de ellas es contraria a la ley o al espíritu de la elemental justicia que ordena ocuparse del bien común sin nunca sacrificarlo a intereses ajenos a la nación y al pueblo. Medidas como las propuestas ayudarían, de aplicarse, a parar los flujos migratorios invasivos y perturbadores que padecemos, y provocarían la partida de muchos inmigrantes que no tendrían ya muchos alicientes para quedarse en nuestro país.

Si medidas de este tipo no son aplicadas, y cuanto antes mejor, iríamos derecho a gravísimos desórdenes sociales y étnicos (como en cualquier país medioriental o norteafricano) y hacia la explosión de nuestra sociedad, a semejanza de los prolegómenos de la guerra en ciernes que estamos viendo en otras naciones europeas. En Francia, p0r ejemplo, se habla cada vez más de un estado de guerra civil étnica larvada.

La solución para aplicar estas medidas, obviamente contrarias a la oligarquía y a los intereses de los lobbies inmigracionistas, sería un referéndum nacional sobre la inmigración. Debemos poner nuestro empeño en influir sobre las mentes y despertar las consciencias para hacer avanzar la idea.

El conflicto con las altas instancias nacionales y europeas es inevitable, pero el pueblo debe librar esta batalla y ganarla. Debamos provocar ahora una crisis para evitar mañana un cataclismo.

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