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La inmigracion masiva: Un proyecto de la UE

En estas últimas décadas han sido adoptadas en nuestros países ciertas políticas destinadas a retirar a los Estados europeos el control de sus fronteras. El proyecto europeista, que incluía desde su origen el concepto de derecho de circulación de los ciudadanos de los países miembros de la UE, así como el concepto de no discriminación entre nacionales y no nacionales, ha vuelto poco a poco a los Estados incapaces de controlar los flujos migratorios desencadenados por la apertura irreflexiva de las fronteras y el acceso fácil a las ayudas sociales para los inmigrantes. Peor aún. Bajo la batuta de la

[caption id="attachment_185636" align="alignleft" width="150"]Pierre Renversez Pierre Renversez[/caption]

Comisión Europea, los Estados europeos han visto como se les retirba la capacidad de tener una política de inmigración independiente. El establecimiento de políticas migratorias se ha convertido en una prerrogativa de la UE desde la entrada en vigor del Tratado de Amsterdam en 1999 y los Estados se ven obligados a inclinarse ente las imposiciones de la UE.

Las oleadas migratorias que se abalanzan sobre Europa desde hace muchos años no son debidas a una conyutura fortuita, sino que son el resultado de una política deliberada. Muchas veces, la reacción de las personas al ser interrogadas sobre la inmigración, consiste en alzar los hombros y declarar:"No se puede hacer nada. Hay que comprenderlos. No tienen nada, entonces vienen aquí. No se puede impedir que vengan, es imposible".

Muchas personas consideran que la inmigración masiva es una especie de fatalidad impuesta por el destino o la marcha normal de la Historia. ¡Es totalmente falso! Todo lo que ocurre hoy ha sido cuidadosmante concebido y planificado.

Durante años, los europeistas de los gobiernos y la Comisión Europea han elaborado y hecho adoptar metódicamente leyes y reglamentos necesarios para la destrucción de las fronteras de las naciones europeas. En paralelo, han puesto en marcha deliberadamente el más formidable "efecto llamada" que se pueda imaginar: la distribución de ayudas sociales (normalmente reservadas a los nacionales) a todo habitante del Tercer Mundo lo suficientemente listo como para venir a reclamarlas.

Los sistemas de ayudas sociales son sistemas mutualistas, y como todos los sistemas mutualistas, sólo pueden funcionar si están cerrados, es decir reservados a sus miembros. Abrir un sistema mutualista al mundo entero es provocar su destrucción. Precisamente eso es lo que se está haciendo hoy en toda Europa.

El sistema de protección social de los países europeos, el más desarrollado del mundo, es deliberadamente sacrificado en provecho del imperativo europeista de la inmigración y la sustitución de población. Para ello ha sido necesario persuadir a los europeos que eran racistas si se negaban a abrir sus fronteras y distribuir sin miramiento su dinero a millones de inmigrantes sin perspectivas realistas de asimilación. Unos inmigrantes cuya única función es la de ser una mano de obra barata y una masa electoral para los partidos que los mantienen en estado de dependencia por medio de la asistencia permanente

La mano de obra a bajo precio interesa a los grandes intereses industriales y a sus accionistas financieros ya que provoca una presión a la baja sobre los salarios. Un electorado servil y dependiente interesa a los políticos que quieren mantenerse en el poder a pesar de la irritación creciente y el desapego hacia sus gobernantes de unos pueblos que se dan cuenta que han sido engañados y traicionados por dirigentes al servicio de intereses que son todo menos populares.

La Unión Europea, el proyecto de los europeistas, no hace más que servir a los grandes intereses industriales y financieros, al igual que los de las marionetas políticas que están a la cabeza de esos gobiernos. Es por ello que, a pesar del interes evidente de los pueblos europeos, la posguerra nunca ha visto la adopción de políticas natalistas serias en beneficio de los pueblos autóctonos. Frente a la depresión demográfica europea, la inmigración masiva ha sido organizada. Una inmigración que ha sido presentado, claro está, como una "solución".

El mismo hecho de que la inmigración sea oficialmente presentada como una solución para nuestros países y que esté gestionada bajo dirección exclusiva de la UE basta para demostrar que no es un "fenómeno fortuito". Las cosas no suceden por casualidad en nuestras sociedades: o bien son organizadas por leyes cuando se quiere que ocurran, o bien se legisla para que dejen de ocurrir cuando se quiere que desaparezcan.

La inmigración masiva es buscada: el entorno legal que la permite y la lleva a cabo ha sido metódicamente creado. El precio que pagan nuestras poblaciones a causa de la inmigración, la presión de los salarios a la baja, el paro, los crimenes y delitos, la ruinas de los sistemas de ayudas sociales, la penuria de viviendas sociales, la dislocación de tejido social, el racismo antiblanco, era totalmente previsible y ha sido voluntariamente infligido a los europeos por los inmigracionistas favorables al proyecto de la UE.

Pudiéramos pensar que frente a las graves dificultades económicas y sociales por las que pasa Europa, los dirigentes de la UE iban a revisar sus objetivos migratorios. Sin embargo, nada de eso ha ocurrido, sino todo lo contrario.

En vista de seguir facilitando los movimientos de poblaciones hacia Europa, la UE, la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiiones están implicados en organismos como la Unión por el Mediterráneo y EuroMed, cuyos objetivos mencionan "la creación de una zona euromediterránea de librecambio y la promoción de la integración económica regional, tanto como la realización de infraestructuras de transporte que facilitarán la circulación de poblaciones y mercancias". El 16 de diciembre de 2013 la UE firmó un acuerdo con Turquía para suprimir los visados de entrada a Europa en 2017. Eso llega después de la supresión de los visados de entrada para los bosnios, los macedonios y los albaneses. Vemos que la inmigración masiva, la "libre circulación" en la jerga europeista, no ocurre porque si: está planificada.

El control de las fronteras es un derecho inalienable de las naciones, nadie puede prohibirles ejercelo sin atentar contra su soberanía. Únicamente el control de las fronteras nos puede permitir regular los flujos migratorios y solucionar todos los problemas que generan.

Pierre Renversez es Presidente del Parti Plus belga, una formacion contraria al avance islámico

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