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La religión de paz: método pedagógico



Comocida es la importancia que se da en el mundo islámico a la educación de los infantes. Es un mundo amante de las letras y las ciencias. Desde la más tierna edad, los chavales son enseñados en las más diversas materias para formar su espíritu y entrenar su inteligencia. La pedagogía islámica es famosa en el mundo entero. Sin los inventores musulmanes todavía andaríamos en burro y viviríamos en cuevas.

Pero claro, todos esos adelantos que les debemos a la creatividad e ingenio muslimes no se improvisan ni salen de las macetas. Es el resultado de una esmerada educación integral que arranca desde los primeros años de esta inquieta y jovial humanidad, siempre dispuesta a asombrarnos con la pletórica producción de sus saberes y habilidades en todos los campos de la actividad humana, tanto material como inmaterial.

Si la formación espiritual del musulmán es prioritaria, no lo es menos el entrenamiento en disciplinas puramente utilitarias. No sólo de álgebra y de física cuántica vive el sarraceno. El manejo de cualquier tipo de herramientas es vital para la formación del buen musulmán. Como la práctica hace al maestro es necesario empezar desde muy joven para adquirir la óptima maestría que le permita más tarde desempeñarse con dignidad y "savoir faire". La excelencia es el resultado de años de perfeccionamiento.

Antes de los 5 años los niños aprenden con una facilidad y una naturalidad lo que de mayores les costaría muchos esfuerzos y sinsabores. Se impone un precoz ejercitamiento para llegar a la edad adulta suficientemente pertrechado con el dominio de cualquier actividad de la vida.

Cualquier pedagogo que se precie nos dirá cuán importante es poner en manos de los niños las herramientas de un aprendizaje integral, globalizado, diverso, contextualizado y ampliamente aplicativo.

Sobre esa base teórica el educador debe dirigir al educando con mano experimentada y virtuosa sobre el terreno de la instrucción y adentrarlo en el maravilloso territorio del conocimiento aplicado.

Como todo buen musulmán debe aspirar a ser un día un guerrero de Alá, debe estar debidamente preparado para cuando la oportunidad se presente. Así cuando llegue la hora podrá ser un buen yihadista y cortar gaznates sin pasar vergüenza.

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