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Los ilegales que provienen de África son parte de un plan de invasión

Por Magdi Cristiano Allam |

Queridos amigos:

Dos jóvenes de Agrigente han lanzado una señal de alerta preocupante. Los ilegales que desembarcan provenientes de África (un promedio de 1.000 al día), forman parte de un plan de invasión islámico organizado con la complicidad de la mafia y la connivencia de las organizaciones católicas y comunistas. Ese plan genera miles de millones de euros de ganancias para sus promotores.

Éste es su mensaje:
SOS ITALIA 2014

"Vivimos en Sicilia, y desde hace un año, con el inicio de la Operación Mare Nostrum, asistimos cada día a la llegada de ilegales en nuestra pequeña ciudad de 60.000 habitantes, Agrigente. Se trata de un flujo que puede alcanzar las 1.000 personas al día. En su mayoría son africanos. Únicamente en dos ocasiones hemos visto a sirios, los únicos que no llegan solos, sino en pareja. Y esto es lo que nos ha hecho comprender la diferencia que existe entre los inmigrantes económicos que parten a la búsqueda de fortuna y aquellos que huyen de una guerra o un peligro inmediato y grave del que tratan de escapar con sus seres queridos.

Entre los 350 centros de acogida y las innumerables ONGs que han surgido al calor de la lluvia de fondos otorgados por el Estado italiano (con una pequeña participación de la UE), hemos podido observar, por ejemplo, que en Siculana, pequeño pueblo cercano a nuestra ciudad, un hotel en quiebra que había tenido que cerrar, se ha reconvertido en centro de acogida. Es la misma situación para muchas otras estructuras y pequeños pisos privados, hasta ahora vacíos. En el espacio de pocos meses, hemos visto como Agrigente se llenaba de inmigrantes hasta desbordar. Las calles, los espacios delante de los supermercados y las panaderías han sido poco a poco ocupadas por los refugiados africanos.

Después de un año de Mare Nostrum, en Italia los inmigrantes han sido reagrupados en la perifería de las ciudades, pero en Sicilia están en todas partes. Se escapan de los centros de acogida y caminan a lo largo de las carreteras, en las ciudades se cobijan en los sitios arqueológicos y penetran en las aulas durante las clases para mendigar.

Ahogados por este éxodo bíblico (con una total ausencia de controles sanitarios u otros), nosotros los autóctonos de una patria invadida, no entendemos bien por quienes y por qué somos invadidos. Aunque en todo el continente africano las violencias están al orden del día, solamente Siria está en guerra.

Hablando con la gente y leyendo la prensa local, nos hemos dado cuenta de que los rumores que circulan desde hace meses concuerdan: en Agrigente y su provincia, desde hace poco, la mafia ha puesto sus zarpas en este nuevo "business" jugoso. Es probablemente por esta razón que en Italia no se toma ninguna decisión para regular un asunto tan delicado de abordar pero que merecería que se le prestara atención. Sin embargo, en lugar de eso, ocurre todo lo contrario: basta con encender la televisión para darse cuenta que en todas las cadenas, en todos los programas, se incita a los italianos a acoger cada vez más inmigrantes, hasta el infinito, mientras que en la UE, en Francia, en Alemania, en Austria se ha comenzado a rechazarlos y llevarlos fuera de sus fronteras.

Así, mientras los italianos se imaginan que hacen obra de caridad o piensan aligerar sus conciencias sobre la colonización (siendo que no somos ni franceses ni ingleses), se le quita nuestro dinero a nuestros ancianos y a nuestros parados para emplearlo en atender a los inmigrantes.

Cosa Nostra se enriquece, la trata de seres humanos en África se intensifica y con ella todas las violaciones de los derechos humanos que la UE y el Vaticano se jactan de querer abolir, cuando en realidad las están fomentando.

Con todos estos extranjeros necesitados, pronto centenares de miles, que obligatoriamente se quedarán en Italia (visto que incluso los que no obtienen el estatus de refugiados no pueden ser expulsados), nos preguntamos qué harán estas personas cuando ya no sean asistidas. En Italia no hay trabajo. Los empleados de restaurantes, los ayudantes sanitarios, los albañiles, sobre todo en el sur, son italianos. ¿Qué porvenir espera a estos inmigrantes en un país en recesión en el cual las empresas están cerrando? El trabajo en negro? ¿O tal vez la prostitución y el tráfico de drogas?

Si esto sigue así, ¿qué haremos con los millones de africanos que esperan en las costas libias?

No se puede desplazar estas enormes masas de personas sin otra motivación que el buen corazón cristiano de los italianos. Detrás de todo esto, debe haber algo más enorme e inquietante.

El pueblo pasivo, el gobierno italiano masoquista que sólo se ha preocupado de enriquecer a las ONGs y las mafias del mundo entero, y la UE, todos cómplices, parecen querer transformar nuestra península en un inmenso campo de refugiados, vaciando África de sus habitantes para amontonarlos en Italia.

Se minimizan las revueltas sociales que tienen lugar en Roma o en Milán calificándolas de "guerras entre pobres" y se niega el malestar de los ciudadanos que esperan que sus derechos sean defendidos, pero que ven que para la clase política importan menos que los extranjeros.

Los telediarios de las distintas cadenas de televisión no hablan de ello pero en Internet aparecen informaciones alarmantes sobre Libia. En este momento, grupos armados como el Estado Islámico se están enfrentando a las tribus locales para apoderarse del control de las rutas migratorias hacia Italia. Este negocio podría convertirse en su principal fuente de ingresos económicos.

Además, todos los habitantes de África saben que Italia es la única puerta abierta sobre Europa en donde encontrarán comida, alojamiento, ropa, teléfonos móviles, simpatía de los habitantes y tal vez la posibilidad de ir a otros países europeos.

Parece que desde hace un año, una especie de "manual del inmigrante ilegal" para uso de los candidatos a la inmigración clandestina ha sido codificado:

1) Procurarse la suma necesaria para pagar el viaje a los traficantes, gracias a la familia amplia africana (un grupo que puede abarcar hasta una cincuentena de familias) que junta los fondos necesarios y selecciona la persona que será enviada a Italia para hacerse rico con la ayuda de los europeos. Naturalmente, la persona elegida deberá reembolsar lo antes posible a sus benefactores utilizando una parte del dinero distribuido por Italia.

2) Todos los migrantes declaran ser refugiados que huyen de la guerra, lloran y hablan de torturas. Muchas de esas historias puden ser fácilmente desmentidas echando simplemente una ojeada a Internet. Y sin embargo, las autoridades italianas no lo hacen. Al contrario, en los países serios como Dinamarca o Suiza, el personal que se encarga de controlar los testimonios de los demandantes de asilo poseen un manuel práctico y está preparado para rechazar las demandas infundadas.

En vista de esta terrible situación en la cual Italia se encuentra, pensamos que ya es hora que todos los italianos dejen de lado sus sentimientos caritativos y vuelvan a encontar sus patriotismo, puesto en sordina desde nuestra derrota en la Segunda Guerra Mundial. Ya es tiempo que todos abran los ojos y comprendan lo que nos cuesta y a qué peligros nos expone la irresponsabilidad de la clase politica que nos gobierna.

Es en esta óptica de toma de conciencia y para restablcer la legalidad que deseamos que nuestro modesto testimonio sea entendido."

Firmado: Daniele Leone y Alessandra Conti

¿Acaso es posible que el gobierno y los responsables de las fuerzas del orden no se den cuenta de la situación?

Como es imposible que no estén al corriente de lo que pasa, debemos considerar que están dejando que las cosas ocurran sin intervenir.

Cómo es imposible que Italia no pueda combatir la criminalidad italiana y extranjera que le facilita la tarea al terrorismo islámico, debemos deducir que los que nos gobiernan no quieren poner fin a esta invasión islámica que se lleva a cabo mediante la invasión de los ilegales.

Eso significa que los que nos gobiernan son culpables de alta traición.

En esa situación, nosotros, el pueblo, debemos salvaguardar nuestro derecho legítimo de ser los "amos de nuestras propia casa" bloqueando la invasión de los ilegales, combatiendo la invasión islámica, para poder vencer la criminalidad organizada de la cual el Estado es cómplice.

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