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¿Estamos ante los preludios de una guerra civil étnica?

Por Guillaume Faye |

La izquierda no entiende ni entenderá nunca nada. La derecha, alucinada, entiende pero no se atreve a decir nada. Los unos esconden y los otros niegan. Los demás se ven obligados a autocensurarse o dar bandazos en el resbaladizo terreno de las medias verdades. Continuamente, la prensa nos trae una lista de acontecimientos que se repiten ya casi a diario: ataques a comisarias, agresiones contra bomberos y policías, etc... Los autores son sistemáticamente siempre los mismos: los famosos "jóvenes" originarios de la inmmigación.

"Los que saben", los sociólogos del sistema nos ofrecen la clásica explicación del fracaso de la integración que se origina en la quiebra de la enseñanza pública y en el odio resultante de todo lo que representa el Estado francés tan detestado. Eso es a la vez perfectamente cierto y perfectamente insuficiente.

En realidad, no hay que quedarse en las palabras. La verdadera explicación de estos acontecimientos no reside evidentemente en una supuesta "exclusión" de la que serían victimas estas poblaciones, muy generosamente subvencionadas, protegidas y privilegiadas por la discriminación positiva. Ésta se encuentra en la voluntad de guerra étnica, incluso racial, de parte de poblaciones alóctonas, animadas por una propensión a la revancha, al resentimiento y a la conquista, a las cuales el islam ofrece un excelente pretexto.

Estamos ante una explosión de la criminalidad general. En lugar de destruir los comunitarismos, hacer respetar la ley republicana y luchar contra las redes de la inmigración, los gobiernos franceses de las últimas décadas se han dedicado a facilitar el camino a los enemigos de la sociedad francesa, lo que tendrá unas consecuencias dramáticas para el futuro del país. El islam se ha convertido en la primera religión de Francia, los salafistas campan a sus anchas, las redes terroristas están implantadas en todo el territorio, el racismo anti-blanco se expande en toda nuestra sociedad... Éste es el panorama al que debemos enfrentarnos.

La multiplicación de las agresiones, a menudo mortales, que los medios del sistema camuflan o minimizan como "actos de desequilibrados", no son únicamente hechos de criminalidad común, sino que son actos de un racismo anti-blanco cuya existencia no se quiere admitir. Éste racismo contra los autóctonos es legitimado por la invención de un racismo de los franceses de origen europeo. Las semillas de la guerra ya están sembradas y el árbol tendrá espinas envenenadas.

En esta hipótesis, entre los europeos habrá cuatro categorías: A1) los colaboradores; A2) los indiferentes ingenuos; A3) los resistentes asustados; A4) los reconquistadores agresivos. Entre las poblaciones inmigrantes habrá tres categorías: B1) los conquistadores agresivos; B2) los oportunistas; B3) los integrados que se pasarán al grupo A1. En este enfrentamiento habrá una mayoría étnica y una minoría étnica en cada bando, y una mayoría de inactivos oportunistas. No es fácil prever el grado de intensidad de esta guerra civil, así como su fecha de comienzo o sus formas exactas. Estamos an la situación de un médico, que detecta un cáncer en un enfermo que no quiere someterse a un tratamiento, tiene dificultdes para determinar la progresión de la enfermedad. Sabemos que la guerra tendrá lugar, pero no podemos aventurar el momento preciso de su inicio ni las modallidades exactas. La guerra civil étnica es fácilmente detectable por todos aquellos que reflexionan sobre la situación.

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