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Guy Rouvrais |

El gobierno y los partidos franceses habían advertido: "¡Sobre todo que no haya recuperación partidista que mancille la pureza inmaculada de la unión nacional!"

0Sin mencionarla por su nombre, era Marine Le Pen la que era señalada, con el pretexto de que después de haber recibido la primera bofetada (al ser recibida por Hollande aparte de los demás líderes políticos), no ofrecía la otra mejilla (no participó en la manifestación del pasado domingo contra el terrorismo y por la libertad de expresión). Para la casta del Sistema la presidenta del Front National no es suficientemente demócrata y republicana. La casta ha preferido codearse con demócratas con código de barras llegados de Argelia, Benin, Congo, Gabón, Egipto, Togo, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y con otras prendas similares, juntos con las cuales Hollande ha desfilado. Antes de la manifestación, el presidente francés había recibido a Nizar al-Madani, viceministro de Asuntos Extranjeros de Arabia Saudita, país democráticamente modélico donde un par de días antes un bloguero había sido condenado a recibir 50 latigazos por "insultos hacia el islam". ¡He aquí un ministro debidamente cualificado para defender en Paris la libertad de expresión que azota en Riad!

¿Nada de recuperación? El jefe del Estado ha aprovechado esa manifestación para transformarla en una cumbre internacional a su mayor gloria, al convertirse por un momento en el "presidente del mundo", como Paris ha sido su capital. Una oportunidad de oro para sus homólogos, algunos de los cuales no estaban ahí más que para conseguir un certificado de virginidad democrática gracias a la sangre y a las lágrimas derramadas en nuestra tierra, mientras se preguntaban los unos a los otros: "¿Por cierto, qué es eso de Charlie Hebdo?"

Todos los ciudadanos eran los bienvenidos, según había asegurado el presidente. "¡Levantaros!", había lanzado. Los que se han levantado han debido frenar su impulso espontáneo. Ir a la manifestación, si, pero a condición de respetar el protocolo: los jefes de gobierno, seguidos de los antiguos presidentes, los ministros, los altos secretarios, las personalidades políticas debidamente homologados. Y después de estas "élites", sólo después, como siempre, la moralla de los ciudadanos de a pie. Además, la policía estaba ahí para impedir que la plebe saliera de su sitio.

Por supuesto, los artistas, cantantes, comediantes, se atropellaban. Era el lugar donde "había que estar": "the place to be", como dicen sus representantes. Todos han proclamado: "Sólo soy uno entre miles", mostrando su mejor perfil a los fotógrafos. Aunque apesadumbrados por la pena han tenido la fuerza heroica de precipitarse ante los micrófonos y las cámaras que se dirigían hacia ellos.

¿Para qué esta manifestación? Se trataba de "caminar contra el terror". Luego, a partir del lunes por la mañana, el terror deberá retroceder. Los yihadistas emboscados y listos para nuevos crímenes han debido asustarse al ver a Hollande de la mano cogido con Merkel, mientra Sarkozy hacia de carabina. Gracias a esta demostración, los islamistas se han dado cuenta que los franceses estaban contra ellos, lo que sin duda ignoraban hasta ese momento. Es seguro, después del 11 de enero, ya nada será como antes: los terroristas va a renunciar a atacarnos. Y yo voy y me lo creo...

Ni Charlie ni sharia

Guy Rouvrais |

El gobierno y los partidos franceses habían advertido: "¡Sobre todo que no haya recuperación partidista que mancille la pureza inmaculada de la unión nacional!"

0Sin mencionarla por su nombre, era Marine Le Pen la que era señalada, con el pretexto de que después de haber recibido la primera bofetada (al ser recibida por Hollande aparte de los demás líderes políticos), no ofrecía la otra mejilla (no participó en la manifestación del pasado domingo contra el terrorismo y por la libertad de expresión). Para la casta del Sistema la presidenta del Front National no es suficientemente demócrata y republicana. La casta ha preferido codearse con demócratas con código de barras llegados de Argelia, Benin, Congo, Gabón, Egipto, Togo, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y con otras prendas similares, juntos con las cuales Hollande ha desfilado. Antes de la manifestación, el presidente francés había recibido a Nizar al-Madani, viceministro de Asuntos Extranjeros de Arabia Saudita, país democráticamente modélico donde un par de días antes un bloguero había sido condenado a recibir 50 latigazos por "insultos hacia el islam". ¡He aquí un ministro debidamente cualificado para defender en Paris la libertad de expresión que azota en Riad!

¿Nada de recuperación? El jefe del Estado ha aprovechado esa manifestación para transformarla en una cumbre internacional a su mayor gloria, al convertirse por un momento en el "presidente del mundo", como Paris ha sido su capital. Una oportunidad de oro para sus homólogos, algunos de los cuales no estaban ahí más que para conseguir un certificado de virginidad democrática gracias a la sangre y a las lágrimas derramadas en nuestra tierra, mientras se preguntaban los unos a los otros: "¿Por cierto, qué es eso de Charlie Hebdo?"

Todos los ciudadanos eran los bienvenidos, según había asegurado el presidente. "¡Levantaros!", había lanzado. Los que se han levantado han debido frenar su impulso espontáneo. Ir a la manifestación, si, pero a condición de respetar el protocolo: los jefes de gobierno, seguidos de los antiguos presidentes, los ministros, los altos secretarios, las personalidades políticas debidamente homologados. Y después de estas "élites", sólo después, como siempre, la moralla de los ciudadanos de a pie. Además, la policía estaba ahí para impedir que la plebe saliera de su sitio.

Por supuesto, los artistas, cantantes, comediantes, se atropellaban. Era el lugar donde "había que estar": "the place to be", como dicen sus representantes. Todos han proclamado: "Sólo soy uno entre miles", mostrando su mejor perfil a los fotógrafos. Aunque apesadumbrados por la pena han tenido la fuerza heroica de precipitarse ante los micrófonos y las cámaras que se dirigían hacia ellos.

¿Para qué esta manifestación? Se trataba de "caminar contra el terror". Luego, a partir del lunes por la mañana, el terror deberá retroceder. Los yihadistas emboscados y listos para nuevos crímenes han debido asustarse al ver a Hollande de la mano cogido con Merkel, mientra Sarkozy hacia de carabina. Gracias a esta demostración, los islamistas se han dado cuenta que los franceses estaban contra ellos, lo que sin duda ignoraban hasta ese momento. Es seguro, después del 11 de enero, ya nada será como antes: los terroristas va a renunciar a atacarnos. Y yo voy y me lo creo...

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