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¿Daesh o Estado Islámico? ¿Qué importa el collar si es el mismo perro rabioso?

FABRICE

Por Fabrice Robert, Presidente del Bloc identitaire
Las imágenes de horror inundan las redes sociales dese hace meses e incluso años. Puestas en escena mórbosas que permiten a los fanáticos del Estado Islámico competir entre ellos en la crueldad y el exhibicionismo macabro.

El arcaísmo se apodera de las nuevas tecnologías para mejor combatir un mundo abierto e interconectado que detestan por encima de todo. Es la estrategia del cuchillo y la cámara. La víctima expiatoria espera su suplicio, rodeado de barbudos que aullan !Alá Akbar! agitando sus teléfonos portátiles para inmortalizar la escena del crimen. Ha sido necesario el asesinato de dos periodistas norteamericanos y de un trabajador humanitario británico para oír las voces oficiales denunciar la barbarie de los yihadistas. Sin embargo, las decapitaciones se han convertido desde hace rato en el deporte nacional del Estado Islámico. Si el ministro francés Laurent Fabius ha expresado su "indignación" después de la muerte de James Foley, por contra no se le escuchó decir nada cuando unos días antes un sacerdote franciscano fue salvajemente degollado en Siria. Al parecer, en el horror no todas las cabezas tienen el mismo valor.

Mientras tanto, una verdadera guerra (semántica) se está jugando por parte de las diplomacias occidentales. Ya no se debe utilizar la expresión "Estado Islámico" ya que eso podría provocar una confusión con el islam, el islamismo y el mundo musulmán. El movimiento islámico debería ser rebautizado "Daesh", que es el acrónimo árabe de EIIL (Estado Islámico de Irak y el Levante), reducido a EI (Estado Islámico) por comodidad.

Después de la decapitación de James Foley, Barack Obama precisó que el Estado Islámico no "representaba a ninguna religión" (sic). Laurent Fabius se sumó al carro diciendo que los yihadistas no actuaban en "nombre de los musulmanes". Cierto, el Estado Islámico no lucha en nombre de todos los musulmanes, ¡pero no es menos cierto que este grupo mata en nombre del islam!

En realidad, detrás de esa guerra semántica, se perfila otro combate: el de la defensa del multiculturalismo y de la convivencia. También hay que machacar la idea según la cual el islam es una religión de paz que tiene su lugar en Europa. No importa, al parecer, que las encuestas demuestren que el 16% de los "franceses" apoyen al Estado Islámico. No importa, al parecer, que Francia sea el país de Europa donde más yihadistas hay.

Desde el pasado mes de abril, los identitarios han llevado a cabo una campaña de sensibilización sobre el peligro que representan estos yihadistas "franceses" que han partido a Siria e Irak para unirse al EI. Hemos pedido la adopción urgente de una ley que condene a la pérdida automática de la nacionalidad francesa y la prohibición absoluta de entrar en territorio nacional a todas las personas que hayan participado a una acción yihadista en un frente extranjero.

Cada semana un buen puñado de musulmanes buscan salir de Francia para ir a hacer la yihad. En esta perspectiva la remigración es una necesidad, ya que no podemos cobijar una población mayormente hostil a nuestro país y nuestro pueblo. Es igualmente necesario tomar medidas radicales para impedirles que vuelvan. No creo que haya muchos franceses a los que les gustaría cruzarse en las calles a individuos que hayan tomado gusto a eso de degollar o decapitar personas. Sin duda no es demasiado correcto políticamente decirlo pero la seguridad del país impone la eliminación de estos individuos en el terreno mismo de sus fechorías.

Al mismo tiempo conviene tomar medidas para neutralizar aquellos que piensan llevar a cabo la yihad en nuestra tierra. Los asesinos están dentro de nuestros muros. Y no son las llamadas a la calma y la irresponsabilidad de nuestras autoridades que nos van a poner a salvo de ellos.

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