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La cigarra y la hormiga: 2 versiones

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Por Alberto Ramos |

La cigarra y la hormiga (Versión clásica).
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor asfixiante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La hormiga piensa que la cigarra es irresponsable por pasarse el verano riendo, bailando y de juerga. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera. La cigarra, tiritando y sin comida, muere de frío.

Fin

La cigarra y la hormiga (Versión española contemporánea)
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor asfixiante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La hormiga piensa que la cigarra es irresponsable, pues se pasa el verano riendo, bailando y de juerga. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita, donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.

La cigarra tiritando y famélica organiza con la Sexta una rueda de prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando quiere, mientras ella tiene frío y hambre.

La Cuatro, las cadenas de TV estatales y la SER, organizan un programa en vivo, en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades y a la vez muestran a la hormiga calentita en su casa y con comida en la mesa.

Los españoles se sorprenden de que en un país tan moderno como el suyo, dejen sufrir a la pobre cigarra, mientras que hay otros que viven holgadamente. Las asociaciones contra la pobreza se manifiestan delante de la casa de la hormiga. Las cadenas de televisión transmiten en directo la protesta.

Se organiza a través de Facebook una marcha en apoyo a la cigarra. Cáritas moviliza a miembros y simpatizantes y dedica su boletín informativo de ese mes al caso de la pobre cigarra y recuerda la misión pastoral de la Iglesia de dar de comer al hambriento, contraviniendo el mandato de San Pablo (“el que no trabaje que no coma”) ya que la cigarra no da un palo al agua. Rubalcaba envía un millón de SMS a los afiliados del PSOE para provocar concentraciones “espontáneas” ante la casa de la hormiga.

Los periodistas de El País y El Periódico, escriben una serie de artículos, en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan al gobierno a que en solidaridad con la cigarra, le aumente los impuestos a la hormiga.

Respondiendo a las encuestas de opinión, el gobierno elabora una ley sobre la igualdad económica, en la que califica a la hormiga como una rémora del franquismo y promueve en el Congreso, una ley antidiscriminación, con carácter retroactivo contra las hormigas.

Ian Gibson publica su libro: "Las Hormigas y el Franquismo", que el gobierno incluye en la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Los impuestos de la hormiga han sido aumentados y además a ésta le llega una multa porque no contrata a la cigarra como ayudante en verano y eso además se la denuncia por “maltrato psicológico contra la cigarra”.

La Justicia embarga la casa de la hormiga, ya que ésta no tiene suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos. La "iscalía del odio", asesorado por el “Movimiento contra la Intolerancia”, pone una denuncia por un delito continuado contra los derechos fundamentales y las libertades públicas y otro de negacionismo del Holocausto de las cigarras por parte de las hormigas nazifascistas y revisionistas.

Harta de todo, la hormiga se va de España y se instala en Australia, donde comienza una nueva vida.

Jordi Évole hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso, porque ya se ha comido casi todo lo que había en la casa de la hormiga, mucho antes de que llegue la primavera. El Gran Wyoming dedica su programa a aburrirnos, una vez más, con sus patéticos chistes sobre la manía acumuladora de las hormigas del Opus Dei.

La antigua casa de la hormiga se ha convertido ahora en un albergue social para cigarras sin techo y en riesgo de exclusión social, pero la casa se deteriora rápidamente, porque nadie hace nada para mantenerla en buen estado. Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios para remediar la situación , por lo que se pone en marcha una comisión de investigación, que costará 10 millones de euros.

Las asociaciones de gays y lesbianas se manifiestan por Chueca en solidaridad con las cigarras homosexuales y transexuales. Entretanto, la cigarra muere de una sobredosis de cocaína en medio de sus propios vómitos.

La Cope y Telemadrid comentan el fracaso del gobierno para intentar corregir el problema de las desigualdades sociales. La cadena SER, EL PAIS, Iñaki Gabilondo, la difunta Maria Antonia desde el más allá, los incombustibles Pilar Rahola y Enric Sopena desde el más acá, dicen que la culpa de todo es de Aznar, de la guerra de Irak, de Franco, de la Falange, de los Reyes Católicos y de Hernán Pérez del Pulgar.

La antigua casa de la hormiga, ha sido ya ocupada por una banda de arañas norteafricanas y de arañas culonas del Caribe y el gobierno se felicita en TV, por la” pluralidad cultural” de España, ejemplo del éxito de la Alianza de Civilizaciones".

Al acabárseles a las cigarras los víveres almacenados por la hormiga, éstas se organizan para manifestar su indignación por el injusto sistema social y entran en un supermercado a reclamar comida gratis para los pobres desfavorecidos y marginados por el capitalismo y la usura bancaria.

Las arañas norteafricanas organizan un tráfico de drogas y aterrorizan el barrio, mientras las arañas culonas del Caribe se la pasan de fritangas y beberajes, organizando bailantas y peleas de pulgas. La casa de la hormiga se incendia en una noche de juerga dejando un reguero de víctimas carbonizadas. Desde Australia la hormiga ve la noticia en TV1 Internacional. Suspira y vuelve a sus provechosos asuntos.

Fin

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