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La tiranía islámica debe ser destruída

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Por Alberto Ramos |

¿Cómo explicar nuestra actitud hacia el islam? Consideramos que ese dogma es imbécil y bárbaro, pero esta no es razón suficiente para implicarnos en una lucha contra él. Hay muchas cosas que no apreciamos pero que toleramos con desgana sin combatirlas activamente. Sabemos que no podemos estar rodeados únicamente de lo que nos gusta. Lo que determina nuestra posición, es el carácter totalitario y definitivo del islam.

En el pasado, otras ideologías tan nefastas como el islam han pretendido implantarse para siempre y han terminado por sucumbir. El islam subsiste después de 1400 años. Sin hablar de sus crímenes abominables, asesinatos, esclavitud, persecusiones, etc, el islam ha puesto zonas inmensas bajo su dominación implacable, aniquilando las civilizaciones que lo habían precedido, para reemplazarlas por una sociedad petrificada impregnada de sus preceptos inmutables y crueles. Ha conocido pocos reveses en su marcha conquistadora. Entre esos episodios mencionemos el freno puesto a la penetración musulmana en Francia por Carlos Martel, la Reconquista española, la liberación de los paises balcánicos del yugo otomano... Pero su marcha sigue actualmente en todos los continentes y particularmente en Europa.

Nuestro amor por España, por Europa, por nuestra historia se explica por nuestro deseo de vivir y perdurar. Amamos nuestro país y más allá de ella a Europa porque constituyen lo que somos, el organismo vivo del que formamos parte. No podemos renunciar a lo que somos sin aceptar la muerte como consecuencia inevitable de esa renuncia.

Nuestro país y Europa entera tienen unas características geográficas maravillosas, riquezas naturales extraordinarias, pero su aliento vital es el alma de sus pueblos. Cambiar el pueblo de España y de Europa tal como lo está haciendo la inmigración masiva actual, sobre todo la islámica, es cambiar el alma de nuestro país, de nuestro continente, herir de muerte a nuestra civilización. Permitir que el islam se desarrolle en España y en Europa es preparar la esclavitud del pueblo español y de los pueblos europeos, es favorecer su sometimiento a los preceptos totalitarios del islam. Es corromper el alma de nuestros países y asesinar la cultura de nuestros pueblos, sepultar su historia.

Los problemas que padecen España y Europa son muchos: económicos, financieros, de organización política... Pero ninguno de ellos es irremediable. Un país puede recuperarse de un periodo de freno o regresión del crecimiento. Puede volver al pleno empleo después de un tiempo de paro endémico. El entusiasmo de los prestadores y inversores puede suceder a un estado de cesación de pagos. Un mal tratado internacional puede ser renegociado o directamente abolido si la organización política a la que ha dado nacimiento no conviene más a las partes. La alteración de la población y la implantación del islam son males de consecuencias irreversibles. Es la razón por la cual la lucha contra esos dos males es el punto esencial de toda estrategia política en España y en los demás países europeos.

Nosotros, los ciudadanos de a pie sabemos de la gravedad de la situación. ¿Qué esperan los políticos, cuya función es la de identificar los problemas y de proponer y adoptar las medidas adecuadas? Se entienden que los dirigentes de izquierda y extrema izquierda que ejercen su parte de poder eviten hablar del problema, ya que la inmigración en general y la islámica en particular es a sus ojos una reserva de votos para perpetuarse. ¿Pero cómo explicar la pasividad de la derecha? Pues la derecha nunca ha abordado este problema de manera seria y creíble. A decir verdad, es francamente casi imposible distinguir, en materia de inmigración e islam diferencia alguna de peso entre las políticas de la izquierda y las de la derecha.

Nuestros responsables políticos son unos miserables que han sacrificado los intereses fundamentales de la nación y el pueblo español en el altar de sus carreras políticas y sus intereses partidarios. El bien común y el futuro de la patria les importan tanto como a las putas la decencia. La casta política hace lo posible para favorecer la implantación y el desarrollo de islam en España. El laxismo y la indulgencia hacia la "religión de la paz" es la tónica general entre las filas de los que dirigen el país. Su pasión por defender el islam en España solo tiene equivalencia en su frenética voluntad de atacar al cristianismo en toda ocasión, por lo que tiene este de carácter identitario y base histórica de la nación, y por lo tanto de obstáculo a sus nefastos fines de desnacionalización del pueblo español. Han tomado partido por el desarrollo del islam y por la inmigración masiva: hay que cambiar de pueblo para cambiar de civilización. Con la ayuda de los medios de comunicación tratan de engañar al pueblo mintiéndole acerca de la verdadera envergadura de la presencia islámica en España y el verdadero alcance de la inmigración. Cuando el islam esté tan fuertemente implantantado en España que su erradicación ya sólo sea posible mediante la violencia y la guerra, nos dirán que el islam es un hecho consumado, que ya no se puede cambiar la situación y que hay que aceptar esa nueva realidad. Mientras tanto seguirán mintiendo y tergiversando para ganar tiempo.

¿Estamos condenados a eternizarnos en el papel de Casandra, que anunciaba las verdaderas desgracias pero que nadie creía? Nuestros enemigos se alegrarían de nuestra desesperación. Que no esperen que tiremos la toalla. Las señales esperanzadoras existen. A través de toda la geografía europea, las cosas empiezan a moverse. La opinión popular europea es ya mayoritariamente consciente del riesgo de la inmigración masiva y el desarrollo del islam. Las pasadas elecciones europeas son la prueba de que la situación ha comenzado a desbloquearse y que la oposición crece y avanza. Los partidos que más han aumentado su caudal electoral han sido los opuestos a la inmigración masiva y a la islamización. Que la presencia de esos partidos en el Parlamento Europeo sea prácticamente inútil en ese foro en las circunstancias actuales (un sistema totalmente bloqueado) no quita ninguna trascendencia al hecho realmente importante de que esa tendencia se verificará en próximas elecciones a nivel nacional, el ámbito realmente decisivo en el que se darán las verdadderas batallas por la soberanía de las naciones y la libertad de los pueblos europeos.

Los verdaderos patriotas, sean del partido que sean, deben ser conscientes de lo que nos estamos jugando en estos años decisivos: la inmigración masiva y el desarrollo del islam en tierras europeas. Nuestra misión no consiste en esperar mansamente la evolución de la situación política. Debemos recordar incansablemente a las fuerzas patrióticas su responsabilidad en esta cuestión fundamental para el porvenir de España y de toda Europa.

Hace más de 2000 años, Caton el Viejo identificó a Cártago como el enenigo fundamental de Roma. Se dice que acababa sus discursos en el senado romano con las famosas palabras "Delenda est Cartago" ("Cartago debe ser destruida"). Nosotros deberíamos terminar los nuestros con: "La tiranía islámica debe ser destruida", pues pensamos que ese es el enemigo principal del pueblo español y de los pueblos de Europa.

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