Header Ads

Carta al Ilustrísimo alcalde de Barcelona

00

Por Alberto Ramos |
Ilustrísimo alcalde de Barcelona,

Por la presente nos dirigimos a usted y al Honorable Consejo Deliberante que Usted preside con tanta gallardía y prestancia catalanas para expresarle algunas opiniones y hacerle partícipe de ciertas inquietudes que nos desvelan como ciudadanos probos y bien peinados de esta querida ciudad, y que rogamos tenga a bien considerar en aras del buen nombre y la merecida fama del "cap i casal" de Cataluña.

Desde los fastos de la cumbre que supuso el Forum de las Culturas (2005) que tuvimos la satisfacción de albergar en nuestra jovial y mediterránea ciudad, nuestra pasión por la multicultura y nuestras ansias de diversidad y mestizaje no han hecho más que acrecentarse en intensidad. Nuestra pasión ha devenido avaricia: moro veo, moro deseo; cholo veo, cholo deseo; punjabí veo, punjabí deseo, rumano del cobre veo, rumano del cobre deseo, y así sin solución de continuidad. Lo bueno nunca cansa, en todo caso crea adicción.

Barcelona se ha ganado a pulso un puesto de honor y privilegio y un renombre internacional en cuanto a su vocación de ciudad abierta al Otro (y abierta del orto, también, como es bien sabido), y es actualmente un referente a nivel planetario de tolerancia y progreso social, ostentando un puesto de liderazgo moral en el escenario de las libertades personales y colectivas de una humanidad que se mira en el espejo del vanguardismo que significa la marca Barcelona. La reciente creación de una organización de gays musulmanes en nuestra benemérita ciudad es todo un hito y un éxito, que viene a coronar con una guinda verde y rosa el pastel de nuestra singularidad tan admirada y celebrada en el mundo entero.

Impelidos por nuestro alto sentido del deber y nuestro acendrado sentimiento patriótico, y movidos por la conciencia de nuestra propia responsabilidad social y moral, hemos creído oportuno hacer una evaluación de la situación presente y establecer un balance antes de formular algunas propuestas.

Hemos pasado revista al estado de nuestra ciudad, con dedicación y sin prejuicios, y hemos llegado, tras intensas observaciones y sesudas reflexiones, a las conclusiones que a continuación expondremos. En el venturosos camino a la tan ansiada multiculturalidad constatamos que la realidad dista mucho, a pesar de las apariencias esperanzadoras que la realidad nos ofrece a diario, de ser plenamente satisfactoria. Lejos de ello, es francamente insuficiente y deficitaria.

Cierto es que tenemos muchas y variadas razas, etnias y tribus de todos los continentes, nacionalidades, colores y formas, pero no debemos dejarnos llevar por las apariencias y caer en la complacencia estéril y el fácil triunfalismo sobre la base de una realidad visible pero insuficiente en relación al ideal soñado y la meta señalada. Tenemos un Montserrat multicolor y multiétnico, ¡a Dios gracias!, pero aspiramos al Kilimanjaro, al Acongagua, al Annapurna de la diversidad. No nos conformamos con menos.

Bien es verdad que gozamos ya de la benéfica y multitudinaria presencia de colombianos que atracan joyerías y matan por encargo, peruanos que asaltan en las autopistas, senegaleses que desvalijan a taxistas, turcos que trafican con drogas, iraníes que extorsionan locales de fiestas, paquistaníes que violan a turistas y nacionales, búlgaros que roban coches, albaneses que saquean polígonos industriales, ecuatorianos que revientan pisos, moldavos que degüellan a domicilio, marroquíes que secuestran y trafican con seres humanos, indios que blanquean dinero del crimen organizado, chinos que falsifican de todo (CDs, DVDs, marcas…) y esclavizan a personas, carteristas rumanos, terroristas argelinos, proxenetas georgianos, butroneros kosovares…, y bandadas de meretrices nigerianas, dominicanas, brasileñas, ucranianas, cantonesas…, amén de legiones de gitanos balcánicos dedicados a lo suyo y amenizando la aburrida rutina de nuestros barrios con sus folclóricas y pintorescas actividades.

A pesar de todo esto, ¿podemos considerarnos satisfechos, realizados, completos? La pregunta no es baladí y merece respuesta. No se trata de menospreciar lo hasta ahora logrado, ni de manifestar una insatisfacción retórica y estéril. Pero la verdad es que nos faltan antropófagos papúes, piratas malayos, reductores de cabeza amazónicos, decapitadores de Borneo, patagones de la Tierra del Fuego y otros muchos más. Debemos aprovechar esta ventana abierta al mundo que es la Barcelona del Tercer Milenio para colmar estas intolerables carencias y completar nuestro zoológico multicultural.

Sr. Alcalde, le instamos, serena pero enérgicamente, a que no deje pasar de largo esta ocasión única irrepetible y saque provecho de esta singular coyuntura histórica para completar la magnífica colección. ¿Pues acaso tenemos tibetanos en cantidades apreciables? ¿O tal vez pigmeos deambulando por el Paseo de Gracia? ¿Y qué me dicen de los kikuyus de África Oriental? ¿A lo mejor kirguises de las estepas? ¿Esquimales de Groenlandia sin duda? ¿Cuántos aborígenes australianos o canaques de Nueva Guinea? ¿Maoríes de Nueva Zelanda o dravidianos de la Costa Malabar? ¿Calmucos del Astrakán? Paremos aquí la hecatombe: la enumeración de nuestras carencias es frustrante y dolorosa.

Contamos con la gratificante presencia de unos puñados de hindúes, bastantes pakistaníes y algunos racimos de sijs, todos con sus correspondientes turbantes, faldones y hasta facones rituales. ¿Pero sabe Su Excelencia que en la India cohabitan más de 500 pueblos y etnias distintas? ¿Cuántas de ellas circulan entre nosotros? ¿Pensamos acaso despreciar este tesoro de diversidad? Y no hablemos de África y sus infinitas tribus. ¿El ayuntamiento de Barcelona cuenta ya con la presencia de alguna mujer-jirafa ejerciendo de consejala de lo que sea o un hombre-pato ennobleciendo con su bizarra estampa la Casa del Pueblo? ¿No honraría la institución que usted dirige tener como ujier un gallardo salvaje de ébano con un cuerno peneano en rígida posición vertical? ¿Espera Usted que Madrid se nos adelante una vez más y nos robe la idea? ¿Acaso vamos a dejar que la Meseta garbancera protofascista y nacionalcatólca nos madrugue y nos birle los laureles que nos corresponden en toda ley? ¿Es tolerable tanta desidia? ¿Adónde está “el nostre seny”?

Ponemos en su conocimiento lo que sin duda usted no ignora, pero que creemos conveniente, por un elemental sentido de la responsabilidad, poner de manifiesto aquí. Los ciudadanos de Barcelona se sienten legítimamente frustrados por la lentitud con la que la nueva realidad multicultural se está imponiendo. La gente murmura, señor Alcalde, el descontento crece. Hay una percepción general de que se le está poniendo demasiadas trabas a la multicultura. Corre el rumor de que su adhesión a la diversidad y el mestizaje es una mera pose electoralista, un recurso demagógico para engañar al buen pueblo de nuestra ciudad. El runrún se acrecienta de que Usted es un impostor sin escrúpulos, un cínico farsante que en realidad no ama a los africanos, ni a los musulmanes, ni a los amerindios, ni siquiera a los homosexuales y los drogadictos (que son parte importantísima de la diversidad). Algunas lenguas viperinas llegan al extremo de decir que en su equipo de gobierno no se sabe a ciencia cierta de ninguno que se haya hecho nunca sodomizar por un mandinga o se inyecte nada por las venas de manera habitual, ni siquiera aguarrás o mayonesa. Hasta ahí llega el malestar de la calle. Estas bajas habladurías deben cesar de inmediato por el buen nombre de Barcelona, que puede ver comprometida su justa fama por estas maledicencias venenosas, o en todo caso ser desmentidas a la brevedad posible, para alivio de la ciudadanía toda y el mantenimiento del orden público, gravemente amenazado por tales inquietudes y desasosiego.

No esperará el consistorio que Usted preside a que se nos agote nuestra paciencia de hombres buenos y decidamos pasar a un nivel superior de movilización ciudadana y ocupemos las calles de Barcelona y abarrotemos la Plaça de Sant Jaume y las Ramblas (con los desbordes inevitables que acompañan este tipo de concentraciones ciudadanas motivadas por la indignación), para reclamar a la luz del día, con la potente voz de un pueblo escarnecido, lo que nos merecemos: ¡Más razas, más etnias, más tribus! ¡Cantidad y variedad!

Sr. Alcalde ¡Basta de promesas y dilaciones! (dilaciones, no dilataciones, que de eso estamos servidos en la Ciudad Condal) ¡Queremos más moros, más indostanos, más andinocaribeños, más negros, más cobrizos, más pardos, más retintos! ¡Y los queremos ya! Estamos impacientes por que Barcelona huela de verdad como el Tercer Mundo y podamos gozar sin límites de las inefables fragancias de las multitudes abigarradas y rumorosas que se han dado cita "a casa nostra".

Le invitamos a que tome en serio el proyecto vital e irrenunciable de la Diversidad y la Multiculturalidad para Barcelona. No se duerma sobre los laureles. Usted puede y debe hacer más. Nuestros hijos y las generaciones futuras se lo merecen. No juegue con nuestros sentimientos e ilusiones. No atente contra el merecido paraíso al que aspiramos.

¡Adelante! ¡Hagamos diversidad! ¡Barcelona será multicultural o no será! ¡Queremos colores, sabores y olores!

Reciba usted la vibrante expresión de mis más encendidos sentimientos tolerantes y multiculturales

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.