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Cécile Kyenge Kashetu quiere poner fuera de la ley a los partidos identitarios y meter en la cárcel a sus dirigentes

Por Flavien Blanchon |
Llegó a Italia hace 30 años, con la excusa de realizar estudios, clandestinamente o con un visa caducado (corren estas dos versiones), se quedó ilegalmente durante una década, gracias a las redes "caritativas" católicas, se naturalizó italiana después de haberse casado con un autóctono (se han separado desde entonces y el marido afirma votar por la Liga Norte).

A partir de su entrada en política, su carrera ha sido meteórica: alcaldesa, diputada, ministra, todo gracias al color de su piel. Se ha aprovechado a fondo de todas la ventajas, favores y privilegios de su nueva casta, vistiéndose en las boutiques de lujo y llevando un tren de vida inalcanzable para el 99% de los itallianos. Ahora es diputada europea (el chollo soñado de cualquier miembro de la casta) y acaba de ser encargada de definir la política de inmigración para toda Europa. ¡Qué recorrido desde el Katanga!

Pero Kyenge Kashetu no tiene intención de quedarse ahí. No le basta con estar "en su casa" en la nuestra, además quiere ser la dueña de esa casa y que los indígenas no tengan el derecho, no ya de resistir, sino ni siquiera el de quejarse. Ya no disimula su juego y lo expone a la luz del día: "Esta casa me pertenece y ya os váis a enterar".

Desde hace meses, a intervalos regulares, Kyenge Kashetu formula exigencias en el diario digital Affaritaliani.it, cada vez más precisos y amenazantes. El 30 de agosto, pedía "una ley con sanciones contra los partidos que promueven programas racistas", y mencionaba a la Liga Norte y al pequeño partido Forza Nuova, los cuales según ella deben ser puestos "fuera de la ley". El 30 de octubre, reclamaba una ley "para prohibir que la Liga Norte y Forza Nuova se presentaran a lasa elecciones". El mismo día de la gran manifestación de la Liga Norte y Casapound en Roma, el 28 de febrero pasado, ha exigido un endurecimiento de la ley antirracista vigente. Incluso ha detallado las penas que hay que infligir a los "racistas": "Sanción económica bajo la forma de multa a pagar al Estado", tanto para los particulares como para los partidos, encarcelamiento ("una medida extrema que debe ser tomada sin embargo en consideración"), prohibición de participar en las elecciones a "los partidos o los grupos políticos que promueven el racismo y la discriminación". Y finalmente, la exclusión civil y moral de los apestados: "Todo aquél que discrimine de cualquier manera debe ser alejado de las instituciones de la sociedad". El próximo paso será pedir para toda esta mala gente el destierro, las minas de sal o las galeras...

La Liga Norte no es la primera en la lista. Kyenga Kashetu. "La Liga Norte y Forza Nuova son los primeros partidos que hay que castigar, pero no excluyo añadir alguno más a la lista. Debemos alcanzar la posibilidad legal de reprimir a estos partidos, no sólo en Italia sino en toda Europa".

La inquisición antirracista afianza poco a poco su poder soñando con el control absoluto y la dictadura integral. Sueña con quitarle a los europeos sus derechos cívicos, sus bienes y su libertad, marcarlos con el anatema, convertirlos en leprosos. Nos hemos transformado en cuidadanos de segunda clase. Qué digo, en siervos, que deben considerarse felices de ser todavía tolerados en la tierra de sus ancestros antes, quien sabe, de ser expulsados...hacia el Congo.

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