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Demografía y política familiar de Rusia: la familia revalorizada

Por Ivan Blot |
La demografía rusa está en vías de recuperación. Desde hace tres años, el crecimiento demográfico ha reaparecido (saldo positivo de 30.000 personas en 2014). Esta población está muy desigualmente repartida en el conjunto del territorio. En Siberia (70% de la superficie del territorio) hay como unos 35 millones de habitantes, y 110 millones en la Rusia europea. Rusia es mayoritariamente rusa y eslava (85% de la población), aunque cuenta con numerosas etnias, entre ellas 15 millones de musulmanes (5 millones de tártaros, entre otros).

En Occidente hay un mito tenaz: el derrumbe demográfico ruso. Eso fue verdad después de la caída de la URSS bajo el gobierno de Yeltsin, pero desde hace tres años se asiste a una recuperación demográfica. En 2014 se ha registrado un saldo positivo de 30.000 personas. También hay una inmigración proveniente de Asia central, bastante mal aceptada, pero que no guarda relación con lo que se conoce en Francia y en Europa occidental en general.

La política familiar actual comporta dos facetas complementarias, una faceta material y financiera y una faceta psicológica y simbólica (propaganda en favor de la familia y la natalidad). El esfuerzo financiero llevado a cabo es excepcional. Una prima al nacimiento a partir del segundo hijo del orden de los 7000 euros y los préstamos inmobiliarios pueden ser cancelados en cierttas condiciones.

Pero la política familiar comprta también aspectos simbólicos. El renacimiento religioso es favorable a los valores familiares. El Estado apoya el movimiento. Ha creado una Fiesta de la Familia, del Amor y de la Fidelidad que se celebra el 8 de julio y cuyo comité nacional está presidido por la señora Medvedev, el presidente del gobierno de Rusia. Se entrega medallas a las familias ejemplares. Esta fiesta de Estado está puesta bajo la protección de los santos Piotr y Fevronia. En Ulianovsk, el gobernador ha introducido la fiesta de los bebés patriotas nacidos el 12 de junio, día de fiesta nacional: las parejas reciben regalos de la administración, una nevera o una televisión, por ejemplo. Es una alternativa a la fiesta occidental de San Valentín, considerada como comercial y sin ningún respaldo patriótico y religioso.

La mujer es valorada en esta ocasión. El folleto "Identidad nacional y futuro de Rusia" publicado por el Club Internacional de Valdaï (febrero 2014) indica que "la Tatyana de Pushkin en la obra de Eugenio Oneguin es el símbolo de la mujer rusa: sincera, amante y entregada. Durante la Gran Guerra Patriótica (la 2º Guerra Mundial) ésta mostró sus virtudes y su importancia en la identidad nacional rusa. Eso es importante: la madre es asociada al país en sus fundamentos. Rusia es la madre muy querida", precisa el folleto. El monumento patriótico de Volvogrado (antigua Stalingrado) es una estatua gigantesca de una mujer armada con una espada con este título: "La llamada de la Madre Patria".

En su discurso de 2013 en el Club Internacional de Valdaï, el presidente Vladimir Putin futigó lo que el Papa Juan Pablo II llamó la "cultura de la muerte" en Occidente. Dice Putin: "Ponen al mismo nivel políticas que situan en igualdad las familias numerosas y las familias homoparentales, la fe en Dios y la fe en Satán. Este exceso de corrección política conduce a que las personas hablen seriamente de registrar partidos políticos cuyo objeto es la promoción de la pedofilia" (alusión al partido holandés creado en 2006 para "el amor del prójimo, la libertad y la diversidad" y cuyo lema es el de las Luces según Kant: "Sapere aude: Atrevéte a saber" (¡sic!).

"En muchos países europeos, las personas no se atreven a hablar de su religión. Los días de fiesta han sido abolidos o son llamados de otra manera: su esencia es escondida, al igual que su fundamento moral. La gente trata de exportar agresivamente ese modelo. Estoy convencido que eso abre un camino directo a la decadencia y al primitivismo, llegando a una profunda crisis demográfica y moral. ¿Qué otra cosa que la pérdida de la capacidad de reproducirse podría ser la mejor prueba de esa crisis moral? Hoy casi todas las naciones desarrrolladas no son capaces de reproducirse por ellas mismas, incluso con la ayuda de flujos migratorios. Sin los valores presentes en la cristiandad y en otras religiones, que son estándares morales que se han formado durante milenios, las personas perderán inevitablemente su dignidad humana. Consideramos natural y justo defender esos valores".

La demografía es vital para la economía y el porvenir político de un país. Pero es también el resultado del lugar reservado a la familia. Es una cuestión moral y no sólo material. Rusia lanza un mensaje al mundo desarrollado que sería suicidario no escuchar.

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