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Obama reconoce que Maidán fue la obra de Washington

Por Pavel Ivanov |
El presidente estadounidense ha reconocido por fin abiertamente el papel de primer plano jugado por Washington el el derrocamiento del presidente ucraniano Víktor Yanukóvich. Barack Obama también ha dejado entender que no llegará hasta un conflicto armado directo con Rusia.

obama

Obama ha desvelado su juego. A todas luces, ya no tiene nada que perder. En una entrevista dada a la CNN, ha reconocido que los EEUU habían logrado "hacer transferir el poder" en Ucrania. En otras palabras, el dirigente norteamericnao ha admitido que el golpe de Estado ocurrido en ese país en febrero 2014, que ha tenido gravísimas consecuencias y númerosas víctimas, se ha desarrollado con una implicación directa de los EEUU en el plano logístico y técnico. De esa manera ha desmentido todas las anteriores manifestaciones de políticos y diplómatas norteamericanos, que siempre han afirmado que el Euromaidán fue un fenómeno ucraniano puramente interior basado sobre la protestación noble del pueblo contra el régimen corrupto de Víktor Yanukóvich.

Hace sólo un año, la subsecretaria del Departamento de Estado norteamaricano, Victoria Nuland, declaraba que los EEUU habían invertido 5000 millones de dólares en el desarrollo de la democracia en Ucrania, respetando naturalmente los derechos humanos y el cambio de poder mediante elecciones legítimas. La "revolución" de Kiev y la operación punitiva en el Donbass han demostrado que Ucrania ha asimilado bien esas "lecciones".

Esta revelación de Barack Obama confirma una vez más que las palabras del gobierno actual de kiev sobre una "gran Ucrania unida y soberana" no son más que palabras. ¿Cómo puede Ucrania ser independiente si su gobierno ha sido colocado en el poder desde el exterior? Eso es vender el alma al diablo, que siempre exige que se pague la "factura". Por consiguiente, a pesar de los bonitos eslóganes actuales, Ucrania ha perdido, por el contrario, su soberanía gracias a los esfuerzos de los líderes del Euromaidán.

Al evocar la reunificación de Crimea con Rusia, el presidente estadounidense ha insinuado que las protestas en Kiev eran una sorpresa para Moscú. Y que la "anexión", como dicen los occidentales, era una reacción a esos acontecimientos. De todas maneras, Obama ha olvidado mencionar el referéndum de los crimeos y los escuadrones de la muerte preparados por los neonazis ucranianos listos para partir en misión en la península. Si Crimea no hubiera vuelto al seno de su patria histórica, ésta estaría a la hora actual bañada en sangre como es el caso del Donbass. Sin hablar ya de la eventual instalación en Crimea, a la frontera rusa, de una nueva base de la OTAN. Pero Barack Obama ve el mundo con otros ojos. Siempre le da el papel predominante a los EEUU, y las revoluciones de color siguen siendo un mecanismo clave de esa dominación.

En su entrevista a la CNN, Obama trata de tranquilizar a la comunidad internacional, alarmada, diciendo que un conflicto armado entre los EEUU y Rusia no sería una sabia decisión. "No pienso que un verdadero conflicto armado entre los EEUU y Rusia sea deseable para los EEUU y el mundo", ha dicho. La formulación es "diplomática", nada belicosa en todo caso. Y Ucrania no debería contar con un apoyo militar abierto y oficial de Washington, aunque lo espera fuertemente. El dirigente norteamericano ha declarado que los EEUU tenían "restricciones en términos de ingerencia militar, teniendo en cuenta de la envergadura del ejército ruso" y del hecho de que "Ucrania no forma parte de la OTAN".

Por consiguiente, los patrones estadounidenses de Kiev seguirán actuando a escondidas suministrando secretamente a los castigadores del Donbass instructores, armas y municiones. No será una novedad. De todas formas, a tenor de la franqueza de Obama, las negociaciones sobre las entregas oficiales de armamento pesado de la OTAN a Ucrania parecen más lógicas. Según el New York Times, ex dirigentes norteamericanos han preparado un informe llamando a la Casa Blanca entregar a Ucrania armamento letal por valor de 3000 millones de dólares. El informe indica también la finalidad de estas entregas letales: Occidente debe retener Rusia en Ucrania. Esto no tiene nada de primicia, tarde o temprano Washington lo hubiera hecho. Sobre todo teniendo en cuenta que Obama ha dado la señal de salida al declarar: "¿Y por qué no?"

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