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Yolanda Morín | ¿Xenofobía? No, patriotismo

España está afectada, entre otras muchas, por la enfermedad de los complejos fáciles. Hablar de inmigración, sobre el descontrol que existe en relación a este problema o las políticas puestas en marcha en esta materia por nuestra clase política en los últimos veinte años, siempre encuentra respuesta en algún progre millonario en forma de adjetivo despectivo: xenofobia

[caption id="attachment_192280" align="alignleft" width="150"]0 YOLANDA MORI N[/caption]

¿Alguna vez me han oído ustedes decir algo contra los inmigrantes que han llegado a España para vivir de forma honrada, con su contrato de trabajo y su correspondiente certificado de penales bajo el brazo, que respetan nuestras leyes y nuestra cultura?

No, lo que ustedes me han oído decir es que España no puede soportar un flujo millonario y descontrolado de inmigrantes que arruinan, entre otras cosas, nuestro sistema de salud; que los delincuentes deben ir a la cárcel -sean españoles o inmigrantes-, y en el caso de que esos delincuentes sean inmigrantes se les debe expulsar de España; que España no puede soportar las ayudas que se regalan sin ningún control a todo el que llega, igual que no se pueden dar ayudas a cualquier español, por muy español que sea, si se dedica a la vida contemplativa y a ver como trabajan los demás y prefiere acogerse al paro antes que arrimar el hombro.

Me habrán oído decir que quiero que los inmigrantes muestren un respeto absoluto por mi patria, el país que les ha acogido, igual que yo muestro un respeto casi religioso por cualquier país del mundo y por su bandera; que los inmigrantes deben adaptarse a nuestras formas y costumbres, respetarlas y, si lo desean, participar de ellas; que deben aprender nuestra lengua, el español, para vivir y trabajar entre nosotros; que deben asumir desde el minuto uno de su llegada a suelo español los valores democráticos, nuestro sistema de libertades y la defensa de los derechos humanos; que las ideologías extremistas se quedan en la frontera, y que en este país no deben permitirse ideologías totalitarias y antidemocráticas.

Me habrán oído decir que los inmigrantes deben respetar a las mujeres; que en España no debe permitirse el velo musulmán, que no pueden construirse centros de adoctrinamiento totalitario financiados con dinero de dictaduras que no respetan los derechos humanos, las libertades y la democracia.

Pero claro, para oirme decir eso, deben querer hacerlo. Taparse los oídos no es la respuesta que demandan los ciudadanos. El insulto fácil de la izquierda, amparado por los complejos de la derecha, no puede ocultar que el problema es real y existe. Y denunciarlo no es xenofobia, es patriotismo.

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