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África no es "Charlie"

Bernard Lugan |
Visto desde África, el "asunto Charlie Hebdo" ilustra los límites del universalismo eurocentrado. El viernes 16 de enero, mientras las sociedades del hemisferio norte comulgaban en el culto de la libertad de expresión, una parte de África se rebelaba contra la Francia de los "Charlie". Desde Senegal a Mauritania, desde Mali a Niger, desde Argelia a Túnez y a Sudán, la bandera francesa fue quemada, varios edificios franceses incendiados y a modo de "propina", algunas iglesias fueron destruidas. En cuanto a los imprudentes jefes de Estado africanos que participaron a la marcha "Charlie", ahora están catalogados como enemigos del islam.

Cegados por la legítima emoción y ahogados bajo la inmediatez, nuestros responsables políticos no han pensando en preguntarse de qué manera África percibía los acontecimientos. Lo que para nosotros es un deleznable atentado contra la libertad de expresión cometido contra unos periodistas, personas sagradas en nuestras sociedades de la comunicación, para una gran parte de África, se trata por el contrario del "justo castigo contra unos blasfemadores", los cuales tampoco era la primera vez que blasfemaban, y además habían sido advertidos de lo que les podría pasar si persistían. Es por ello que sus asesinos son considerados" héroes". En cuanto a las multitudes de las manifestaciones "Charlie", éstas son vistas como cómplices de los insultos hechos al Profeta. Además, como el presidente de la República ha encabezado la marcha de esas multitudes, eso significa que Francia y los franceses son culpables.

Las consecuencias geopolíticas que van a derivarse de esta situación no puede ser todavía valoradas, sobre todo en los países del Sahel, debido al yihadismo recurrente contra el cual las tropas francesas luchan. Lo más grave es lo que ha ocurrido en Niger, donde Boko Haram, que hasta ahora no había hecho acto de presencia, ha tomado el pretexto del primer número de Charlie Hebdo después del atentado para lanzar a su gente contra el centro cultural francés en Zinder. Mientras tanto, nuestros puestos militares avanzados vigilan las fronteras del país...

Nadie ha dicho ni visto que el "asunto Charlie Hebdo" no es más que la gota de agua que hace desbordar el vaso de los imperativos políticos y morales que imponemos a África: democracia. derechos humanos, aborto, matrimonio gay, antropomorfismo, etc.. Todo eso es considerado con desdén o incluso como "desviaciones diabólicas".

Es, en consecuencia, en medio de las lágrimas y la sangre que las buenas almas y los ideólogos van a tener que constatar que el "poblado Tierra" no existe más que en nsus fantasías universalistas. Lo que es bueno o justo para su condición de blancos es en realidad una abominación para una gran parte de África y también del resto del planeta.

Además de eso, para muchos africanos, Europa se ha convertido en una tierra a conquistar: sus habitantes ya no creen en Dios, sus mujeres de poca virtud no hacen niños, los homosexuales se casan entre ellos y la feminización ha desvirilizado a los machos. Es una paradoja cruel: los que durante décadas permitieron esa revolución ridiculizando los valores fundadores y la base social (familia, trabajo, disciplina, orden, esfuerzo, ejército, policía, etc...) han sido vilmenete asesinados por los hijos de aquellos a los que les habían abierto las puertas de par en par...

Hemos llegado al término del proceso. A partir de ahora, la contradicción es tal que únicamente un "salto cualitativo brusco", como decían antaño los marxistas, permitiría superarla. El obsoleto método de la integración o la invocación de la laicidad no bastarán para superar esa contradicción.

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