publi

Hollande dijo anoche que Francia sería “despiadada”. Me gustaría que fuera el caso. Que no quede todo en un comentario patético. Un jefe de Estado cuando habla a la nación a raíz de una masacre como la de ayer, no tiene derecho a engañar a sus conciudadanos.


00Entonces, ¿qué hacer? En primer lugar, tenemos los servicios secretos. Se les debe dar la luz verde para una eliminación sistemática en cualquier parte del mundo islámico directamente involucrado en los ataques de la noche anterior (y otros). No hay que “neutralizar” a esas personas. Las debemos destrozar.

A continuación, se ha de ‘vaciar el agua de la jarra’. Que los comandos islamistas no se muevas como peces en el agua. Esto significa la detención inmediata de todos los islamistas vinculados a este último ataque. ¿No hay lugares en las prisiones? Esta no es la cuestión. Estamos en guerra. Procede la creación de campos de prisioneros, el cierre inmediato de todas las mezquitas de la actividad islamista radical, la expulsión de los imanes extranjeros y creyentes asociados a estas mezquitas radicales, y la vigilancia o arresto de los naturalizados o conversos al islamismo. Más: Es necesaria la deportación efectiva e inmediata de los inmigrantes procedentes de regiones en guerra a los que no se ha concedido el estatuto de refugiado. Se ha de detener la importación de la guerra y, una vez más, no fortalecer los ambientes donde los islamistas campan a sus anchas [en nuestras naciones].

A nivel municipal de alcalde veo que una vez más a la policía municipal se la llamó anoche, pero no podemos exponer a nuestros agentes sin darles los medios de respuesta idéntica al resto de sus colegas nacionales: han de disponer de fusiles ametralladores y la autoridad investigadora correspondiente. Esto cómo mínimo.

¿Qué si se trata de medidas muy duras…? No. Se requerirán otras. Ya que ¿qué es lo que queremos? ¿Esperar a recibir otro ataque más? Sin embargo, estas medidas no son suficientes en sí mismas. Mentalmente, debemos restablecer el [orgullo del] pueblo francés. Necesitamos líderes para conducir nuestro país. Debemos dejar de hablar en esta neolengua que mata el instinto de lucha. Repito: hablar como todos los funcionarios durante esta última noche de “neutralización” es una burla al mundo. Tener miedo de las palabras es indecente a la luz de las muertes del 13 de noviembre.

Comencemos por nombrar al enemigo: el Islam. Este islamismo que a los ojos de cientos de millones de personas en todo el mundo, es el verdadero Islam. No estamos hablando de un pequeño grupo de fanáticos de 5.000 individuos. Hablamos de una mayoría dentro de una corriente fundamentalista en algunos lugares del Islam. ¿Alguien ha oído hablar de este asunto desde ayer? No. Lo que es la prueba de que la clase política y los medios de comunicación no han aprendido nada.

En este contexto, ¿se puede confiar en François Hollande? ¿O en la unidad nacional teóricamente convocada por la clase política?

En la unidad en la lucha, sí que se puede confiar. ¡En la unidad para ocultar responsabilidades, para anestesiar las conciencias, no! No podemos aceptar repetir los acontecimientos de Charlie Hebdo, o de ayer, de nuevo.

Si el gobierno francés toma medidas como las que he mencionado anteriormente, entonces, sí, podemos ir hacia una unidad que necesitamos porque estamos en guerra. Pero debido a que estamos en guerra, no podemos aceptar un consenso suave y difuso. Se reúne el Congreso francés el lunes 16. ¿Para qué? ¿Para qué programa?

Aunque se inicia hoy una importante reunión internacional sobre Siria, ¿alguien cree que estos ataques en París influirán en nuestra diplomacia?

No se sabe. En todos los casos, proporcionan una excusa para Laurent Fabius, el último bastión del cambio [NdT: de la política laxa contra el islamismo; cuánto peor, mejor]. Durante dos años en que en Francia ayudamos a Bashar Assad para aplastar a los islamistas, todos los idiotas útiles de los medios de comunicación y de nuestra Justicia se negaron a apoyar dicha ayuda… ¡Y Bashar hizo la guerra contra los que nos hacen la guerra ahora a nosotros!

Frente a nuestros enemigos, sin dudarlo, debemos unirnos a Rusia en una alianza para liquidar lo más pronto posible a los islamistas de allí abajo, estén dónde estén. Antes de que vengan más y permanezcan aquí para asesinarnos.

Robert Ménard | Ahora, ¿qué hacemos?

Hollande dijo anoche que Francia sería “despiadada”. Me gustaría que fuera el caso. Que no quede todo en un comentario patético. Un jefe de Estado cuando habla a la nación a raíz de una masacre como la de ayer, no tiene derecho a engañar a sus conciudadanos.


00Entonces, ¿qué hacer? En primer lugar, tenemos los servicios secretos. Se les debe dar la luz verde para una eliminación sistemática en cualquier parte del mundo islámico directamente involucrado en los ataques de la noche anterior (y otros). No hay que “neutralizar” a esas personas. Las debemos destrozar.

A continuación, se ha de ‘vaciar el agua de la jarra’. Que los comandos islamistas no se muevas como peces en el agua. Esto significa la detención inmediata de todos los islamistas vinculados a este último ataque. ¿No hay lugares en las prisiones? Esta no es la cuestión. Estamos en guerra. Procede la creación de campos de prisioneros, el cierre inmediato de todas las mezquitas de la actividad islamista radical, la expulsión de los imanes extranjeros y creyentes asociados a estas mezquitas radicales, y la vigilancia o arresto de los naturalizados o conversos al islamismo. Más: Es necesaria la deportación efectiva e inmediata de los inmigrantes procedentes de regiones en guerra a los que no se ha concedido el estatuto de refugiado. Se ha de detener la importación de la guerra y, una vez más, no fortalecer los ambientes donde los islamistas campan a sus anchas [en nuestras naciones].

A nivel municipal de alcalde veo que una vez más a la policía municipal se la llamó anoche, pero no podemos exponer a nuestros agentes sin darles los medios de respuesta idéntica al resto de sus colegas nacionales: han de disponer de fusiles ametralladores y la autoridad investigadora correspondiente. Esto cómo mínimo.

¿Qué si se trata de medidas muy duras…? No. Se requerirán otras. Ya que ¿qué es lo que queremos? ¿Esperar a recibir otro ataque más? Sin embargo, estas medidas no son suficientes en sí mismas. Mentalmente, debemos restablecer el [orgullo del] pueblo francés. Necesitamos líderes para conducir nuestro país. Debemos dejar de hablar en esta neolengua que mata el instinto de lucha. Repito: hablar como todos los funcionarios durante esta última noche de “neutralización” es una burla al mundo. Tener miedo de las palabras es indecente a la luz de las muertes del 13 de noviembre.

Comencemos por nombrar al enemigo: el Islam. Este islamismo que a los ojos de cientos de millones de personas en todo el mundo, es el verdadero Islam. No estamos hablando de un pequeño grupo de fanáticos de 5.000 individuos. Hablamos de una mayoría dentro de una corriente fundamentalista en algunos lugares del Islam. ¿Alguien ha oído hablar de este asunto desde ayer? No. Lo que es la prueba de que la clase política y los medios de comunicación no han aprendido nada.

En este contexto, ¿se puede confiar en François Hollande? ¿O en la unidad nacional teóricamente convocada por la clase política?

En la unidad en la lucha, sí que se puede confiar. ¡En la unidad para ocultar responsabilidades, para anestesiar las conciencias, no! No podemos aceptar repetir los acontecimientos de Charlie Hebdo, o de ayer, de nuevo.

Si el gobierno francés toma medidas como las que he mencionado anteriormente, entonces, sí, podemos ir hacia una unidad que necesitamos porque estamos en guerra. Pero debido a que estamos en guerra, no podemos aceptar un consenso suave y difuso. Se reúne el Congreso francés el lunes 16. ¿Para qué? ¿Para qué programa?

Aunque se inicia hoy una importante reunión internacional sobre Siria, ¿alguien cree que estos ataques en París influirán en nuestra diplomacia?

No se sabe. En todos los casos, proporcionan una excusa para Laurent Fabius, el último bastión del cambio [NdT: de la política laxa contra el islamismo; cuánto peor, mejor]. Durante dos años en que en Francia ayudamos a Bashar Assad para aplastar a los islamistas, todos los idiotas útiles de los medios de comunicación y de nuestra Justicia se negaron a apoyar dicha ayuda… ¡Y Bashar hizo la guerra contra los que nos hacen la guerra ahora a nosotros!

Frente a nuestros enemigos, sin dudarlo, debemos unirnos a Rusia en una alianza para liquidar lo más pronto posible a los islamistas de allí abajo, estén dónde estén. Antes de que vengan más y permanezcan aquí para asesinarnos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada