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La implicación del clan familiar Erdogan en el negocio petrolero del Estado Islámico

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Las contundentes pruebas mostradas por Rusia y las filtraciones de servicios de inteligencia europeos y árabes sitúan al presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, y a sus hijos como intermediarios en el tráfico del petróleo robado por el Estado Islámico en Siria e Irak. Después de que Putin sacará a la luz en la Cumbre del G20 la “conexión turca” en este millonario negocio que sirve para financiar el terrorismo yihadista, los medios de comunicación de todo el mundo comienzan a informar sobre el alcance de las acusaciones que implican al clan Erdogan.

El apoyo prestado por Tayyip Erdogan al Estado Islámico obedece a un minucioso plan puesto en práctica por Ankara y el servicio de inteligencia turco (MIT) con el objetivo de resucitar un “nuevo imperio otomano” que se extienda hacia Siria e Irak aprovechando la guerra que desintegra a ambos países.

Erdogan logró granjearse desde un principio el visto bueno de Estados Unidos por un doble motivo: todo gobierno dispuesto a derrocar al régimen de Bashar al-Asad se convirtió automáticamente en aliado de Washington, y Turquía, al ser fronterizo con Siria, en el país idóneo para prestar apoyo logístico al terrorista Estado Islámico y a las organizaciones contrarias al régimen sirio.
Turquía ofrece apoyo logístico y entrenamiento al Estado Islámico en bases secretas de la frontera con Siria

Con este punto de partida, Erdogan y sus servicios secretos comprendieron enseguida que apoyar la estrategía norteamericana permitiría extender la influencia turca sobre una Siria desmenbrada tras la que se prometía rápida caída del dictador Al-Asad, según fuentes de inteligencia europeas.

Razones estratégicas de Putin

Tanto Erdogan como Estados Unidos no contaron con que su planes podían verse entorpecidos por el decidido apoyo de Putin a su aliado Al-Asad, basado en tres razones geopolíticas: a) Moscú quería impedir la construcción del proyectado gasoducto Qatar-Europa a través de Siria, impulsado por Estados Unidos con el fin de romper el monopolio ruso de suministro de gas al continente europeo, una de las principales fuentes de ingresos de la economia rusa junto a las exportaciones de petróleo. b) Moscú necesita disponer de la base de Tartus en la costa siria que permite a la Flota del Mar Negro proyectar “poder naval” en el Mediterráneo, y recientemente la base aérea de Latakia desde la que proyectar “poder aéreo” en todo Oriente Medio. c) Moscú quiere estar presente en el nuevo reparto de poder que se está forjando en Oriente Medio y Asia Central.

Los tres pilares del Daesh

Por su parte, Ankara es uno de los “tres pilares” que sustentan al Estado Islámico o Daesh: El primero, la generosa financiación a los yihadistas por parte de los príncipes e instituciones caritativas de Arabia Saudí y Qatar, sin la cual el Estado Islámico no hubiera podido convertirse en lo que es hoy; el segundo pilar, el apoyo técnico y armamento facilitado por las agencias de inteligencia estadounidenses para emplear a los combatientes yihadistas como “carne de cañón” contra el Ejército de Bashar al-Asad; y el tercer pilar, el imprescindible apoyo logístico prestado al Daesh desde campamentos diseminados a lo largo de la frontera turco-siria.

Recientemente se ha sabido que fuerzas especiales turcas han entrenado durante los últimos tres años a los yihadistas del Estado Islámico en bases secretas en la fronteriza provincia de Konya.

A medida que el Estado Islámico se afianzaba y ocupaba territorios de Irak y Siria, sus dirigentes comenzaron a autofinanciarse mediante diferentes vías: venta y refino del petróleo iraquí y sirioobtenido en los pozos y refinerías incautadas, narcotráfico, extorsión, secuestros, venta de órganos y de antigüedades… hasta convertir la venta del crudo de los campos petrolíferos de la región iraquí de Mosul en la principal fuente de financiación.

Y es en la venta del petróleo robado donde sale a la luz la “conexión turca” de la mano de Vladimir Putin durante la cumbre del G20 celebrada el pasado noviembre. Sus actores principales son el presidente Tayyip Erdogan y su familia.

Bilal Erdogan (35 años), hijo menor del presidente turco, compró en 2013 la compañía de transporte marítimo “BZM Group Denizcilik”, con la financiación de bancos turcos. La empresa, en la que también participa otro hermano y familiares del presidente Erdogan, revende en la propia Turquía y en Asia el petróleo iraquí y sirio robado por el Estado Islámico, según fuentes cercanas a servicios de inteligencia árabes.

Bilal obtuvo un Máster en la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard en 2004 y después de graduarse trabajó en el Banco Mundial como pasante. En 2006 regresó a Turquía para dedicarse al mundo de los negocios.

Su compañía marítima cuenta con muelles en los puertos de Beirut y Ceyhan (este último en la costa sureste mediterránea de Turquía), desde donde sus cinco buques-cisterna exportan el crudo a diferentes destinos. BZM Group Denizcilik habría transferido recientemente los buques a la empresa Oil Transportation & Shipping, con sede en Malta.

Según el periodista francés Thierry Meisan, que reside temporadas en Damasco, “las exportaciones de crudo, recientemente reiniciadas en violación de la resolución 2.701 del Consejo de Seguridad de la ONU, ya no pasan a través de Palmali Shipping & Agency JSC, la compañía del multimillonario turco-azerí Mubariz Gurbanoglu, sino de la empresa de Bilal Erdogan, hijo del presidente turco”.

Hay un dato capital en este entramado familiar: Tayyip Erdogan nombró en noviembre pasado a su yerno Berat Albayrak (37 años) ministro de Energía y Recursos Naturales. Desde este puesto clave allana cualquier traba administrativa para que el petróleo salga de los puertos turcos en los barcos de la compañía de Bilal.

Albayrak califica de “manipulación” y “absolutas mentiras” las informaciones que lo vinculan al comercio de petróleo del Daesh. El diario “El País” publica que “casualmente antes de ser nombrado ministro, periodistas de investigación turcos denunciaron que el yerno de Erdogan era director ejecutivo del Çalik Holding, una de las principales empresas beneficiarias del comercio de crudo del Kurdistán iraquí que, sin el permiso de Bagdad, fluye a través de Turquía hacia el puerto de Ceyhan”.

El secretario general del Partido Republicano del Pueblo (CHP), Gürsel Tekin, declaró recientemente en una entrevista que “el presidente Erdogan afirma que no hay ninguna infracción legal en relación con las actividades de su hijo Bilal y que éste realiza negocios con empresas japonesas. Pero, en realidad, su hijo está implicado hasta el cuello en complicidad con el terrorismo. Mientras su padre esté en el cargo no será llevado ante los tribunales”.

La hija de Erdogan

Las vinculaciones con el Estado Islámico también alcanzarían a la hija de Erdogan, Sümeyye Erdogan (30 años), directora de un hospital en la frontera turca con Siria al que diariamente acuden camiones con yihadistas heridos para recibir atención médica.

La familia Erdoganestaría implicada en la venta de antigüedades robadas por el Estado Islámico en Siria e Irak. La ciudad turca de Antioquía se ha convertido en el centro del mercado negro de los tesoros arqueológicos desaparecidos, según servicios de inteligencia árabes.

El Ministerio de Defensa ruso hace públicas las tres rutas utilizadas por el Estado Islámico para enviar a Turquía el petróleo sirio e iraquí

El viceministro de Defensa ruso, Anatoli Antónov, afirmó esta semana en conferencia de prensa que el petróleo del Estado Islámico sale de Siria e Irak por tres rutas distintas. La primera, denominada “occidental”, parte desde los alrededores de la ciudad de Raqa, a través de Alepo y Azaz, a los puertos turcos del Mediterráneo de Dörtyol y Alejandreta (Iskenderun).

Turquía, principal consumidor del petróleo robado

La segunda ruta, o “septentrional”, arranca desde los alrededores de la ciudad siria de Deirez-Zor a la refinería de Batman en Turquía. La tercera, tiene su origen en Irak y llegar a la población turca de Cizre.

“Turquía es el principal consumidor del petróleo robado a sus legítimos dueños en Siria e Irak”, aseguró Antónov, quien acusó directamente al dirigente turco y a su familia de “estar involucrados en este negocio delictivo”.

El viceministro ruso desveló que los yihadistas disponen de unos 8.500 camiones cisterna para transportar diariamente “hasta 200.000 barriles de petróleo” desde los yacimientos bajo su control.

Sobre el volumen económico de la venta ilegal de petróleo, el jefe de Operaciones del Estado Mayor ruso, general Serguéi Rudskói, afirmó que los ingresos del Estado Islámico habían pasado de 3.000 millones de dólares (2.800 millones de euros) a la mitad como consecuencia de los bombardeos rusos iniciados el pasado 30 de septiembre.

Este quebranto económico en el negocio millonario del contrabando del petróleo habría sido una de las causas del derribo del bombardero ruso SU-24 por un caza turco.

Reacción de Erdogan

Ante el cúmulo de acusaciones que inundan la prensa mundial, el presidente Erdogan ha desmentido que Turquía compre petróleo al Estado Islámico y ha exigido la dimisión de Putin si no es capaz de probar sus acusaciones.

El servicio de inteligencia turco MIT ha desviado la atención sobre el dirigente turco mediante un informe del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que señala a ciudadanos sirios como los compradores del petróleo de los pozos en poder del Estado Islámico.

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