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La peor batalla del hombre

Por Doña María J. Mateos Selma (abogada)


Como abogada ejerciente quiero compartir con vosotros varias situaciones que están ocurriendo diariamente en contra de los hombres. No soy una mujer machista, ni me considero una mujer perfecta, pero sí sé que no soy la clase de mujer que necesita hacer daño a un hombre para sentirme mejor.


Hoy en día hay divorcios y separaciones en los que, por desgracia, ambas partes acaban tirándose los trastos a la cabeza y utilizan todo tipo de armas y argumentos para conseguir lo que quieren. Por desgracia, y generalmente, el hombre es el que peor sale parado.


Los puntos más conflictivos que he visto en mi tiempo de ejercicio han sido tres: la pensión de alimentos, pensión compensatoria y pago de la hipoteca.


Respecto de la pensión de alimentos he de recordaros lo que nos dice el Código Civil de la pensión de alimentos:


Artículo 142 C.Civ.- Se entiende por alimentos todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica. Los alimentos también comprenden la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad y aún después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable.


¿Qué quiere decirnos este precepto? Que los alimentos son los destinados a las necesidades del alimentista. En estos casos, los hijos del matrimonio en proceso de separación o divorcio.


Pero, por desgracia, hay madres que trabajan en negro y a veces ganan más dinero que el progenitor que tiene que pagar la pensión de alimentos, por lo que viven rodeadas de lujos y buena vida, mientras el padre de sus hijos se encuentra trabajando por una miseria y todo ese dinero lo destina en una obligación de pago de alimentos.



Esto, es una forma de maltrato a los hombres. Sí, lo denomino así, aunque haya personas que se rían en mi cara cada vez que utilizo esa denominación. Me es indiferente, dado que nada me hará cambiar de opinión.


Otro aspecto es cuando en el divorcio se ha atribuido el uso y disfrute de la vivienda familiar a la mujer, pero se atribuye al marido el pago de la hipoteca.


El marido trabaja y gana una cantidad de 500 euros, de los cuales tiene que pagar 450 euros de hipoteca y 200 euros de pensión para sus hijos. Si echamos cuentas, salen 650 euros de pago de pensiones, si lo comparamos con lo que gana nuestro cliente, no sólo no le llega para vivir él mismo, sino que ni siquiera le da para pagar las pensiones a las que debe hacer frente. Por otra parte, la mujer a quien se le ha atribuido el uso de la vivienda, trabaja por su cuenta y cobra 800 euros por su trabajo, además de los 200 euros de pensión de alimentos de sus hijos, llegando a un total de 1000 euros con la hipoteca pagada.


Esto, es otra forma de maltrato a los hombres. Lo vuelvo a llamar como realmente es, aunque haya personas que se rían en mi cara cada vez que utilizo esa denominación. Me es indiferente, dado que nada me hará cambiar de opinión.


Y, finalmente y la estrella de todo, otro punto es la pensión compensatoria.


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Cuando una mujer se divorcia y, a pesar de que no tiene trabajo porque no lo ha buscado nunca, su exmarido le ha liquidado el 50% de casi todos los bienes gananciales (cuentas corrientes), quedando en posesión de casi 50000 euros, esa mujer tiene posibilidades y capacidad económica de invertir en lo que quiera y le permitan esos fondos.


Si esta misma mujer tiene por ejemplo 55 años, y alega depresión continuamente, y que merece una pensión compensatoria vitalicia por el simple hecho de haber estado todo el matrimonio atendiendo la casa y a los hijos, tengo mis reservas para atribuir una pensión compensatoria vitalicia.


Les explico por qué pienso esto. Los hijos en horario de mañana, normalmente, están en el colegio. Una mujer, me es indiferente la edad, puede perfectamente conciliar su vida laboral con la familiar, adaptándose a los horarios de los hijos. Así que no me sirve en absoluto, que una mujer alegue atención y dedicación plena a los hijos y la casa, no habiendo trabajado porque no ha podido. Ruego disculpen mi discrepancia porque soy mujer, pero si no ha trabajado es porque no ha querido.


Esta forma de pedir pensiones compensatorias extremas atendiendo a que solo piensan en su propio interés, es otra forma de maltrato al marido. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que al pedir una compensatoria que merme considerablemente los ingresos del hombre, éste sólo puede trabajar para satisfacer la pensión compensatoria y tener que vivir con una miseria que no le da ni para poder vestirse a sí mismo.


Algunas compañeras que defienden de forma extrema e irracional este derecho de las mujeres, a precio de pisotear al marido (haciendo su trabajo, claro está), me han llegado a decir que “si el marido no puede vivir con 150 euros durante un mes, es que estará viviendo por encima de sus posibilidades económicas. Tiene que atender a las necesidades de la que ha sido su esposa, dependiente totalmente de él, y merecedora de una pensión vitalicia”. Miren ustedes, tal y como está la situación en el país, el mínimo que se gasta en luz son 50 euros, más la comunidad, más la comida, más y más, y más.


Se dice que el divorcio crea mucho desequilibrio en una de las partes, pero es que fijar una pensión compensatoria ilimitada en el tiempo en estas condiciones, hace que las tornas se cambien, quedando ahora el desequilibrio en la parte que gana el dinero.


No tengo nada en contra de las compañeras que luchan de esta manera tan irracional mermando los derechos y las posibilidades del contrario. De hecho, me dirán cuando lean esto “cuando tu cliente sea una mujer y quiera la vitalicia harás lo mismo”. Permítanme que discrepe, siempre seré realista, e informaré a mis clientas de las posibilidades que hay, de la situación económica de la contraparte, y siempre les recomendaré que busquen un trabajo.


No soy partidaria de la violencia de género, es más, me dan asco esos hombres que matan a sus mujeres por cualquier motivo. Pero tampoco apruebo que haya mujeres que se aprovechen de su condición para hacer daño a los hombres por motivos espurios.


María J. Mateos Selma


Abogada Multidisciplinar



¡Feliz domingo!

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