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Rita Barberá y Marcelino Iglesias, dos varas de medir

Por Ramiro Grau Morancho |

Confieso que estoy cansado de oír hablar de los cincuenta mil euros supuestamente “recaudados” entre sus concejales y asesores por el PP de Valencia, para disimular la entrada de dinero negro en la financiación de los gastos electorales. Cincuenta mil euros, es decir, unos ocho millones de las antiguas pesetas…


En cambio no oigo nada sobre la condena a Carlos Esco Sampériz, ex Vice consejero de Obras Públicas del Gobierno de Aragón, y mano derecha de Marcelino Iglesias, también senador territorial del PSOE, al igual que Rita Barberá lo es del PP.

Nadie habla de la responsabilidad in eligendo,, es decir al nombrarle, ni de la responsabilidad in vigilando, es decir controlando su trabajo.

Si nos creemos la explicación de que las comisiones del 3% se repartían –y por desgracia se sigue haciendo- en tres partes, una para “el conseguidor”, otra para la financiación del partido –más bien partida-, y una tercera parte para la cúpula del mismo, parece evidente que los varios millones de euros “amañados” por Carlos Escó, con la intervención de un supuesto empresario, y testaferro efectivo del PSOE en Aragón, era para la financiación “de la casa”.

Con el pequeño cambio de que no estamos hablando de un mísero 3%, sino de sumas de varios millones de euros, que prácticamente suponían un tercio del coste de la facturación inicial, y me refiero sólo al caso del terreno valorado en unos pocos millones de euros, y que acabó costando casi diez millones…

Pero es que, además, existe otra diferencia sustancial, y es que mientras en el caso valenciano no hay condena alguna, sino unos hechos que pudieran ser delictivos, y que por tanto se están investigando, en el caso aragonés hay una condena a cuatro años de prisión al ex Vice consejero de Obras Públicas, al presunto testaferro y a otro político socialisto (no es un error), que pasaba por allí…

Las televisiones, especialmente La Sexta -¿o debería decir la secta?-, la Cuatro, etc., no paran de pedir la dimisión de Rita Barbera, pero el caso aragonés ha pasado inadvertido, y nadie habla de él. Y ya se sabe que lo que no se publica, no existe.

Mientras tanto Marcelino como buen pastor sigue agazapado debajo de un árbol, esperando que el tiempo se despeje, y pueda volver a representarnos en el Senado, digo a representarse a sí mismo, pues nadie le ha votado. Como mucho representará a su partido o partida, el PSOE, también llamado “la PSOE”, por su condición de floreciente empresa.

Empresa que gestionó una plataforma logística llamada PLAZA, que se presupuestó en 50 millones de euros, y acabó costando más de 300… Pero no hay problema. Nuestros hijos la pagarán, y sino nuestros nietos.

Y que conste, para terminar, que Rita Barberá no me cae bien, sino todo lo contrario. Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

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