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La policía impide una boda forzada de una joven de origen magrebí en Barcelona


Las bodas forzadas en el mundo musulmán están a la orden del día. Padres obligan a sus hijas, la mayoría de las veces menores de edad, a contraer matrimonio con hombres mayores, muchas veces a cambio de una compensación.

En España también ocurre con más asiduidad de lo que parece.

Los Mossos de Esquadra han intervenido para evitar un matrimonio forzado entre una joven de 19 años de origen magrebí y residente en Vilanova y la Geltrú (Barcelona) y un hombre de 33 años, también originario de Marruecos, pero residente en Francia. La boda se tenía que hacer este sábado, pero la joven se escapó de casa hace una semana para evitarlo.

La responsable del Grupo de Atención a la Víctima del Garraf, la cabo Esther Graells, ha explicado que la historia comenzó en agosto pasado, cuando la familia viajó a Nador (Marruecos) para veranear. Allí la obligaron a casarse con este hombre, con el que no tenía ninguna relación, amenazándola de dejarla en Marruecos si no lo hacía.

La joven accedió por miedo, pero llegaron a convivir, para que la boda debía repetir para tener validez en España, que es donde ella tiene la nacionalidad. Estaba previsto para este sábado 20 de mayo “y luego la chica tenía que irse a vivir a Francia, que es donde reside el hombre”, según la cabo.

Pero la joven se escapó el pasado 10 de mayo de madrugada, con dos maletas y junto con su hermana pequeña de 16 años, y se dirigieron a la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) de Barcelona, donde explicaron su situación. El Grupo de Atención a la Víctima del Garraf recogió la denuncia de la chica y el atestado se elevó al juzgado.

Según ha explicado Graells, “la autoridad judicial ha decretado una orden de alejamiento” de 1.000 metros de los progenitores hacia la joven, y han quedado investigados como posibles autores de un delito de matrimonio forzado y un delito de violencia doméstica. Se deberán presentar en los juzgados de Vilanova. Las dos chicas están ahora en una casa de acogida bajo la custodia de la DGAIA.