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Por Giulio Meotti |

"Alemania está construyendo lentamente un ejército europeo bajo su mando", según cuentan en algunos medios. Al parecer, la canciller alemana, Angela Merkel, tras su choque con el presidente de EEUU, Donald Trump, quiere invertir, junto con Francia, en un ejército europeo.

Actualmente, sin embargo, sí hay un único ejército real en Europa: el Ejército Yihadista, como los terroristas que atentaron en Londres el 3 de junio y asesinaron a siete personas sólo dos días después de la matanza de Mánchester.

En los cuatro países que han sufrido más ataques terroristas —Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Alemania—, la cifra de extremistas oficiales ha alcanzado los 66.000. Eso suena a verdadero ejército en servicio activo.

Los servicios de inteligencia han identificado a 23.000 extremistas islámicos que viven en Gran Bretaña como potenciales terroristas. La cifra revela el auténtico grado de la amenaza yihadista en el Reino Unido. La magnitud del desafío islamista al que se enfrentan los servicios de seguridad se reveló después de las fuertes críticas por haber pasado por alto muchas oportunidades para detener al terrorista suicida de Mánchester.

Las autoridades francesas están vigilando a 15.000 islamistas, según una base de datos creada en marzo de 2015 y gestionada por la Unidad de Coordinación Antiterrorista de Francia. Diferentes estudios calculan hasta 20.000 islamistas radicales franceses.

La cifra en la lista de vigilancia antiterrorista de Bélgica ascendió de los 1.875 en 2010 a los 18.884 en 2017. En Molenbeek, el famoso nido yihadista en la capital de la UE, Bruselas, los servicios de inteligencia están vigilando a 6.168 islamistas. Piénsenlo: 18.884 yihadistas belgas frente a los 30.174 soldados belgas en servicio activo.

El número de yihadistas potenciales en Alemania se disparó de los 3.800 en 2011 a los 10.000, según Hans-Georg Maassen, jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución (el servicio de inteligencia doméstica de Alemania).

Estos islamistas han construido una poderosa infraestructura de terror dentro de las ciudades europeas. Estas bases terroristas son enclaves autosegregados, multiculturales, donde los musulmanes extremistas promueven el fundamentalismo islámico y aplican la ley islámica, la sharia: las Tower Hamlets talibanas en el este de Londres, en las banlieues o suburbios franceses y en el "triángulo de la sharia" en La Haya, conocido como "el minicalifato" en los Países Bajos. Estos extremistas musulmanes pueden conseguir cómodamente sus armas de los Balcanes, donde, gracias a las fronteras abiertas de Europa, pueden viajar sin problemas. Pueden también conseguir su dinero del extranjero, gracias a que países como Qatar y Arabia Saudí. Estos islamistas pueden autofinanciarse mediante las mezquitas que dirigen, así como conseguir "recursos humanos", donados por la migración masiva y descontrolada que llega a través del Mediterráneo.

Son 23.000 yihadistas potenciales en Reino Unido; 18.000 en Bélgica; 10.000 en Alemania; 15.000 en Francia. ¿Qué nos dicen esas cifras? Podría haber una guerra en Europa "en unos pocos años", como el jefe del ejército sueco, el general Anders Brännström, dijo a los hombres bajo su mando que debían esperar.

Veamos lo que pasó en Europa con los atentados desde 1970 a 2015:
4.724 personas murieron por atentado con bomba; 2.588 por asesinato; 2.365 por asaltos; 548 en situaciones con rehenes; 159 por secuestros; 114 por ataques contra edificios. Miles resultaron heridos o desaparecieron.
El terrorismo ha matado en toda Europa a 10.537 personas en 18.803 ataques reportados. Y está empeorando:
Los atentados en 2014 y 2015 han causado el mayor número de muertes; entre ellos los dirigidos a civiles, funcionarios del gobierno, empresas y medios de comunicación, por toda Europa, desde 2004.
Ya no es impensable que los yihadistas tomen Europa. Los extremistas islámicos ya están recogiendo lo que sembraron: lograron derrotar a Geert Wilders y Marine Le Pen, los únicos dos candidatos europeos que de verdad querían luchar contra el islam radical. ¿Y si mañana estos islamistas armados asaltaran el Parlamento en Roma, las urnas electorales en París, las bases del ejército en Alemania o los colegios en Londres, en un ataque al estilo del de Beslán?

El chantaje de los terroristas ya es visible: han desestabilizado el proceso democrático en muchos países europeos y están redactando los términos de la libertad de expresión. Han logrado presionar a Europa para trasladar el frente de batalla desde Oriente Medio hasta la propia Europa. De todos los soldados franceses involucrados en operaciones militares, la mitad están desplegados dentro de Francia; en Italia, más de la mitad de los soldados italianos se utilizan en la operación "Calles Seguras", que vela por la seguridad de las ciudades de Italia.


La mitad de los soldados franceses incursos en operaciones militares están desplegados en la propia Francia. (Imagen: Jeff J Mitchell/Getty Images)

Tras el 11-S, Estados Unidos decidió combatir a los islamistas en Afganistán e Irak, para no tener que combatirlos en Manhattan. Europa eligió la dirección opuesta: es como si Europa hubiese aceptado convertir sus propias ciudades en un nuevo Mosul.

Si los líderes europeos no actúan ya para destruir al enemigo que tenemos dentro, el resultado podría ser un "escenario afgano", en el que los islamistas controlan parte del territorio, desde donde lanzan ataques contra las ciudades. Europa podría ser tomada de la misma manera que el Estado Islámico tomó gran parte de Irak: con sólo un tercio del territorio iraquí.

Europa tomada por los yihadistas


Por Giulio Meotti |

"Alemania está construyendo lentamente un ejército europeo bajo su mando", según cuentan en algunos medios. Al parecer, la canciller alemana, Angela Merkel, tras su choque con el presidente de EEUU, Donald Trump, quiere invertir, junto con Francia, en un ejército europeo.

Actualmente, sin embargo, sí hay un único ejército real en Europa: el Ejército Yihadista, como los terroristas que atentaron en Londres el 3 de junio y asesinaron a siete personas sólo dos días después de la matanza de Mánchester.

En los cuatro países que han sufrido más ataques terroristas —Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Alemania—, la cifra de extremistas oficiales ha alcanzado los 66.000. Eso suena a verdadero ejército en servicio activo.

Los servicios de inteligencia han identificado a 23.000 extremistas islámicos que viven en Gran Bretaña como potenciales terroristas. La cifra revela el auténtico grado de la amenaza yihadista en el Reino Unido. La magnitud del desafío islamista al que se enfrentan los servicios de seguridad se reveló después de las fuertes críticas por haber pasado por alto muchas oportunidades para detener al terrorista suicida de Mánchester.

Las autoridades francesas están vigilando a 15.000 islamistas, según una base de datos creada en marzo de 2015 y gestionada por la Unidad de Coordinación Antiterrorista de Francia. Diferentes estudios calculan hasta 20.000 islamistas radicales franceses.

La cifra en la lista de vigilancia antiterrorista de Bélgica ascendió de los 1.875 en 2010 a los 18.884 en 2017. En Molenbeek, el famoso nido yihadista en la capital de la UE, Bruselas, los servicios de inteligencia están vigilando a 6.168 islamistas. Piénsenlo: 18.884 yihadistas belgas frente a los 30.174 soldados belgas en servicio activo.

El número de yihadistas potenciales en Alemania se disparó de los 3.800 en 2011 a los 10.000, según Hans-Georg Maassen, jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución (el servicio de inteligencia doméstica de Alemania).

Estos islamistas han construido una poderosa infraestructura de terror dentro de las ciudades europeas. Estas bases terroristas son enclaves autosegregados, multiculturales, donde los musulmanes extremistas promueven el fundamentalismo islámico y aplican la ley islámica, la sharia: las Tower Hamlets talibanas en el este de Londres, en las banlieues o suburbios franceses y en el "triángulo de la sharia" en La Haya, conocido como "el minicalifato" en los Países Bajos. Estos extremistas musulmanes pueden conseguir cómodamente sus armas de los Balcanes, donde, gracias a las fronteras abiertas de Europa, pueden viajar sin problemas. Pueden también conseguir su dinero del extranjero, gracias a que países como Qatar y Arabia Saudí. Estos islamistas pueden autofinanciarse mediante las mezquitas que dirigen, así como conseguir "recursos humanos", donados por la migración masiva y descontrolada que llega a través del Mediterráneo.

Son 23.000 yihadistas potenciales en Reino Unido; 18.000 en Bélgica; 10.000 en Alemania; 15.000 en Francia. ¿Qué nos dicen esas cifras? Podría haber una guerra en Europa "en unos pocos años", como el jefe del ejército sueco, el general Anders Brännström, dijo a los hombres bajo su mando que debían esperar.

Veamos lo que pasó en Europa con los atentados desde 1970 a 2015:
4.724 personas murieron por atentado con bomba; 2.588 por asesinato; 2.365 por asaltos; 548 en situaciones con rehenes; 159 por secuestros; 114 por ataques contra edificios. Miles resultaron heridos o desaparecieron.
El terrorismo ha matado en toda Europa a 10.537 personas en 18.803 ataques reportados. Y está empeorando:
Los atentados en 2014 y 2015 han causado el mayor número de muertes; entre ellos los dirigidos a civiles, funcionarios del gobierno, empresas y medios de comunicación, por toda Europa, desde 2004.
Ya no es impensable que los yihadistas tomen Europa. Los extremistas islámicos ya están recogiendo lo que sembraron: lograron derrotar a Geert Wilders y Marine Le Pen, los únicos dos candidatos europeos que de verdad querían luchar contra el islam radical. ¿Y si mañana estos islamistas armados asaltaran el Parlamento en Roma, las urnas electorales en París, las bases del ejército en Alemania o los colegios en Londres, en un ataque al estilo del de Beslán?

El chantaje de los terroristas ya es visible: han desestabilizado el proceso democrático en muchos países europeos y están redactando los términos de la libertad de expresión. Han logrado presionar a Europa para trasladar el frente de batalla desde Oriente Medio hasta la propia Europa. De todos los soldados franceses involucrados en operaciones militares, la mitad están desplegados dentro de Francia; en Italia, más de la mitad de los soldados italianos se utilizan en la operación "Calles Seguras", que vela por la seguridad de las ciudades de Italia.


La mitad de los soldados franceses incursos en operaciones militares están desplegados en la propia Francia. (Imagen: Jeff J Mitchell/Getty Images)

Tras el 11-S, Estados Unidos decidió combatir a los islamistas en Afganistán e Irak, para no tener que combatirlos en Manhattan. Europa eligió la dirección opuesta: es como si Europa hubiese aceptado convertir sus propias ciudades en un nuevo Mosul.

Si los líderes europeos no actúan ya para destruir al enemigo que tenemos dentro, el resultado podría ser un "escenario afgano", en el que los islamistas controlan parte del territorio, desde donde lanzan ataques contra las ciudades. Europa podría ser tomada de la misma manera que el Estado Islámico tomó gran parte de Irak: con sólo un tercio del territorio iraquí.