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Frankfurt se ha convertido en la primera ciudad alemana donde los germanos nativos han perdido su preponderancia demográfica para convertirse en minoría. Más de la mitad de los habitantes de la ciudad del estado de Hesse tienen orígenes no alemanes, según datos recogidos en un informe elaborado por la Oficina de Estadística.

La secretaria de integración de la ciudad, Sylvia Weber confirmó que los alemanes autóctonos se han convertido ya en la minoría más importante de Frankfurt, aunque precisó que “no hay ningún grupo claramente mayoritario”.

Representando el 13% de la población, los turcos son la minoría no alemana más grande de la ciudad, mientras que el 61% de los residentes que nacieron en el extranjero proceden de países del Medio y Extremo Oriente, así como de la Unión Europea (UE).

Con el título de “Integración en Frankfurt y el control de la diversidad”, el informe, de 200 páginas, analiza las desigualdades sociales que existen en Frankfurt en apartados como el empleo, la educación y la vivienda.

Subraya el informe que el 83 y el 78 por ciento de los hombres y mujeres alemanas tienen un empleo, porcentajes que entre los hombres y mujeres de origen extranjero descienden al 73 y el 59 por ciento, respectivamente. No se detalla sin embargo las ayudas públicas que reciben los ciudadanos no alemanes en comparación con los nativos, ni por qué los programas puestos en marcha para la discriminación han servido para paliar las diferencias económicas.

Un libro publicado el año pasado ya predijo que los alemanes nativos se convertirían en colectivos minoritarios en Frankfurt, Augsburgo y Stuttgart, uniéndose así a otras ciudades europeas donde las poblaciones autóctonas pasarían a convertirse en “minorías mayoritarias”, entre ellas Amsterdam, Londres, Bruselas y Ginebra.

Asentada pues la realidad de que dos tercios de los jóvenes de muchas de las principales ciudades de Europa Occidental son ya de origen extranjero, el investigador de inmigración Jens Schneider, autor junto a Maurice Crul y Frans Lelie del libro “Superdiversidad: una nueva perspectiva de integración” va más allá al criticar los llamamientos de los políticos a favor de la integración de los ciudadanos de origen inmigrante. “Si ya no existe un grupo étnico que sea mayoritario, todos tendrían que adaptarse a los demás. Así la diversidad se convertirá en la nueva norma”, señaló.

Jens Schneider no engaña a nadie cuando subraya que este reemplazo demográfico que ya se está produciendo en Europa “requerirá uno de los mayores cambios psicológicos de nuestro tiempo”. “Pronto, todos los que vivan en una gran ciudad europea pertenecerán a un grupo étnico minoritario, como ocurre en Nueva York”, una ciudad que describe como el “vibrante” modelo a seguir en todo Occidente.

Frankfurt se convierte en la primera ciudad alemana en la que los alemanes son minoría


Frankfurt se ha convertido en la primera ciudad alemana donde los germanos nativos han perdido su preponderancia demográfica para convertirse en minoría. Más de la mitad de los habitantes de la ciudad del estado de Hesse tienen orígenes no alemanes, según datos recogidos en un informe elaborado por la Oficina de Estadística.

La secretaria de integración de la ciudad, Sylvia Weber confirmó que los alemanes autóctonos se han convertido ya en la minoría más importante de Frankfurt, aunque precisó que “no hay ningún grupo claramente mayoritario”.

Representando el 13% de la población, los turcos son la minoría no alemana más grande de la ciudad, mientras que el 61% de los residentes que nacieron en el extranjero proceden de países del Medio y Extremo Oriente, así como de la Unión Europea (UE).

Con el título de “Integración en Frankfurt y el control de la diversidad”, el informe, de 200 páginas, analiza las desigualdades sociales que existen en Frankfurt en apartados como el empleo, la educación y la vivienda.

Subraya el informe que el 83 y el 78 por ciento de los hombres y mujeres alemanas tienen un empleo, porcentajes que entre los hombres y mujeres de origen extranjero descienden al 73 y el 59 por ciento, respectivamente. No se detalla sin embargo las ayudas públicas que reciben los ciudadanos no alemanes en comparación con los nativos, ni por qué los programas puestos en marcha para la discriminación han servido para paliar las diferencias económicas.

Un libro publicado el año pasado ya predijo que los alemanes nativos se convertirían en colectivos minoritarios en Frankfurt, Augsburgo y Stuttgart, uniéndose así a otras ciudades europeas donde las poblaciones autóctonas pasarían a convertirse en “minorías mayoritarias”, entre ellas Amsterdam, Londres, Bruselas y Ginebra.

Asentada pues la realidad de que dos tercios de los jóvenes de muchas de las principales ciudades de Europa Occidental son ya de origen extranjero, el investigador de inmigración Jens Schneider, autor junto a Maurice Crul y Frans Lelie del libro “Superdiversidad: una nueva perspectiva de integración” va más allá al criticar los llamamientos de los políticos a favor de la integración de los ciudadanos de origen inmigrante. “Si ya no existe un grupo étnico que sea mayoritario, todos tendrían que adaptarse a los demás. Así la diversidad se convertirá en la nueva norma”, señaló.

Jens Schneider no engaña a nadie cuando subraya que este reemplazo demográfico que ya se está produciendo en Europa “requerirá uno de los mayores cambios psicológicos de nuestro tiempo”. “Pronto, todos los que vivan en una gran ciudad europea pertenecerán a un grupo étnico minoritario, como ocurre en Nueva York”, una ciudad que describe como el “vibrante” modelo a seguir en todo Occidente.