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Por Santiago Fontenla | @santifontenla

El pulso armamentístico que se disputa entre Estados Unidos y Rusia arroja resultados más que positivos para Rusia tras la continua renovación de sus fuerzas disuasorias y de defensa.

Es cierto que EE UU ha comenzado la modernización de sus armas nucleares aéreas en Europa. El pasado marzo se probó por primera vez la B61-12, que se basa en las cuatro versiones actuales del B-61. La nueva bomba será más precisa y adecuada tanto para la aviación estratégica como táctica. Pero estos nuevos modelos no entrarán en servicio hasta 2020 como muy pronto.

Así, mientras que en Estados Unidos Paul J.Selva, del Estado Mayor americano, reconocía públicamente que EE.UU. debe modernizar su tríada nuclear en tierra, mar y aire, "tanto para impedir un ataque nuclear como para responder a un ataque con armas atómicas de potenciales adversarios como Rusia y China", en Rusia se da por superado el umbral del 60% de la completa renovación de sus fuerzas armadas y de la tríada nuclear que incluye la aviación estratégica, misiles intercontinentales y submarinos atómicos.

TRÍADA NUCLEAR RUSA

En relación a la aviación estratégica, con capacidad para realizar bombardeos de largo alcance, Rusia cuenta con los conocidos como "Cisnes Blancos", bombarderos estratégicos con capacidad para situarse cerca de los EE.UU. Los protagonistas son los nuevos bombarderos estratégicos Tu-22M3 y Tu-160, que ya están siendo utilizados en este momento en las operaciones contra el terrorismo en Siria y que pueden ser equipados con misiles portadores de ojivas nucleares.

El temor americano a la aviación estratégica rusa es evidente y se mide en cifras y distancias:

- Los bombarderos estratégicos rusos TU-160 han logrado volar más de 24 horas sin hacer escalas.

- Los Tu-22M3 cuentan con un peso máximo de despegue de más de 124 toneladas y una autonomía de vuelo de 7.000 kilómetros a velocidades que alcanzan Mach 5. Además, son capaces de impactar objetivos que se encuentran a 1.000 kilómetros de distancia con sus misiles X-32. Debido a su trayectoria y alta velocidad, estos misiles son prácticamente inalcanzables por los aviones enemigos e indetectables por los sistemas modernos de defensa antiaérea. Una vez que el bombardero dispara un proyectil X-32, este alcanza una altura de 40 km hasta la estratósfera, inicia un recorrido horizontal a su objetivo a una distancia de hasta 1.000 km y a una velocidad de 5.000 km/h, y baja en picado sobre el objetivo de impacto.

La precisión de estos proyectiles es muy alta y no depende de los sistemas vía satélite GPS o GLONASS, ya que han sido equipados con sistemas de navegación inercial y de guiado automático, que no utilizan señales de satélite. Estos proyectiles están diseñados para la destrucción de objetivos de gran tamaño como bases militares, sistemas de radares, barcos, estaciones de generación eléctrica y puentes. Actualmente, se llevan a cabo las últimas pruebas de funcionamiento de estos equipos, que se encuentran en una fase avanzada de operación.

Pero si la aviación estratégica rusa es un gran problema de seguridad para Estados Unidos y la OTAN, no lo es menos la capacidad de los misiles balísticos intercontinentales Topol-M y RS-24 Yars, prácticamente imperceptibles para los satélites estadounidenses de reconocimiento.

Así y todo, Rusia cuenta también con el RS28 SARMAT, un "monstruo" con una capacidad de alcance de 17.000 km. Tal como informaba el analista Argelio García, "esta capacidad le permite impactar a su enemigo siguiendo una trayectoria vía Polo Sur, algo que el oponente no se esperaría, porque los misiles intercontinentales suelen seguir un rumbo por el Polo Norte".

El RS28 puede transportar ojivas de una potencia de entre 150 y 300 kilotones. Además, se trata de un misil balístico bastante ligero que alcanzaría un peso de unas 100 toneladas. De esta manera, el misil sería capaz de eliminar partes de un territorio equivalente al tamaño de Texas o Francia según un informe citado por la agencia de noticias rusa Zvezda. Además, la agencia afirma que el RS28 SARMAT sería indetectable por los sistemas de defensa antimisiles de todo el mundo.

Por último, y no menos preocupante para las defensas de la OTAN, es la calidad técnica y armamentística de los nuevos submarinos nucleares rusos. Los ocho submarinos estratégicos de la clase Borei son capaces de transportar 148 misiles balísticos R-30 BULAVÁ con un alcance de 10.000 Km. Además, el misil tiene capacidad para realizar maniobras evasivas durante el descenso al blanco, lanzar contramedidas y señuelos, y tienen una nueva ojiva nuclear, totalmente protegida contra daños físicos o de ataque de pulso electromagnético. Este mismo año, el misil ha sido desplegado en los Borei Aleksander Nevskiy y Vladimir Monomakh.

La tríada nuclear rusa que atemoriza a la OTAN


Por Santiago Fontenla | @santifontenla

El pulso armamentístico que se disputa entre Estados Unidos y Rusia arroja resultados más que positivos para Rusia tras la continua renovación de sus fuerzas disuasorias y de defensa.

Es cierto que EE UU ha comenzado la modernización de sus armas nucleares aéreas en Europa. El pasado marzo se probó por primera vez la B61-12, que se basa en las cuatro versiones actuales del B-61. La nueva bomba será más precisa y adecuada tanto para la aviación estratégica como táctica. Pero estos nuevos modelos no entrarán en servicio hasta 2020 como muy pronto.

Así, mientras que en Estados Unidos Paul J.Selva, del Estado Mayor americano, reconocía públicamente que EE.UU. debe modernizar su tríada nuclear en tierra, mar y aire, "tanto para impedir un ataque nuclear como para responder a un ataque con armas atómicas de potenciales adversarios como Rusia y China", en Rusia se da por superado el umbral del 60% de la completa renovación de sus fuerzas armadas y de la tríada nuclear que incluye la aviación estratégica, misiles intercontinentales y submarinos atómicos.

TRÍADA NUCLEAR RUSA

En relación a la aviación estratégica, con capacidad para realizar bombardeos de largo alcance, Rusia cuenta con los conocidos como "Cisnes Blancos", bombarderos estratégicos con capacidad para situarse cerca de los EE.UU. Los protagonistas son los nuevos bombarderos estratégicos Tu-22M3 y Tu-160, que ya están siendo utilizados en este momento en las operaciones contra el terrorismo en Siria y que pueden ser equipados con misiles portadores de ojivas nucleares.

El temor americano a la aviación estratégica rusa es evidente y se mide en cifras y distancias:

- Los bombarderos estratégicos rusos TU-160 han logrado volar más de 24 horas sin hacer escalas.

- Los Tu-22M3 cuentan con un peso máximo de despegue de más de 124 toneladas y una autonomía de vuelo de 7.000 kilómetros a velocidades que alcanzan Mach 5. Además, son capaces de impactar objetivos que se encuentran a 1.000 kilómetros de distancia con sus misiles X-32. Debido a su trayectoria y alta velocidad, estos misiles son prácticamente inalcanzables por los aviones enemigos e indetectables por los sistemas modernos de defensa antiaérea. Una vez que el bombardero dispara un proyectil X-32, este alcanza una altura de 40 km hasta la estratósfera, inicia un recorrido horizontal a su objetivo a una distancia de hasta 1.000 km y a una velocidad de 5.000 km/h, y baja en picado sobre el objetivo de impacto.

La precisión de estos proyectiles es muy alta y no depende de los sistemas vía satélite GPS o GLONASS, ya que han sido equipados con sistemas de navegación inercial y de guiado automático, que no utilizan señales de satélite. Estos proyectiles están diseñados para la destrucción de objetivos de gran tamaño como bases militares, sistemas de radares, barcos, estaciones de generación eléctrica y puentes. Actualmente, se llevan a cabo las últimas pruebas de funcionamiento de estos equipos, que se encuentran en una fase avanzada de operación.

Pero si la aviación estratégica rusa es un gran problema de seguridad para Estados Unidos y la OTAN, no lo es menos la capacidad de los misiles balísticos intercontinentales Topol-M y RS-24 Yars, prácticamente imperceptibles para los satélites estadounidenses de reconocimiento.

Así y todo, Rusia cuenta también con el RS28 SARMAT, un "monstruo" con una capacidad de alcance de 17.000 km. Tal como informaba el analista Argelio García, "esta capacidad le permite impactar a su enemigo siguiendo una trayectoria vía Polo Sur, algo que el oponente no se esperaría, porque los misiles intercontinentales suelen seguir un rumbo por el Polo Norte".

El RS28 puede transportar ojivas de una potencia de entre 150 y 300 kilotones. Además, se trata de un misil balístico bastante ligero que alcanzaría un peso de unas 100 toneladas. De esta manera, el misil sería capaz de eliminar partes de un territorio equivalente al tamaño de Texas o Francia según un informe citado por la agencia de noticias rusa Zvezda. Además, la agencia afirma que el RS28 SARMAT sería indetectable por los sistemas de defensa antimisiles de todo el mundo.

Por último, y no menos preocupante para las defensas de la OTAN, es la calidad técnica y armamentística de los nuevos submarinos nucleares rusos. Los ocho submarinos estratégicos de la clase Borei son capaces de transportar 148 misiles balísticos R-30 BULAVÁ con un alcance de 10.000 Km. Además, el misil tiene capacidad para realizar maniobras evasivas durante el descenso al blanco, lanzar contramedidas y señuelos, y tienen una nueva ojiva nuclear, totalmente protegida contra daños físicos o de ataque de pulso electromagnético. Este mismo año, el misil ha sido desplegado en los Borei Aleksander Nevskiy y Vladimir Monomakh.